¿Y por qué deberíamos apoyar el talento?

El mundo de mañana y el déficit del talento

La Primera Revolución Industrial empezó en Inglaterra a principios del siglo XVIII, cuando se produjo el embrión de la llamada propiedad intelectual que permitió a un inventor percibir el retorno económico de sus patentes. Esta revolución se basó en las fuentes de energía primaria (el vapor y las corrientes de agua).

La Segunda Revolución Industrial fue, de nuevo, energética (la electricidad) y los grandes medios de transporte, el ferrocarril, y finalizó con las intensas innovaciones en gestión, la llamada producción en masa.

La Tercera Revolución Industrial, que hemos vivido, es la revolución de las computadores que se inició en la Segunda Guerra Mundial, se aceleró increíblemente en la carrera espacial (Guerra Fría) y se extendió mundialmente con los microprocesadores.

Desde 2011, dicen, que estamos ante la llamada Revolución 4.0, la extraordinaria interconexión hombre-máquina, la sensorización total y la industria digitalizada.

¿Qué es la Revolución 4.0?

Es el nuevo paradigma industrial, basado en la recogida masiva de datos y la toma de decisiones en tiempo real sobre toda la cadena logística, esto es, pasando por toda la cadena industrial. Esto supone que esta tecnología permitirá un control intenso de la calidad, la hipereficiencia en la gestión de los stocks, la trazabilidad absoluta de todo el proceso de fabricación,  es decir, tener un exhaustivo detalle de todos los procesos industriales porque estará absolutamente informatizado. Esto se traduce, como señala el Profesor Xavier Ferras, en:

1.- Uso de nuevas tecnologías de computación (big data) e inteligencia artificial en la toma autónoma de decisiones.

2.- La distribución de la fabricación en el punto final (mediante la impresión en 3D).

3.- La concentración espacial de actividades I+D, diseño de producto, prototipado, industrialización y manufacturing sofisticado (es decir, de aquéllas actividades que capturan la mayor parte del valor de la cadena productiva).

En conclusión, la Industria 4.0, además de ser una industria absolutamente digitalizada tiene algo más, un elemento clave: es una industria basada en el conocimiento.

Como señalan todos los expertos, y el Profesor Ferras, el futuro será la industria del conocimiento, de las sociedades del conocimiento, de las ciudades del conocimiento, o de los países del conocimiento. El  futuro es del CONOCIMIENTO.

Hay países, como Singapur, que se han dado cuenta de que el conocimiento se pega a un territorio y no lo deja fácilmente. Si invertir en I+D no tiene ninguna correlación con el éxito de mercado a nivel de empresa, paradójicamente sí que lo tiene a nivel de riqueza de un territorio, porque el conocimiento desborda a las organizaciones que lo crean, o las particularidades sociales porque el conocimiento está en posesión de las personas que viven en un lugar. Es decir, el conocimiento genera riqueza.

Toda nueva Revolución Industrial conlleva, como señala su propio nombre, una revolución social.  Como tal, esta revolución podría conllevar, según el informe del World Economic Forum, presentado en Davos, bajo el título “The future of Jobs“, que desaparezcan 7,1 millones de trabajos entre los años 2015 y 2020, debido a la automatización de tareas y la desaparición de intermediarios. En ese tiempo, también se crearían nuevos empleos: unos 2,1 millones de puestos de trabajo, la mayoría relacionados con las nuevas capacidades y habilidades digitales (ingenieros, informáticos y matemáticos, principalmente). Es decir, nos enfrentamos ante una posible pérdida de empleos de nada menos que de 5 millones de puestos de trabajo.

Para 2020, según la investigación del WEF, los trabajos de nueva creación serán, a grandes rasgos, de dos tipos: por una parte, analistas de datos debido a que con tal cantidad de información las empresas necesitarán personas capaces de discriminar lo relevante de lo accesorio y tener criterio para tomar las mejores decisiones para las empresas. Y, por otra parte, los representantes de ventas especializados, porque las empresas necesitan personal que entiendan y sepan cómo reforzar el valor de su marca y su capacidad para comunicar lo que la empresa hace por sus clientes.

