Altas Capacidades ¡Ese estereotipo!

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¡Tiralo!

¡Destiérralo!

¡Patéalo hasta la cuneta!

Son nuevos tiempos para la educación y es momento de desterrar los mitos y malos entendidos que aún están presentes en nuestras escuelas y en nuestra sociedad y que suponen una triste representación de los niños de alta capacidad.

El estereotipo:

Un niño de alta capacidad es aquel que sobresale en la escuela, emocionalmente seguro y maduro, socialmente aceptado e integrado, con buen comportamiento, obediente y discipliente, un líder natural y destinado a tener éxito en su vida académica y laboral.

niño alto rendimiento

Pero, ¿Qué falla en este estereotipo?

¡Practicamente todo¡ Este estereotipo genera una percepción de “niño-perfecto” usando una lista de rasgos y características que muchos niños de alta capacidad no comparten. Aún peor, nos deja la impresión de que un niño de alta capacidad es un niño perfecto, fuera y dentro de la escuela y, por tanto, no necesita ayuda para desarrollarse en ninguna de las facetas de su vida.

Aquí tienes algunos hechos sobre los niños de alta capacidad que te ayudarán a romper con este estereotipo :

1.

Los niños de Alta Capacidad no se definen por su rendimiento o notas académicas. ¿Por qué? Por que las altas capacidades son mucho más que “inteligencia académica” o buenas notas. Las altas capacidades se definen por una capacidad o disposición superior a la media de su grupo de edad, en cuanto a procesos de razonamiento, pensamiento creativo (búsqueda de respuestas alternativas), resolución de problemas, propuestas diferentes para situaciones cotidianas o nuevas, una capacidad verbal superior (que puede o no expresarse en fluidez verbal en función de la personalidad del niño u otras consideraciones), una gran motivación por aprender NUEVAS ideas (y en este punto es importante entender que hablamos de aprendizaje que sea significativo para ellos, sus intereses y su capacidad) y la capacidad y disposición para aprenderlas a una mayor velocidad y profundidad, insaciable CURIOSIDAD (preguntas, investigación, indagación, experimentación), y una gran memoria (de nuevo, significativa y puede traducirse en memoria visual/espacial o auditivo/verbal).

Muchos de estos rasgos propios de los niños de alta capacidad no se adaptan al sistema  educativo tradicional basado en el aprendizaje a través de rutinas y repeticiones, un aprendizaje secuencial y atomizado que no se conecta con su contexto u otras materias y basado en la memorización y no en la comprensión y profundización de los contenidos. Sus dificultades y desmotivación para aprender de este modo puede hacer pensar que estos niños incluso tienen problemas de aprendizaje o de comportamiento por su incapacidad para conformarse y adaptarse genera desajuste con la metodología del aula.

El rendimiento académico, no siempre refleja si un niño es de alta capacidad o no, especialmente cuando sus necesidades educativas no están siendo tenidas en cuenta.

2.

Los niños de alta capacidad no siempre destacan en el aula. Muchos niños de alta capacidad tienen un bajo rendimiento académico debido a distintos motivos. Aburrimiento por tener que atender a conceptos que ya dominan, la frustración de tener que esperar siempre a que otros compañeros superen los conocimientos para poder avanzar, ansiedad por el desajuste social con sus compañeros que puede provocar aislamiento o acoso, por la falta de motivación que les provoca una educación que no esta a su altura o por la sobre-exigencia de tener que ser siempre perfectos o sobresalientes. Muchos sencillamente no tienen interés en destacar y prefieren pasar desapercibidos guardando para sí las respuestas acertadas.

3.

Los niños de Alta Capacidad no siempre son emocionalmente seguros o maduros. Al contrario, se frustran, enfadan o entristecen con facilidad por lo que para los demás nos parece aparentemente ninguna razón. Su mayor capacidad para relacionar conceptos, percibir y observar inputs que a otros nos pasan desapercibidos, les hace lidiar con un volumen mayor de información, lenguaje no verbal, gestos, sensaciones, y analizar cada situación con una mayor profundidad, preveyendo consecuencias en las que otros niños -o incluso los adultos- no reparan, a una edad muy temprana, cuando no tienen aún recursos o capacidad para gestionar estas situaciones. Sus reacciones por eso nos parecen desproporcionadas, pero no los son tanto cuando nos preocupamos de ahondar en sus motivos.

Además los niños de alta capacidad son apasionados e intensos y se sienten molestos cuando les apartan de una actividad en la que están inmersos sólo porque se acabó el tiempo y toca cambiar de asignatura. Esta situación puede generar una reacción violenta, colapso emocional o total desinterés en el aula.

4.

