¿Por qué Luchamos?

Luchando para que se entienda lo que significa tener Altas Capacidades.

Como en muchas familias con niños de alta capacidad, nos descubrimos padres, cónyuges, hijos, hermanos, tíos y amigos de niños y adultos de Altas Capacidades. Revivimos una experiencia que no es positiva. Hemos visto cómo el talento se apaga, se somete, se critica, se envidia, se golpea, se minimiza, se ataca… hasta anularlo. Hemos visto cómo, sobre todo, se ignora la capacidad de estas personas para ver el mundo de un modo distinto, a través de una visión más profunda, de un análisis más lógico, de un alma más sensible, de una mente más creativa y de un corazón más frágil.

Hoy hemos dicho ¡BASTA! y hemos decidido abrir una ventana al mundo para que todos los que os sintáis igual, luchéis conmigo para poner fin a este sometimiento, a este absurdo, a este sufrimiento y a la estupidez de negar la individualidad. Muchos llevamos años luchando para que nuestros hijos reciban aquello a lo que la ley les da derecho, para, tras obtenerlo, darnos cuenta de que no sirve, de que no es suficiente, de que no vale.

El talento, la inteligencia superior, la creatividad, la especial sensibilidad de nuestros hijos, su ritmo y avidez por aprender, por crecer, por profundizar, por entender, por hacer.. no se puede tratar desde la ignorancia de lo que son las altas capacidades en su conjunto. Un curso, un master, unas letras en una pizarra, una triste clasificación de signos o características, un número en un test, no definen lo que son y requieren nuestros hijos. No necesitan un par de ejercicios adicionales cuando acaban las tareas ordinarias. No es más trabajo lo que piden, sino distinto y más profundo.

El sistema educativo actual español falla para todos los alumnos. Lo sabemos todas las familias desde hace mucho tiempo. No son medios, no son recursos, sino sistema y valores. La anulación sistemática de la meritocracia, los límites al avance individual, la repetición machacona de las operaciones y contenidos, la carga de deberes que de nuevo repiten el trabajo de clase, la baja implicación del alumno en su proceso de aprendizaje, la escasa o nula valoración del esfuerzo personal, del trabajo más allá de lo exigible, de la creatividad en las respuestas y soluciones, de la búsqueda de alternativas al pensamiento único, están convirtiendo a nuestros hijos en ganado abocado al paro. La falta de un profesorado capaz de entender y motivar a cada alumno en su individualidad, en su estilo de aprendizaje, que trabaje las distintas áreas para lograr un desarrollo armónico y equilibrado desde los primeros años de escolarización, nos dejan huérfanos de soluciones y presos de un sistema que lejos de desarrollar el talento individual, lo oprime y lo apaga.

Mientras el resto de naciones de los países desarrollados hace tiempo han entendido que los niños del siglo XXI deben ser formados en valores de independencia, creatividad, superación personal, imaginación, competitividad, liderazgo, automotivación, comunicación, análisis crítico, diversidad y diferenciación, España sigue empeñada en la sobreprotección, en la repetición, la copia, el grupo y la homogeneidad, desmotivando a generaciones enteras y abocándolas a ser excluidas de los motores que lideren la sociedad en un futuro próximo.

En el caso de los niños de Altas Capacidades, por su elevada capacidad de razonamiento e interrelación, su divergencia y creatividad innata y por su mayor rapidez y velocidad de aprendizaje, la situación es aún mucho más urgente y dolosa. Sus pequeños cerebros, que no entienden de formalidades sin sentido, que analizan y racionalizan cada premisa, buscando su lógica interna, su utilidad y funcionalidad, colapsan ante el absurdo de un sistema que les obliga a repetir lo que ya saben, y que les limita y prohíbe avanzar al ritmo que para ellos es innato y natural. Su sensibilidad y autoestima se ve entonces mermada, atacada, dañada. Acuden a los centros educativos ávidos de aprender. Creen que allí encontrarán el saber que ansían, que les hace soñar, que alimenta su imaginación. Pero chocan contra los muros del “eso no toca”, “espera a tus compañeros”, “deja que responda otro”, “eso ahora no”, “no te adelantes”, “repítelo”, “después..”… y no comprenden. ¿Por qué en el lugar que deben enseñarme, no me enseñan nada? ¿Por qué nadie responde a mis preguntas? ¿Por qué me regañan por querer siempre contestar? ¿Por qué tengo que repetir lo que ya se hacer? ¿Por qué no puedo aprender cosas nuevas? ¿Qué sucede? ¿Sólo me sucede a mi? ¿Soy raro? ¿Por qué soy diferente? ¿Por qué los otros niños no entienden mis palabras? ¿Por qué no quieren viajar conmigo a la Luna, o clasificar dinosaurios o sumar las hojas de los árboles? Ante esta incomprensión, unos niños optarán por mimetizarse con el resto renunciando a su diferencia, otros se retraen en si mismos para ser luego tachados de asociales, algunos responden con comportamientos disruptivos para convertirse en el “payaso” o peor, “el matón” del grupo, y otros se adaptan mientras intentan, sin éxito, sujetar sus ansias de aprender, tratando de asumir su diferencia, cumpliendo con lo que se le pide, simulando su soledad y soñando con que algún día todo cambiará.