En dicho informe, se estima que el 65% de los alumnos de educación Primaria trabajarán en empleos que no existen en la actualidad, pero sí están claras las competencias necesarias para el futuro:

  • Creatividad
  • Resolución de problemas complejos
  • Pensamiento crítico y analítico
  • Negociación y trabajo en equipo
  • Alta inteligencia emocional
  • Capacidad de toma de decisiones

revolucion 4.0

En nuestro país, salvo excepciones (que las hay), se sigue educando en antiguos modelos basados en la Segunda Revolución Industrial donde la repetición, la memorización, la mal entendida igualdad versus equidad, los problemas por entusiasmar con las matemáticas,  la falta de pensamiento crítico en las aulas (y sin Filosofia) y de trabajo por competencias, da la espalda a un futuro que ha llegado para quedarse, nos guste o no, nos hayamos mentalizado o no, porque el cambio de paradigma es irreversible.

Mientras tanto, ahora, ya tenemos un problema en España llamado “déficit de talento” que ha llegado al área de la Ingeniería y las Ciencias. Existe un desajuste entre la oferta profesional y las necesidades del mercado laboral, y, según se recoge en un artículo de prensa del pasado 16 de abril[1] tanto Universidades, como empresas y consultoras de recursos humanos señalan que sin los profesionales adecuados en el año 2020, «faltarán en España 1,9 millones de trabajadores altamente cualificados», según Randstad.

Asimismo, se indica que en 2016 la demanda de perfiles del sector TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) va a experimentar un incremento del 40%, sobre todo en el ámbito de la programación, pero no se están incorporando hoy los jóvenes que se necesitarán mañana. En este sentido, parece que el número de matrículas en las ingenierías está cayendo hace años. Y, desde 2003, en las TIC, ha bajado un 40%, y la caída acumulada de las matrículas en Ingeniería y Arquitectura, y Ciencias, ha sido del 25% en el último decenio, según el último informe del Ministerio de Educación.

Una de las propuestas que se realizan, desde la UPM y otras Universidades, es el fomento de la vocación de los niños desde los 9 años,  y cambiar cómo se imparten las clases de Matemáticas y Física, para transmitir a los niños desde muy pequeños que no hay que temer a las ciencias.

Según John Moravek, fundador de la plataforma digital Education Futures, en el año 2020 un 45% de los profesionales serán trabajadores del conocimiento y la innovación, los llamados “knowmads”, esta opinión también es compartida por otros expertos en nuevas tecnologías como Cristobal Cobo, investigador de la Universidad de Oxford, quien denunciaba hace algunos años el mal papel que representan muchas universidades convertidas en meras “fábricas de licenciados” en pleno siglo XXI.

Fruto de la combinación de dos palabras inglesas –”know” (conocer, saber) y “nomad” (nómada)–, el neologismo define a un sujeto “capaz de ser un nómada del conocimiento“. Se refiere a un trabajador innovador, imaginativo, creativo, abierto a la colaboración con casi cualquier persona, momento o lugar. Es el uso que hace de su conocimiento personal lo que le proporciona una clara ventaja competitiva con respecto a otros trabajadores; incluidas las máquinas (recordemos que según el informe de World Economic Forum en 20 años el 47% de los empleos actuales serán sustituidos por máquinas, software y robot).

Esta realidad ya está aquí y sólo hay que estar con los ojos abiertos para comprender que:

  • La clave no es la información, si no el conocimiento.
  • El aprendizaje por competencias es el futuro.
  • El pensamiento crítico y la capacidad analítica serán decisivos.
  • Tendrá mayor peso el pensamiento lógico matemático pero vinculado a la creatividad para aportar nuevas soluciones.
  • La inteligencia emocional será una de las competencias más valoradas en las organizaciones.
  • Emprender, tener iniciativa, porque ya no vivimos en un lugar en el que las grandes empresas pueden crear los trabajos que el mundo necesita.

La escuela tradicional está muerta, hay que ponerse las pilas y ayudar a nuestros hijos ante un futuro donde la incertidumbre será un elemento más de sus vidas.

[1] http://www.abc.es/sociedad/abci-educacion-espana-sin-ingenieros-para-cuarta-revolucion-industrial-201604250803_noticia.HTML

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