Robert Swartz, un ejemplo de pensamiento creativo en el aula.

´Hacemos mucho hincapié en la importancia de la creatividad. Hemos tratado este tema desde la perspectiva de su conceptualización, hemos insistido en la necesidad de no confundirla con la creación artística, nos hemos adentrado en los aspectos psicológicos y emocionales que favorecen el desarrollo del potencial creativo de cada uno de nosotros y hemos abordado el caso de Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922 cuyo pensamiento creativo le valió algún suspenso en la escuela.

Además hemos hablado de cuán importante se convierte la habilidad creativa en una sociedad digital hiperconectada, donde la constante innovación y renovación serán las claves de la competitividad y de cómo es la creatividad, más allá del cociente intelectual, lo que ha distinguido a los grandes innovadores a lo largo de nuestra historia.

Pero ¿el creativo nace o se hace? ¿Nacemos con un nivel de creatividad estable que nos distingue del resto de nuestros compañeros o puede ésta ser desarrollada -o inhibida- a lo largo de nuestro proceso de formación?

En el artículo de hoy Robert Swartz, PhD en la Universidad de Harvard y Profesor Emérito en la Universidad de Massachusetts at Boston, co-autor del libro “Aprendizaje basado en el pensamiento“, y a cargo del proyecto de formación de excelencia para el profesorado “Center for Teaching Thinking”, con oficinas en Madrid (www.teach-think.org), nos relata una experiencia real. Un sencillo gesto en el aula que provoca respuestas creativas por parte de los alumnos, gracias a las cuáles aprenden importantes lecciones para su desarrollo personal y profesional.

En un entorno en continuo cambio, donde los datos estan al alcance de un click, son la capacidad de adaptación, innovación y creatividad las habilidades que nuestros hijos y alumnos necesitan desarrollar.. Estas hablidades además, se demuestran parte del desarrollo sano y equilibrado del ser humano. Coartar su desarrollo mediante un aprendizaje encorsetado, memorístico, basado en la repetición de conceptos aprendidos sin razonamiento, sin reflexión, sin crítica, supone negar a nuestros alumnos la oportunidad de desarrollarse como seres humanos felices y auto-realizados.

“Can Creativity Be Taught? Inventions”

(¿Podemos enseñar a los niños a ser creativos? Invenciones)

By Robert Swartz

Hace unos años visité un aula de niños de 5 años, en la que el maestro había traído algunas cajas de cartón medianas y grandes, que el centro iba a tirar. El maestro preguntó a los niños que pensasen qué hacía la gente normalmente con las cajas de cartón. Un alumno contestó “ponen televisores en ellas y lo llevan a las casas de las personas”. Otro dijo “también ponen allí la ropa de invierno y la guardan hasta el próximo año”. Y me dije a mi mismo “Estos niños están recordando momentos en los que alguien les llevó un televisor a casa, o cuando quizá su madre guardó las prendas de invierno para la temporada siguiente”. Y están pensando “el mismo tipo de cajas, puedes hacer las mismas cosas”. Esto es lo que llamamos “pensamiento analógico”. Pero no importa como lo llamemos, es lo que sucede todo el tiempo, no sólo con los niños, sino también con los adultos.

Pero el maestro dijo entonces : Ahora pensemos en algo diferente que podríamos hacer con estas cajas. Y las podéis desarmar si queréis. Hacer algo útil.

Bueno, lo que sucedió a continuación fue como un chaparrón. Como si lo hubieran planeado, un estudiante dijo : ¡Hagamos un barco!. Así que empujaron un lado de la caja e hicieron un pliegue que se convirtió en la popa del barco. Empujaron la parte trasera y la redondearon. Después dos niños pusieron algunas esterillas dentro y se sentaron encima, sacaron sus brazos por los laterales y fingieron remar. Otra niña puso una caja a su lado, entró gatenado y cerró la tapa como si fuera una puerta. Ella quería estar sola. Otros dos niños rasgaron un lado de la caja con la tapa restante, la pusieron en el suelo, y giraron la tapa de forma que podían echarse y poner sus cabezas debajo de la tapa doblada. Y dijeron “Es para mirar los libros de dibujos en los días soleados”.

Al contrario que poner una televisión en una de las cajas, éstas si eran propuestas creativas de cómo las cajas podrían ser usadas. Todos los niños se implicaron y pensaron qué hacer.

