©℗®™ 7 Junio 2015


En mi clase hay alumnos con alta capacidad, ¿Qué hago?

Respuesta Educativa y Altas Capacidades

Para los padres es complejo. Aún a pesar de que las altas capacidades tienen un componente hereditario, tal y como hemos crecido y sido educados los padres de hoy, no sabemos muy bien qué hacer con esa “bomba” que significa que te confirmen que tu hijo o hija tiene alta capacidad.

Para todos, padres y docentes, tener alta capacidad, es algo así como ser un genio de la música a los 4 años, o un perfecto sabio de los huesos a los 6. Como padres, de pequeños nos veíamos muy lejos de esa imagen, y así, la mayoría simplemente asumimos ciertas diferencias en nuestro aprendizaje y conclusiones -o en el de algunos compañeros que observávamos «más capaces», en nuestras emociones y percepciones, molestias porque la velocidad de nuestros compañeros no era la muestra, y hastío por las veces que teníamos que soportar las repeticiones de la maestra. Pero no le poníamos nombre o “etiqueta”.

Hoy sabemos que las altas capacidades son algo más que ser un genio «precoz», que hay muchos perfiles y grados. Que no se trata de «ser o no ser» sino del potencial de llegar a ser. Sabemos que algunos alumnos nacen con un capacidad superior en una o más áreas y que este potencial necesita de estímulo por parte de la escuela y la familia para ser desarrollado, y de trabajo y determinación por parte del niño para cristalizar en logro.

Pero aún así, para los niños y niñas de hoy vivir su diferencia es aún más difícil. Porque el sistema se ha vuelto aún más lento y más repetitivo, pero también porque para ellos, estudiar los  los ríos o las capitales, la historia o los animales, los medios de transporte o la fotosíntesis, no crea la misma fascinación que nos creaba a nosotros. Ellos, probablemente, han visitado algunos de estos sitios, han ido a alguna exposición, ven series en la tele o tienen acceso a internet o a muchos más libros y juegos didácticos y electrónicos de los que nosotros disfrutábamos de pequeños. Los contenidos de la escuela no les emocionan, no despiertan su curiosidad. Y sin curiosidad, no hay aprendizaje.

Así que cogemos esta “bomba” y nos decimos, “voy, se la suelto a la maestra, y ella sabrá que hacer”. Y la maestra, muchas veces, no sabe. Porque no ha recibido formación formal, porque la legislación y el sistema no presta suficiente atención a este colectivo, o porque muchas veces, las medidas educativas a adoptar con estos alumnos, se proponen desde la teoría de los despachos y no desde la práctica del aula.

Hasta ahora -¿estamos cambiando, verdad?- padres y maestros nos pasábamos esta «bomba», de unas manos a otras, sin saber ninguno qué hacer, rechazando cualquier responsabilidad, y llenándonos de reproches mutuos. La “bomba”, por supuesto, acaba por estallar en la cara del alumno, que, inocente, ajeno, no entiende por qué cada vez le pesa más el tiempo que pasa en la escuela. Desmotivado, pierde todo interés por aprender, descuida sus deberes y tareas y hasta sus notas. Acaba por pensar, que no es verdad eso de que le cuesta menos aprender. Hemos tocado su autoestima, apagado su curiosidad, ahogado su creatividad, minado las “fortalezas de su corazón”. Cuando llega ese momento, todos hemos fracasado. Le hemos fallado.

Un maestro no puede enseñar a distintas velocidades, pero los alumnos sí pueden aprender cada uno en función de su capacidad. «Transformar la escuela de un auditorio a una comunidad» como nos cuenta Salvador Rodriguez en su blog. Construir «carriles a distinta velocidad», como nos insta Javier Tourón en esta entrevista, son los enfoques que nos permitirán atender a los alumnos en el aula, a cada uno según su capacidad, a cada uno según sus intereses. Personalizar la educación, sí, es posible.

Para ello es necesario cambiar claro. No podemos obtener resultados diferentes, haciendo lo mismo. Es importante responsabilizarse de este trabajo y hacerlo con determinación.

Trabajar el contenido curricular

Mira tu contenido con detenimiento, no tanto el libro de texto, sino los contenidos que marca el BOE de tu comunidad. Esos son los que tienes obligación de dar. Verás que no te hablan de aprenderse los nombres de los ríos o ciudades de memoria, sino de comprender la importancia del agua en nuestro planeta. Es decir, en general, suelen apuntar hacia objetivos de aprendizaje de comprensión. Re-ordenarlo dando sentido, continuidad y conexión a los temas. Verás también que los libros de texto buscan ir de «menos a más» complejo y eso les lleva no solo a segmentar unidades que se complementan y dan sentido, sino a repetir para retomar lo que dejamos atrás hacia varias lecciones. Re-ordenar los temas, te permitirá ofrecer bloques de contenidos que se complementan y relacionan y, por tanto, dan sentido y contexto al aprendizaje, y además, compactarlo para todos, evitando repeticiones y, por tanto, un ahorro de tiempo.

