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Escuela y Altas Capacidades ¿Qué debemos pedir?

EL ROL DEL CONTEXTO EN EL DESARROLLO DEL TALENTO

Desarrollar nuestro potencial y en especial el potencial de los alumnos con alta capacidad no es fácil ni simple. La familia, la personalidad, el contexto y la suerte impactan en cómo cada niño enfrenta la difícil tarea de desarrollar sus fortalezas.

Por contexto entendemos varios factores. La cultura social propia de cada país y región, que puede ser más o menos favorable para aquellos que se distinguen y diferencian; las redes de impulso que existen o no en un país, que ofrecen más o menos oportunidades para este desarrollo (concursos, olimpiadas, mentorías, centros y expertos especializados, redes de networking, incubadoras, financiación a nuevos proyectos, etc..); la apuesta empresarial e institucional por seleccionar trabajadores y colaboradores con talento; las estructuras de la propia Universidad y otras entidades que pueden ser más o menos permeables a abrirse y apostar por el talento. Y, por supuesto, el contexto de la escuela.

La escuela tiene un impacto importante en nuestro desarrollo porque en ella pasamos los años cruciales en los que construimos nuestro sentimiento de competencia (¿en qué somos buenos, para qué valemos?) e identidad. También en la escuela adquirimos un rol social, que aunque podemos más tarde modificar, afecta al desarrollo de nuestra personalidad y auto-concepto (guapo-feo, popular o no, líder o seguidor, simpático-antipático, social-apático).

Asertividad, autonomía, incentiva, inteligencia emocional y ejecutiva, inteligencia social, liderazgo, comunicación, cooperación, respeto, responsabilidad, tolerancia, flexibilidad, adaptabilidad, capacidad crítica y creativa… son aspectos que conformarán nuestra personalidad y que se configurarán en gran medida, durante los años de escuela. También para muchos descubrir sus intereses y pasión, decantarse por un desarrollo profesional u otro, mantener vivas su curiosidad y pasión por aprender, y las metas que se fijen para la vida, dependerán de cuán positiva haya sido su experiencia en la escuela.

La cultura que promueve un centro educativo y el contexto para el desarrollo que ofrece, son pues, de gran importancia en la construcción del yo y el desarrollo de nuestro potencial.

¿Qué hacen nuestras escuelas?

Nuestras escuelas no están preparadas para favorecer este desarrollo. Por eso es tan difícil obtener la comprensión que exigimos hacia las necesidades de nuestros hijos. Y por muy buena voluntad que pongan, la mayoría de propuestas que se ofrecen no aportan gran diferencia.

Propuestas para hámsters

Obvian que las necesidades de estos alumnos están presentes todo el tiempo lectivo. Algunas propuestas tratan a los niños con alta capacidad como hámsters en jaulas a los que ofrecen un premio (pactos, adaptaciones, cuadernos de ejercicios o mini proyectos), sí, y sólo sí, están dispuestos a seguir dando vueltas en la rueda. “Si acabas los ejercicios rutinarios, te daremos unos ejercicios de lógica”, “Si te portas bien podrás ir al aula de enriquecimiento”, “Si apruebas y te motivas, te ofreceremos hacer un proyecto”. Como no lo hacen, la culpa es de ellos, claro, porque “no ponen de su parte”. Él o ella, sí saben que no son un ratón.

Propuestas con “efectos especiales”

Olvidan que los niños con alta capacidad tienen un desarrollo cognitivo y madurativo superior al que corresponde por su edad. Están más preparados para elegir, tomar decisiones, pensar en las consecuencias, investigar, indagar y proponer soluciones. Pero muchas de las propuestas orientadas a “enriquecer” el aprendizaje de estos alumnos están igual de pautadas y dirigidas, son igual de planas y superficiales, con finales igual de conocidos, sólo que adornadas con “luces de neón” (materiales manipulativos, proyecciones 3D, gadgets electrónicos, “títulos” originales, …). Son “atractivas” en la forma pero no en el fondo. Ellos se siguen aburriendo y desconectan. Y cómo se aburren nos dicen “es que no se conforman con nada, la culpa es de ellos”. Ellos saben que el cole no es un circo. No le piden divertidas “luces de neón”, sino propuestas que les hagan esforzarse, pensar, crear y explorar lo desconocido.