El proceso creativo también se basa en analogía y experiencia. Los niños que construyeron el parasol seguro que han visto antes un parasol, una sombrilla, una gorra.. Y al ver una pieza de la caja doblada pensaron que podrían doblarla para que pareciera uno de esos parasoles. Imaginaron unos pocos giros, dobleces, recortes y esta “inservible” pieza de cartón se convirtió en un útil parasol. Incluso la niña tímida que quería estar sola se implicó.

La técnica que el maestro usó para lograr que los niños hicieran esto, es lo que llamamos “brainstorming” (o lluvia de ideas) : Piensa en cuantas formas diferentes puedes hacer algo, incluso si son ideas “locas”, porque quizá alguna de estas “locas” ideas pueda convertirse en la forma de resolver un problema.

Esto me lleva a 2 reflexiones. La primera es que mucha gente tiende a pensar que sólo algunos niños son creativos. Y el resto no. Y aquellos que sobresalen serán Mozarts o Picassos, pero el resto, bueno, el resto no puede aspirar a serlo. He visto suficientes experiencias en las aulas para darme cuenta de cuán errónea es esta idea. Todos estos niños son capaces de hacer este tipo de propuestas, y tener esta capacidad creativa. Lo que sus maestros tienen que hacer es encontrar la forma para que se exprese y desarrolle, tal como el maestro de nuestro ejemplo hizo.

Pero la segunda reflexión tiene más que ver con la sociedad en la que nos estamos desarrollando. La sociedad del siglo XXI. Todo el mundo destaca lo creativos que son los niños pequeños, pero cómo, cuando llegan a primaria parecen perderla. O quizá muchos de ellos la pierden, y aquellos en los que permanece, bueno, ellos serán los Mozarts y los Picassos de nuestro siglo. Sí, es cierto que algo le pasa a nuestros niños cuando llegan a Primaria : sus profesores empiezan a imprimirles la idea de que sólo hay una respuesta correcta y de que serán penalizados si su respuesta es distinta. Así que se callan. Si esto sucede cada día durante los siguientes 10 años, podemos entender por qué cualquier talento creativo que estos estudiantes pudieran albergar, nunca volverá a mostrarse.

Pero no tiene que ser de este modo. Ni siquiera los niños introvertidos, como la niña de esta historia, están exentos de darnos grandes muestras de talento creativo, incluso en las aulas que hacen hincapié en las “respuestas correctas”.

En muchas aulas los maestros guían explícitamente a sus alumnos hacia un desarrollo creativo planteando problemas como “¿Cómo podríamos atravesar este profundo y caudaloso río sin tener una embarcación?” Y después usando propuestas como “Piensa en lo que estas intentando hacer y cómo sería si lo hicieras con un barco”, entonces “Piensa cómo podrías hacer algo similar con lo que tienes alrededor, y no te preocupes, tu idea puede parecer tan atrevida como quieras, no hay una sola respuesta correcta”.

Estas son las dos premisas que llevaron a los estudiantes a construir el barco, la sombrilla y el espacio privado. Pero al hacer esto explícitamente en el aula de una escuela tradicional, e incluso escribiéndolo en la pizarra como una estrategia de pensamiento creativo que los alumnos pueden seguir, este maestro esta transmitiendo el mensaje de que desarrollar ideas creativas de este modo es aceptable, y de que pueden asumir riesgos en sus propuestas y respuestas y que no serán penalizados.

En mi trabajo, en el que enfatizamos mucho sobre cómo el aprendizaje en profundidad puede darse ayudando a los alumnos explícitamente en el desarrollo de su capacidad de razonamiento y después lo usamos para reflexionar sobre algo importante en el plan de estudios, he visto maravillosos ejemplos de pensamiento creativo aplicado a problemas como por ejemplo, formas de conseguir dinero para organizar un evento escolar, manejar la polución atmosférica que se convierte en lluvia ácida y, tratar de hacer algo creativo con el ruido de la cafetería, teniendo en cuenta lo que podemos aprender de ese ruido.

