Cuando dejé de ser “Super” y volví a ser un niño, como los demás…

– Mamá, ¿Qué es un superdotado?

– Bueno cariño, en nuestra cultura a veces surgen personas que destacan de forma llamativa en un campo, como un gran pianista como Horowitz, un científico innovador como Albert Einstein o un visionario que revoluciona nuestras vidas como Steve Jobs. A esas personas les llamamos “superdotados” porque sus logros dan muestran de una capacidad, persistencia y creatividad que supera a los demás.

– Y .. ¿yo soy superdotado?

– Ja, ja.. no, cariño… aún tendrías que demostrar de lo que eres capaz.. por el momento eres un niño muy curioso con muchas ganas de aprender y que tienes la suerte de aprender muy rápido..

– Pues en el cole dicen que soy un superdotado, los niños me dicen que lo se todo porque soy superdotado y la seño se extraña cuando fallo, porque dice que si soy superdotado no debería equivocarme.

– Cariño, todos nos equivocamos y del error aprendemos. Sin error la humanidad no hubiera avanzado. Edison hizo 99 intentos fallidos hasta descubrir la bombilla, Jobs se arruinó un par de veces antes de revolucionar el mercado con sus ordenadores Apple y Leonardo Da Vinci no consiguió volar a pesar de sus muchos intentos y de que es considerado un genio. Tú tienes derecho a equivocarte, y a no saber, ya que para eso vas a la escuela, para aprender.

– Entonces mamá, ¿yo que soy?

– Tu eres un niño. Curioso, inquieto, observador, y con tus propios intereses. Como muchos otros niños, como todos los demás. Y así debes hacérselo saber. Tu vas a la escuela a aprender, a formarte, a forjarte. A fallar para mejorar. A caerte para levantarte. A inter-relacionarte y aprender de los demás y que los demás aprendan de ti. A construir tu personalidad. A entender tus capacidades, desarrollar tus fortalezas y trabajar tus debilidades. A jugar, a divertirte, a crecer por dentro y por fuera.

Tu eres un niño, con mucho camino por recorrer, que necesita desarrollar sus competencias de forma sana y equilibrada, aprender el valor del esfuerzo y la superación, de posponer la recompensa y mantener la persistencia, el valor de la reflexión y la crítica, la cooperación y la comunicación.

Un niño que también tiene derecho a sentirse ignorante para indagar, a olvidar para recordar, a verse incapaz para esforzarse, a plantearse retos para persistir, a motivarse para superarse.

Tú, cariño, eres un niño con todo lo que eso significa, un pequeño en desarrollo, el proyecto de algo que aún se esta desarrollando. No eres una máquina infalible que todo lo sabe y nunca se equivoca. No has llegado, estas yendo. No lo has conseguido, tienes que avanzar y trabajar. No vas a la escuela a enseñar, sino a aprender. No eres un “super” sino un “quizá”.

– ¡Qué bien mamá! ¡Entonces soy como los demás! ¡Me voy corriendo a decírselo a mis amigos! ¡Me voy a celebrar que no soy perfecto ni lo tengo que ser!.

Los investigadores más relevantes del panorama educativo y el estudio de la alta capacidad, han dedicado años de investigación y ríos de tinta y saliva para explicar una y otra vez porque el término “superdotado” no sólo es incorrecto lingüísticamente (su correspondiente “Gifted” habla de dotación y no existe una correlación “super-gifted” en ningún otro idioma), sino que además coloca al niño y al joven en una situación de “llegada”, en la que se supone no necesita intervención o ayuda, o seguir desarrollándose, puesto que ya “es”. Y como ya “es”, es “perfecto, lo sabe todo y nunca se equivoca”.

Los problemas emocionales, sociales, y de inter-relación que sólo la mención de esta palabra puede generar en el entorno educativo y social del menor –desde ansiedad, soberbia, rechazo, aislamiento, bullying, burlas, auto-exigencia y perfeccionismo llevado a extremo, creación de falsas expectativas nunca alcanzadas, frustración, etc … – los estamos viendo y sufriendo cada día las familias, los maestros y sobre todo los niños.

Por eso debemos pedir ¡Basta ya! Los niños son niños y como tales están en desarrollo. Su potencial esta en desarrollo. Su capacidad necesita ser trabajada, orientada, aplicada, explotada, superada y puesta a prueba. NO HAY SUPER-DOTADOS, ni SUPER-NIÑOS ni SUPER-NIÑAS. Solo niños, niñas, pequeños con determinadas fortalezas que tenemos la obligación moral y profesional de ayudar a desarrollar, porque en el desarrollo del propio potencial se encuentra la auto-realización personal. Van a la escuela a aprender y desarrollarse, como el resto de sus compañeros, y en consecuencia ese aprendizaje debe estar a la altura de su capacidad. Pero ni lo saben todo, ni son perfectos, ni son infalibles, ni tienen que demostrar nada.