Propuestas para “hormiguitas”

Siguen sin respetar las diferencias de ritmo, intereses y dominio que también existen, por supuesto, entre los alumnos con alta capacidad. Algunos trabajan como hormiguitas, día a día van construyendo sus proyectos y dando muestras de sus avances. Otros están en clase observando, atendiendo y participando, pero no parecen interesados en ir más allá, no cumplen con los plazos y las tareas diarias que vas marcando, hasta que, de repente, en un día, hacen lo que otros en 3 meses….. Si antes no les hemos colgado la etiqueta de “vagos” y si seguimos retando sus capacidades cognitivas. Puede que necesitasen avanzar más para tener un contexto más amplio para actuar o puede que esperaran a que el trabajo adquiriera la suficiente complejidad.

Propuestas del docente

Siguen planteando propuestas programadas, diseñadas y planteadas por los docentes que organizan sus “actividades de enriquecimiento”, y no interiorizan que se trata de ofrecer un contexto estimulante que continuamente reta y se adapta al perfil de cada alumno y respeta su tiempo, su ritmo, su intensidad. Lo que no quiere decir que se le “deja”, sino que se le guía y reta, manteniendo las altas expectativas y la responsabilidad que como docentes tenemos de “encender la llama”. Si es programado, si esta pautado, si no son ellos los que marcan el recorrido, la complejidad y la profundidad, no es una propuesta adecuada para ellos. No quieren llegar donde los demás ya están, quieren que el aprendizaje sea una propuesta de descrubrimiento.

¿Cómo es un contexto educativo que favorece el desarrollo del potencial, de la personalidad y de las fortalezas internas de los niños?

Cuando un agricultor abona el campo, no lo hace sólo para una parte de sus plantas. Crea las condiciones para que todas las semillas cojan el alimento, el sol y el viento que necesitan y facilitar que cada una crezca tanto como le sea posible. Esta premisa, desarrollarse en un entorno enriquecido para todos los alumnos, es más importante -y escaso- de lo que presumimos.

Nos han “enseñado” que podemos atender sus necesidades sacándole del aula a ratos, u ofreciéndole un “postre” al final de un recorrido aburrido y plano. Nos han “enseñado” a aspirar a que nuestros hijos sean distinguidos, señalados y marcados a base de medidas que son de “uso exclusivo” para ellos. ¿Es eso lo que ellos quieren? ¿Es lo que necesitan?

Dilema de Elección Forzada (Gross, 1989)

El entorno rígido de nuestras escuelas, en las que los alumnos se organizan en función de su año de nacimiento, sin tener en cuenta las múltiples diferencias que ofrecen en relación a su desarrollo cognitivo, madurativo y emocional, y un modelo de enseñanza afanado en buscar “soluciones” para que todos los alumnos de un mismo grupo-clase, avancen y aprendan al mismo tiempo y con la misma profundidad y complejidad, obliga a que todos ellos, en mayor o menor medida, renuncien a su propio ritmo, intereses y curiosidad a favor de un encaje social que, por un lado forma parte de sus necesidades de desarrollo (necesidad de pertenencia), pero que por otro “aprenden” a priorizar por la presión social (escuela y familia) que desde muy pequeños les manda mensajes para que “sean como los demás“.

En este entorno, aquellos con un potencial mayor crecen con el dilema constante de elegir entre sus necesidades de desarrollo y aprendizaje y sus necesidades de encajar y pasar desapercibidos. Esta lucha supone un esfuerzo y un desgaste interior con tres consecuencias: menor energía anímica para focalizarla en el desarrollo de su potencial, bloqueo emocional que les lleva a la apatía y a un sentimiento de “deriva”, y un rendimiento aún cuando sea “aceptable”, por debajo de su verdadero potencial.

Expectativas Limitadas

La escuela tradicional se organiza de forma que el contenido, complejidad y profundidad a la que un alumno puede aspirar, viene determinado por su edad, organizado desde un criterio administrativo y limitado al enfoque del libro de texto o programación docente. El espacio para la exploración, la curiosidad más allá de estos límites, el debate y discusión desde el cuestionamiento y el pensamiento crítico, la generación de soluciones diferentes y creativas que debe promover un aprendizaje profundo y analítico, la interacción entre aprendizajes, la exposición y participación desde el conocimiento previo que es una herramienta tan eficaz para construir en los alumnos un sentimiento de logro positivo y el respeto de las distintas identidades, experiencias y puntos de vista, no tienen lugar, o lo tienen de nuevo en espacios pautados, limitados y controlados, como los ejercicios de debate escolar.