Pero nada cambiará si la sociedad no cambia. El sistema educativo es reflejo de nuestros propios valores, de nuestras exigencias, de nuestras peticiones. Mientras sigamos sumidos y creídos en la mentira de que todos somos iguales y todos debemos aprender de la misma forma, no habrá justicia para ninguno de nuestros hijos, ni un sistema válido para el desarrollo de sus talentos individuales.

La sociedad, y la forma en que ésta acepta, valora y potencia el talento, debe cambiar. Cambiar para ser mejor, para incorporar mejor a todos sus individuos, pues en la medida que el talento se apoya y se desarrolla, toda la sociedad en su conjunto se beneficia. Austria, Gran Bretaña, Hungría, Finlandia, Singapur, India, China, Japón y EE.UU, hace tiempo que han entendido que una sociedad progresa en la medida que lo hacen sus individuos y que es la apuesta por el talento, el motor que la hace cambiar.

Asi como los éxitos de nuestros deportistas empujan a la sociedad en su conjunto a practicar más deporte y al albor de esta nueva cultura surgen nuevos y mejores deportistas, asi los éxitos de nuestros científicos, escritores, pintores, matemáticos, informáticos, ingenieros, empresarios y creadores, trabajará en pos de una nueva cultura. La cultura del esfuerzo, del trabajo, del mérito, de la eficacia, de la eficiencia, de la responsabilidad, de la implicación por la tarea, de la creación, de la diversidad, de la creatividad, hará que afloren más y mejores talentos, más y mejores oportunidades de desarrollo para todos nuestros hijos.

79 comentarios sobre “¿Por qué Luchamos?

  1. Felicitaciones por hacer visible la problemáticas de las familias, y gracias por todo el aporte. Somos un grupo de papás de la Patagonia Argentina que estamos tratando de que nuestra comunidad tome conciencia de esta temática y que las escuela mire y vea a nuestr@s niñ@s. A diferencia de España en Argentina la única forma de evaluar las ACI es pagando de forma particular un especialista. El sistema de obra sociales puede llegar a cubrir una psicopedagoga que evalúe un CI que sabemos que quedan un montón de niños talentosos fuera del rango de ACI. Nos queda un largo camino por recorrer

    1. Hola, gracias por vuestras palabras. Aqui en España la ley es más amable, pero la práctica no dista tanto de la situación que vosotros vivis. Muchos Gobiernos regionales sólo aceptan informen realizados por sus técnicos en plantilla, que no tienen la formación ni experiencia adecuadas y que tan sólo se fijan en el CI y en puntos de corte determinados, y además exigen otra serie de indicadores como perfil homogéneo (alta puntuación en todas las áreas), creatividad (muchas veces medida como habilidad para dibujar) y alta motivación (medida como alto rendimiento académico en todas las áreas y bajo cualquier circunstancia). Además la precariedad del número de orientadores que deberían hacer estas evaluaciones hacen que en la práctica apenas un 0,24% de todo el alumnado en España este identificado como “alta capacidad”, y de este porcentaje, muy pocos reciben la atención que requieren. Así, a la postre estamos en una situación parecida, aunque es posible que más cercana a cambiar, pues la legislación ya contempla su correcta identificación y atención. Un gran abrazo desde aquí, espero que tengáis mucho éxito en vuestro objetivo. Me tenéis a vuestra disposición.

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