Como explica Javier Tourón, recientemente galardonado con el International Lifetime Achievement Award 2016, de la Mensa Education & Research Foundation de los Estados Unidos, en este aclarador artículo (no te lo pierdas):

http://www.javiertouron.es/2014/06/mi-hijo-tiene-un-ci-de-145-pero-no-es.html

  • “(…) fuera etiquetas y fuera la ridícula obsesión de pretender que “unos son” y otros “no son”, y los que son lo son si tienen “de todo” y “muy alto”. Esto no lo acepta ningún estudioso en este campo. Da igual si tu hijo es precoz (si tiene alta capacidad lo será, de hecho) o si su talento es simple, complejo o pluscuamperfecto. Todo esto son etiquetas que no van a a ninguna parte y que la investigación no soporta. Lo relevante es que entiendas que tu hijo, o alumno, tiene unas capacidades y unos talentos desarrollados en el grado que fuere y necesita una respuesta educativa hoy y ahora. No, lo siento, esto de la alta capacidad (de la “superdotación”) no es como la diabetes, que se tiene o no. La capacidad es una cuestión de grado, como la altura o el peso. Y cada capacidad, altura o peso, exige una respuesta personalizada, ¡ahora!, no cuando alguien decida enrolar al niño en un censo de no se sabe qué”.
  • “(…). Como precisamente media una enorme distancia entre el potencial y el rendimiento, es preciso que la respuesta educativa esté adaptada a las muchas o pocas capacidades destacadas que cada escolar tenga. Hay una regla de oro que se usa mucho en el campo de la investigación en educación para la excelencia: ¡10.000 horas! Sí, esto es lo que se estima que una persona necesita para llegar a un cierto grado de excelencia, de pericia, en un campo dado. Si con esto no se entiende que una cosa es tener capacidad y otra actualizarla en talento y que ello requiere atención adaptada a las necesidades y fortalezas de cada escolar en cada momento de su desarrollo, ya no sé como explicarlo. Lo que sí sé es que, hasta que no se entienda y se tomen las medidas oportunas, el talento se nos seguirá escapando por las rendijas del sistema educativo”.

O como destaca en este otro artículo:

http://www.javiertouron.es/2012/02/superdotacion-o-alta-capacidad.html

“Es crucial entender, entonces, que el talento se basa en unas condiciones personales (parcialmente heredadas) que se proyectarán (en el mejor de los casos) en diversos campos de la actividad humana. Pero es también esencial entender que el talento no se desarrolla de manera espontánea. Por ello, la capacidad debe entenderse como potencial, el talento como rendimiento en mayor o menor grado, de modo que el talento es el resultado de aplicar el esfuerzo personal, la voluntad, al desarrollo de lo que inicialmente no son más que dudosas potencialidades”.

Jamás diríamos de un niño de 7 ó 10 años que es un astro del fútbol, o del tenis. Y cuando a un niño se le da bien un deporte decimos que tiene “potencial”, y nos damos cuenta de las muchas horas de duro entrenamiento que tendrá que echar si quiere realmente destacar en su deporte. Sabemos de antemano que ese niño perderá muchos partidos por el camino y que una de las cosas más importantes que tendrá que aprender es a levantarse y continuar, a seguir aprendiendo y perfeccionando su técnica, desarrollando sus habilidades y forjando su determinación.

Porque sabemos que sin un entrenamiento personalizado y a su nivel ese niño jamás llegará a destacar, por mucho potencial que despliegue. Su entrenador esta allí para desarrollar ese potencial, trabajando fortalezas y debilidades, porque no será perfecto en todo, porque no esta al final de su camino… sino al principio.

Del mismo modo un educador debe conocer y trabajar el potencial de cada niño, planteando retos que les permita avanzar. Desarrollo es la palabra clave.

Dejar que sean niños y no “super” …

6 comentarios sobre “Cuando dejé de ser “Super” y volví a ser un niño, como los demás…

  1. Que sensatez y tranquilidad para padres y menores. Nuestros niños y niñas deben disfrutar aprendiendo y dando respuesta a su inquietud intelectual de forma libre y sin miedo a criticas o a ser observados con lupa para descubrir algo raro. Respecto a los educadores que gran reto y q enorme placer poder partipar en el desarrollo de esas capacidades que en un futuro…… Harán el mundo diferente

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