Trabajar la autonomía y participación de los alumnos

Nos han hecho creer que los pequeños solo pueden aprender aquello que nosotros les contamos, o leen en el libro de texto. Sin embargo, escuchar o leer, son los dos medios de recepción de la información que menor comprensión y por tanto recuerdo generan. Por que son formas pasivas de aprendizaje. La memoria por repetición, sin comprensión ni análisis, sin pensamiento, no genera aprendizaje. El aprendizaje, es decir, aquello que se comprende, analiza, evalúa, relaciona y aplica, aquello que uno hace propio y tiene un significado que nos resulta interesante, complejo, estimulante, genera recuerdo:

Provocar un aprendizaje basado en el pensamiento permite a los alumnos desarrollar sus estrategias y destrezas y, por tanto, transformarles progresivamente en aprendices más eficaces. Esto les ofrece una experiencia positiva de logro y aprendizaje, lo que aumenta su motivación e implicación. Y esto lleva a alumnos que aprenden de forma cada vez más autónoma, pero también más implicados y ansiosos por llegar más lejos. Alumnos curiosos. Este proceso no es fácil, porque antes tenemos que re-activar unos procesos, hábitos y actitudes que han sido domadas hasta anuladas. Les hemos domesticado hasta convertirlos en alumnos pasivos. Desde muy pequeños, el contexto les ha llevado a aprender a no hacerse preguntas sobre el contenido que les lleve más allá de lo que «toca», a no debatir con sus compañeros, pues también pautamos aquello que llamamos «aprendizaje cooperativo», a no intentar saber aquello que antes no le han contado, a utilizar solo la lectura repetitiva o la mecanización de fórmulas para «aprender».

El ser humano ya aprendía antes de que la escuela existiera. Transformaba, innovaba, descubría el mundo que le rodeaba. Porque el ser humano tiene la facultad de pensar. Es decir, que es capaz de:

  1. Observar y extraer conclusiones. Del mismo modo que Erastótenes concluyó que la tierra debía ser redonda, observando la sombra de los edificios.
  2. Preguntar y hacerse preguntas. Del mismo modo que Da Vinci se preguntó ¿y si el hombre pudiera volar cómo los pájaros?
  3. Relacionar para descubrir. Tal y cómo se cree que Hipatia de Alejandría concluyó que las órbitas de los planetas serían elípticas y no circulares.
  4. Ir más allá de lo evidente. Para buscar las causas reales, o el conjunto de implicaciones de cualquier suceso histórico, físico o matemático.
  5. Razonar con evidencias. Como han hecho todos los grandes matemáticos, físicos y científicos para llegar a los teoremas que ahora reducimos a una fórmula que hay que memorizar.
  6. Construir explicaciones e interpretaciones y generar posibilidades y alternativas, como hicieron Einstein o Hawkings, o Darwin, para elaborar sus teorías
  7. Tener en cuenta diferentes puntos de vista, para lo que hay que abrazar, incluso provocar, la discrepancia, retando así nuestro pensamiento, poniendo a prueba nuestras ideas, y nuestra capacidad para evaluar evidencias, argumentos y acciones.

 

No hay duda de que el conocimiento (que no la información) nos permiten conclusiones de mayor valor. No hay duda de que no es posible pensar «de la nada» y que toda conclusión interesante requiere de un conocimiento previo. No hay duda tampoco de que cuando este conocimiento se construye implicando nuestro pensamiento, nos permite llegar más lejos. Como aprendices y como personas, permitiéndonos mayores logros académicos, y sobre todo, un mayor desarrollo de nuestras fortalezas personales.

Los alumnos tienen un bagaje y un conocimiento previo, no son libros en blanco. Por tanto, siempre tenemos un punto de partida a partir del cuál hacerles crecer, implicando su pensamiento. Se trata de cambiar nuestro rol de «despachador de contenidos» a «guía del aprendizaje». Se trata de entender que aprender no es una acción pasiva de escucha y repetición, sino una acción activa de pensamiento e implicación personal.