Los niños de Alta Capacidad tienen dificultades para encajar socialmente. Un niño de alta capacidad con una inteligencia por encima de la media y temas de interés más complejos que los de sus compañeros de la misma edad, puede destacar de un modo desafortunado, lo que suele generar cierto rechazo entre sus compañeros. Pero ellos no sonNiño aislado en el colegio por lo general conscientes de que cuando hablan animadamente de un tema que para sus compañeros resulta avanzado, está siendo inmediatamente juzgado como arrogante y sabelotodo por ellos. En realidad, los niños de altas capacidad no tienen pocas habilidades sociales, lo que tienen son pocas oportunidades de encontrar pares intelectuales con los que compartir intereses, estilos de juego, temas de conversación, sentido de la justicia, expectativas sobre la amistad y sensibilidad emocional.

5.

Los niños de Alta Capacidad no son conformistas y retan la autoridad , lo que les hace parecer, a ojos de quien espera comportamientos adaptados y obedientes, como niños con problemas de comportamiento, desobedientes, irrespetuosos y arrogantes.  Sin embargo ellos actúan, sienten, piensan y aprenden de forma que es normal para ellos, pero poco tolerada en un sistema de clase rígido o, en general, en nuestra sociedad que aún acepta de poca gana a los divergentes.

6.

Los niños de alta capacidad pueden ser líderes naturales, pero no siempre, especialmente cuando los factores académicos, sociales y emocionales entorpecen su desarrollo. O cuando su personalidad introvertida les hace preferir moverse en pequeños grupos. En muchas ocasiones esta capacidad de liderazgo no surge hasta la juventud o la edad adulta, una vez estos niños han aprendido a conocerse, valorarse y han desarrollado las estrategias necesarias que les permite ser ellos mismos, y dejar de tratar de complacer las expectativas de lo demás.

7.

Los niños de alta capacidad no están destinados a tener éxito. Nada esta más lejos de la verdad que la creencia de que un niño de alta capacidad “ya lo tiene todo hecho”. Cuando la escuela y la sociedad espera el estereotipo de niño perfecto, muchos niños de alta capacidad que no se ajustan a este “modelo” pasan desapercibidos y desatendidos. Las consecuencias de ser ignorado académica, social y emocionalmente pone trabas a la capacidad y oportunidades de estos niños para desarrollarse de acuerdo a su potencial en cualquiera que sea la carrera profesional que elija. Les hace crecer sin una autoestima positiva y sin haber desarrollado la actitud de esfuerzo, superación, reto y orientación al objetivo necesarios para obtener esos logros que de ellos se espera.

 

Para mejorar su educación y su desarrollo emocional y social, necesitamos desterrar este estereotipo de niños perfectos. Trabajar para desterrar los mitos, corregir los malos entendidos y educar a quienes no creen en los niños de alta capacidad o no entienden su verdadera esencia.

 

Pero ¿Por qué este malentendido?

Los Test de Inteligencia

Los test de inteligencia iniciales, muchos de los cuáles siguen vigentes hoy en día, se crearon en su momento para realizar pruebas de capacidad a una muestra más o menos amplia de población categorizada por edades. De este modo el sistema educativo contaba con baremos que determinarían los contenidos y establecería los estándares medios de rendimiento en cada curso/nivel de edad. Tener alto rendimiento y un elevado resultado en un test de inteligencia, eran prácticamente la misma cosa.

Desde entonces el campo de investigación sobre las altas capacidades ha evolucionado mucho. Especialmente porque la historia nos ha dado muchos ejemplos de personas cuya producción o genialidad han sido relevantes para la sociedad y, sin embargo, su rendimiento escolar fue pobre o incluso muy pobre. (Edison, Ben Carson, Walt Disney, Picasso, Jobs, Zuckerman, y muchos otros). Fue Renzulli en 1982 de los primeros en denunciar esta falsa correlación entre el resultado a un test de inteligencia, alta capacidad y alto rendimiento, reforzado también por las investigaciones de Torrance que observó que la mayoría de niños altamente creativos obtenían puntuaciones en los test de inteligencia por debajo del punto de corte de 130 (Alta Capacidad, Creatividad y Bajo Rendimiento.)

Pensamiento Creativo

Son estos niños (los altamente creativos) los que pasan desapercibidos por la escuela y no reciben la instrucción que necesitan. Para identificarlos y atenderlos no nos sirven los métodos tradicionales auditivo-secuenciales y de aprendizaje teórico y atomizado. Para ellos es una necesidad poder acceder a metodologías activas de aprendizaje significativo (en contexto) y con un objetivo, en las que el conocimiento se adquiere poniéndolo en practica, realizando producciones, participando en proyectos, generando ideas, y saliéndose de los esquemas e itinerarios marcados.

La capacidad creativa definida por Renzulli es la capacidad para producir o aplicar los conocimientos de un modo destacado. La inteligencia creativa para J.P. Guilford es la capacidad para generar productos, ideas o procesos diferentes y útiles. En definitiva estamos hablando de un pensamiento divergente. Aquel que se produce en diversas direcciones y que genera más preguntas a contestar. Aquel que no se conforma con aprender un concepto y repetirlo en el siguiente examen, sino que cada nuevo input genera nuevas conexiones y síntesis. Aquel que aprende de forma distinta, profundizado quizá no donde el curriculum le marca, pero en campos y áreas que para otros pueden ni tan siquiera resultar “visibles”.