Pero hay niveles de pensamiento creativo. Construyendo a partir de lo que acabo de exponer, hay un reto para nuestras mentes creativas. Todos hemos visto imágenes de centauros, criaturas míticas que representan el poder con capacidad de razonamiento. ¿Cómo se llega a esto? Bueno, es simple. Toma dos criaturas ordinarias, un hombre, el símbolo de la capacidad para razonar, y un caballo, el símbolo del poder y la fuerza, y ponlos juntos para crear una nueva criatura que fusione ambos. ¡GUAU! Hace 15 años teníamos móviles y portátiles, y cada uno hacía cosas distintas. Pero ahora tenemos un poderoso instrumento que combina ambos. Son los “centauros del siglo XXI”. Pero estos smartphones no son criaturas imaginarias, son reales y funcionan¡ Doble “¡GUAU!”

En la misma escuela observé a otro profesor de alumnos de primaria que propuso un reto a sus alumnos: “¡Desarrollemos todos juntos algunas ideas creativas que nadie antes haya desarrollado para crear cosas que puedan proteger el medio ambiente y servirnos para hacer del mundo un lugar más seguro!”. ¡Un objetivo muy noble! Este maestro usó propuestas similares al maestro que propuso a sus alumnos cruzar un río sin disponer de una embarcación.

Me fijé en dos alumnos que expusieron ante la clase. Una niña había desarrollado una “Pulsera del stress”. ¿Qué es eso?, Bueno, es una pulsera que registra los latidos de nuestro corazón, similar a las abrazaderas para los dedos que se usan en los hospitales, pero que también tenía la capacidad de detectar cierto tipo de latidos inusuales, como cuando estamos ansiosos o enfadados. Entonces un mecanismo electrónico se activa y la pulsera empieza a vibrar de forma que transmite al corazón unos impulsos que compensan y calman estas emociones. ¡Se reducirían los ataques al corazón! ¡GUAU!

Otro estudiante mostró a la clase el modelo de un dron que llevaba una caja compartimentada de extraño aspecto, y que él llamó “Salvavidas Escalador”. El explicó que se trataba de un extraordinario dron que estaba equipado para recibir señales de los escaladores en peligro. Los escaladores presionan un pequeño botón en un transmisor de sus cinturones si están en dificultades. El dron se acciona y vuela sobre el escalador, entonces el escalador, que quizá se haya resbalado y roto una pierna, marca otra señal “pierna rota”. La caja que transporta el dron gira, un compartimento se abre, y un pequeño paracaídas cae con una caja de primeros auxilios: vendas, una tablilla, una bastón ligero y plegable y algunos analgésicos para el dolor.. Ahora tengo que decir ¡GUAU!

Las personas han desarrollado un montón de ideas creativas sobre objetos que podemos usar para hacer cosas que nos parecían imposibles. Muchos esfuerzos creativos con frecuencia acaban en trabajos como “20.000 leguas de viaje submarino”, “Crónicas Marcianas”, o “El Hobbit”, en el campo de la Ciencia Ficción y la fantasía. Nuestra imaginación creativa puede transportarnos a mundos inimaginables.

Pero éste no es el logro que este maestro quiere que alcancen sus estudiantes. Sí, esta es la creatividad por excelencia, y el maestro ha guiado de forma explícita a los estudiantes no sólo hacia una lluvia de ideas, sino más allá, a sintetizar dos o más ideas en algo nuevo – sus centauros.

Pero lo más importante es que este profesor ha impartido en estos estudiantes algunas importantes habilidades de pensamiento crítico, y les guía para preguntarse: ¿Funcionará? De este modo trabajan juntos y hacen una lista de lo que necesitan saber para ver si funcionará, el coste de producción, la disponibilidad de los materiales, la tecnología y otros recursos requeridos, etc. Después trabajaran por equipos para buscar estas respuestas por si mismos. Ya han aprendido en esta clase cómo hacer esto, y cómo conseguir y organizar los datos para hacer un juicio sobre la viabilidad de sus “invenciones”. Ahora están trabajando en el mundo real. Y cuando tienen un resultado positivo el maestro les pide que informen a la clase, que presentará críticas o planteará dudas a su presentación. Finalmente, y con el respaldo de la clase, están listos para presentar sus ideas a alguna convención de estudiantes.

Yo he visto todo esto, y ha sido increíble. ¡Y tan sólo eran alumnos de 4º curso¡

Artículo traducido para este blog con autorización del autor.

Originalmente publicado en ENIAC, 2016.

Robert Swartz nos deleita con otros dos ejemplos sobre cómo podemos trabajar el desarrollo del pensamiento creativo en el aula, en este otro post : ¿Puede la Creatividad ser Enseñada?

4 comentarios sobre “Robert Swartz, un ejemplo de pensamiento creativo en el aula.

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