Trabajar los objetivos y agrupamientos

Este proceso de construcción de la autonomía, participación e implicación del pensamiento del alumno, no será homogéneo en todos los alumnos. Nada lo es. Por eso, si diseñas un programa que todos deberán cumplir, del mismo modo al mismo tiempo, no te va a funcionar. Nada planteado de este modo te va a «funcionar». Del mismo modo que debes observar tu contenido y reordenarlo, también debes observar tu aula y reordenarla. Trabajando los primeros días dinámicas de debate, análisis e investigación abiertas y para todo el grupo, en el que tu eres el guía, el impulsor y alentador de ese pensamiento -a través de preguntas que les hagan reflexionar sobre la dirección en la que están fijando su pensamiento- podrás construir un perfil de tus alumnos, que te permita identificar el punto de partida de cada uno, es aspectos como:

  • Pensamiento reflexivo / impulsivo
  • Pensamiento organizado / enmarañado
  • Abierto de miras o flexible / fijo y estrecho
  • Pensamiento complejo / pensamiento vago
  • Extrovertido / introvertido
  • Amplio conocimiento previo / bajo conocimiento previo (que cambiará para cada tema)

Esto te permitirá:

  1. Entender el nivel de tu aula y diseñar estrategias diferenciando aquellas que debes trabajar para todo el aula y aquellas que solo debes ofrecer a algunos alumnos.
  2. Priorizar objetivos -de lo más urgente, general o relevante a lo más específico, o individual-
  3. Agrupar teniendo en cuenta estas diferencias, buscando, no que los grupos se compensen entre sí, -porque eso, lo sabes, solo consigue que las diferencias permanezcan igual todo el curso, es decir, esos agrupamientos te benefician a ti, pero no al alumno-, sino en relación a su nivel de autonomía y capacidad para aportar debate y sinergias al resto de compañeros, de forma que cada equipo puede trabajar al nivel de complejidad y profundidad que su perfil, motivación e implicación en cada momento, les lleve. Pero tambien de forma que a tí te permite dedicar tu tiempo a guiar paso a paso a aquellos grupos menos autómomos. De este modo si verás como estos grupos progresan y ganan progresivamente en confianza, capacidad para aportar y autonomía.

PROFUNDIZAR MÁS:

Puedes explorar algunos ejemplos de lecciones que siguen este planteamiento, aquí:

Recursos para Personalizar el Aprendizaje

Enseñar a Pensar: 9 Principios básicos

Recoge los planteamientos de la investigación internacional en el campo de las altas capacidades, el desarrollo del talento, la creatividad, el aprendizaje multinivel y la motivación, conjugando con mi experiencia como profesora, especialista en personalización y madre de dos hijos con altas capacidades, para entender nuestro rol como impulsores del potencial de todos.

Autor: Paulina Bánfalvi Kam. La Rebelión del Talento @aacclarebelion @PaulinaBk

Derechos de autor:

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15 respuestas a “En mi clase hay alumnos con alta capacidad, ¿Qué hago?”

  1. Avatar de Stonny

    A mi también me da error el enlace para comprar el libro. Me pueden dar otra opción o enlace?

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  2. Avatar de fatimamurcianorubia

    Esta publicación ha llegado a 1103 personas en nuestro Facebook. Hay una frase del blog que no comparto , la desmotivacion por los contenido a causa de que los niños ya han visitado muchos lugares con sus padres. Los niños de alta capacidad y clase sociocultural baja no tienen esta posibilidad. Tampoco creo que esta sea su principal fuente de desmotivacion por los contenidos para los demás .
    Saludos y gracias por escribir
    Fatima

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    1. Avatar de Paulina

      Hola Fátima. Gracias por hacernos la apreciación. No era un ejemplo «literal», queríamos significar que hoy en día conocen más cosas de las que nosotros conocíamos, incluso los niños de los pueblos más pequeños. Pero tienes mucha razón, da lugar a la interpretación que nos dices, vamos a cambiar el ejemplo para procurar que no de lugar a ello, y nos dices si es más correcta, ¿vale?. Muchas gracias por el comentario… Esto de escribir y querer explicar en pocas palabras tantos matices, no siempre se acierta… asi que, de corazón, agradecemos mucho este tipo de comentarios para que nos de oportunidad de corregir, y hacer lo que es más justo para todos los niños de este colectivo. Un abrazo.

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      1. Avatar de fatimamurcianorubia

        Hola Paulina y Silvana ¡no hace falta que cambiéis nada! Yo estoy continuamente aprendiendo de vuestras publicaciones y os lo agradezco. Es simplemente porque a veces creo que a la sociedad y a la Administración se le olvida que la Alta Capacidad se da en todas las clases sociales, incluso nos tachan de elitistas. Además yo trabajo en un centro en el que todos los alumnos son de etnia gitana y de clase sociocultural baja que tienen muchas carencias en este sentido de conocer otros lugares, viajar etc y muy pocas posibilidades de titular aunque algunos tengan alta capacidad.
        Un saludo
        Fátima

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        1. Avatar de Paulina

          Gracias Fátima, pero nos alegramos del comentario y que asi nos hicieras darnos cuenta del detalle para cambiarlo. Para nosotras es muy importante tener un mensaje que sea lo más riguroso posible, y desde luego que el apunte que nos haces es muy pertinente ya que los niños de etnias, de otras culturas, y que provienen de familias con pocos recursos, tienen menos probabilidad aún de ser identificados y atendidos, y son los que más necesitan que los demás alcemos la voz por ellos. Un abrazo.

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