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Es evidente que estos niños no aprenden adecuadamente en un modelo de instrucción tradicional y posiblemente muestren resultados bajos en exámenes de pregunta cerrada y esperada, basadas en la memoria.

Tienen necesidades educativas específicas que requieren atención por derecho propio.

El problema de nuevo son confusiones que arrastramos desde tiempos pretéritos. Muchos igualan creatividad y capacidad artística, pero éstas no siempre están correlacionadas. Como capacidad artística, esta “creatividad” no exige de un método de aprendizaje específico sino más bien de la oportunidad de desarrollo. Sin embargo, el pensamiento divergente (pensamiento creativo) por su especial estructura y funcionamiento, si requiere de comprensión y canalización en el aula. Por eso, entender qué es, cómo se manifiesta y cómo se desarrolla el pensamiento creativo, abre la puertas a la atención de este alumnado.

Desarrollo Emocional y Social

Pero más aún, las altas capacidades no son una cuestión meramente académica, sino que otros factores emocionales, sociales y de asincrónica necesitan tenerse en cuenta para un desarrollo equilibrado.

Una persona dotada no sólo posee un mayor nivel de razonamiento, habilidades creativas y analíticas, pues el cerebro no sólo se utiliza para el aprendizaje y los esfuerzos académicos. Nuestros cerebros también son donde nuestras habilidades emocionales y sociales, rasgos y respuestas emergen, y los individuos dotados tienen necesidades emocionales y sociales más intensas que otros, lo que deriva en problemas si no son atendidos y respetados. Rasgos físicos y sensoriales tales como la extrema sensibilidad a la iluminación, los olores, sustancias o prendas irritantes de la piel y sonidos también son parte de los desafíos que una persona de alta capacidad debe afrontar en la vida.

El desconocimiento sobre estos puntos nos hace centrarnos en lo meramente académico o cognitivo, descuidando facetas de su desarrollo que son tan importantes para el desarrollo de su potencial, como su propia capacidad innata. Estos rasgos emocionales, sociales y sensoriales intensos por lo general no se reconocen ni se toman en cuenta en las escuelas, y cuando se observan se califican como defectos a modificar en lugar de entenderlos dentro del marco de las altas capacidades del alumno (elevado sentido y exigencia de la amistad, precoz sentido de la justicia, sensibilidad hacia el lenguaje no verbal que les hace reaccionar antes estímulos que para otros pasa desapercibido, intensidad en sus reacciones emocionales, perfeccionismo y autoexigencia, ansiedad por complacer a los demás, etc..)

Cuando un niño dotado comienza a tener problemas en la escuela (de rendimiento, de comportamiento, de relaciones), que podrían tener su origen en  aspectos propios de sus necesidades emocionales, sociales y sensoriales, los problemas raramente se atribuyen o evalúan en el marco de sus altas capacidades.

Por el contrario, es demasiado común que el niño de alta capacidad sea etiquetado como arrogante, vago, desmotivado o indiferente, y la solución que se plantea es sólo que necesita trabajar más. Entonces, con demasiada frecuencia, el potencial del niño se pone en cuestión : “Tal vez tu hijo/a no sea de alta capacidad”.

Aspectos emocionales y sociales propios de su cualidad se interpretan como “raros”, extravagantes, ariscos, asociales, solitarios, pocas habilidades sociales, individualistas. En cualquier caso circunstancias a modificar y que para muchos educadores justifica la no promoción o aceleración de curso o la no intervención académica, hasta que estas circunstancias no se hayan “corregido”. De nuevo un error, pues es, precisamente, la falta de interacción con sus pares intelectuales y la falta de reto cognitivo, las que generan las actitudes descritas. Por tanto, es precisamente una respuesta educativa adecuada la que provocaría un cambio positivo en el ajuste emocional y social del niño/a.

 

Nuestro sistema están mal educando y descuidando a los niños de alta capacidad porque sólo aborda el lado educativo, y sólo mientras el estudiante sobresalga en la escuela. El desprecio y la ignorancia de los rasgos emocionales, sociales y sensoriales implícitos, esta causado cicatrices psicológicas devastadoras y de por vida para tantos niños de alta capacidad y sus familias. (Lección AprendidaUn precoz “matón de barrio”)

 

Este artículo es una traducción, adaptación y síntesis de los siguientes. La autora, es maestra y madre de 3 niños de alta capacidad.

http://crushingtallpoppies.com/2015/01/02/gifted-children-about-that-stereotype/

http://crushingtallpoppies.com/2014/12/05/giftedness-is-more-than-a-function-of-education/

 

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