La lección “aprendida” es que uno debe limitarse a lo esperado, a lo pautado, a lo exigido, que han de rebajar sus expectativas de aprendizaje y desarrollo y conformarse con lo que se espera, por razón de su año de nacimiento o hasta donde otros dicten que es “normal”.

Un entorno de aprendizaje flexible y libre, pero al tiempo exigente y responsable, ofrece a los alumnos – a todos – el contexto necesario para poner a prueba sus fortalezas, aprender de otros de un modo natural y no forzado y sobre todo a aspirar a crecer hasta el máximo de las propias posibilidades y motivación. Un entorno de aprendizaje flexible es aquél sensible a las diferencias de los alumnos, no en razón de una etiqueta o sello previos, sino dejando las puertas abiertas para que éstos avancen al ritmo y la dirección que su motivación, capacidad e intereses le lleven, en cada momento de su desarrollo, porque el talento, no es una función lineal siempre ascendente y de ritmo constante.

Comparación Social

Olvida la escuela la construcción de una identidad social positiva para los niños con alta capacidad. Según la Teoría de Comparación Social de Festinger (1954) construimos esta identidad social por comparativas ascendentes o descendentes, positivas o negativas. Esto lo intuyen bien los maestros cuando proponen agrupamientos cooperativos en la que “utilizan” a los alumnos con altas capacidad para que sirvan de guía y estímulo para otros alumnos, pero ¿quién sirve de guía y estímulo para los alumnos con alta capacidad?

Los errores que se cometen cuando estos alumnos asumen un rol forzado y pautado -que no espontáneo y natural- para ser bien pseudo-profesores o bien llevando el peso del trabajo y el liderazgo en los grupos de “aprendizaje cooperativo”, son diversos.

Estos alumnos pueden construir una identidad social perjudicial para su posterior desarrollo basado en un sentimiento de “superioridad” que no nace de sus propios logros, sino de agrupamientos que les perjudican. Pueden también desarrollar una mentalidad fija “el logro no depende de mi esfuerzo” que hará que huyan de asumir retos a la altura de su capacidad y no desarrollar una adecuada mentalidad de crecimiento.

Mientras muchos docentes argumentan que estos agrupamientos asimétricos favorecen las relaciones sociales de los alumnos más capaces, no hacen sino que perjudicarlas. Uno, porque generan una auto-percepción inadecuada y dos, porque no pueden controlar si las relaciones de comparación social que se generen entre los miembros del grupo serán positivas (estímulo y comprensión) o negativas (rechazo y bloqueo).

Debemos reflexionar sobre qué es realmente lo que queremos para nuestros alumnos e hijos. Si un entorno pautado y controlado que tiende a la homogeneización, o un contexto educativo flexible en la que los objetivos y propuestas se plantean en función del perfil de cada alumno y no en relación a su edad ni su etiqueta.

Por supuesto que un entorno flexible modifica el rol de docentes y alumnos, necesita apoyarse en la responsabilidad y autonomía de aprendizaje de este último. Guiar, vigilar y aportar las herramientas necesarias para asegurar su avance que debe estar siempre ajustado a su perfil personal, buscando el equilibrio entre estimular y presionar, entre libertad e irresponsabilidad, entre guía y autoridad. Quizá por eso es tan vibrante y exigente la profesión docente.

Para saber más:

EL MODELO SEM DE ENRIQUECIMIENTO PARA TODO EL AULA

(Renzulli). Una serie de 7 vídeos imprescindibles:

https://www.javiertouron.es/el-modelo-de-enriquecimiento-para-toda-la-escuela-schoolwide-enrichment-model-sem-1-7/

DESARROLLO EMOCIONAL Y SOCIAL DE LOS ALUMNOS CON ALTA CAPACIDAD.

Aspectos comentados en este artículo, como el dilema de elección forzosa, la teoría de comparación social, los efectos de “Pez Grande en Pecera Pequeña”, mentalidad fija vs mentalidad de crecimiento, entre otros, han sido analizados por la investigación y arrojan resultados que no pueden ser desoídos por docentes ni familias:

Ver libro: El Desarrollo Emocional y Social de los Alumnos con Alta Capacidad

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