No lo sabemos todo

Sonia Blanco, es psicóloga y madre de niños de Altas Capacidades. Esta doble “profesión” le da una visión más amplia si cabe sobre lo que significa ser de altas capacidades. Pero sobre todo, de lo que NO SIGNIFICA:

Hace ya unos años que aterricé en este nuestro mundo de las altas capacidades. Podría afirmarse que mi aterrizaje llegó durante mis estudios en la facultad de psicología, pero no fue exactamente así: no hay experiencia que te cambie tanto como la maternidad.

Es frecuente escuchar que mis hijos lo tienen “más fácil”, puesto que al tener una madre psicóloga, tanto la identificación de sus altas capacidades, como intervenir en el momento en el que lo necesiten, son cuestiones que salen de manera más “natural”. He de deciros sin embargo una obviedad: no soy su psicóloga, sino su madre. De hecho me atrevería a decir que ellos mismos son los que más me enseñan cada día, acerca de mi profesión, de la infancia y especialmente acerca de mí misma.

En torno al tema de las altas capacidades, lo que sí pienso es que la palabra que más y mejor puede llegar a definirnos desde una perspectiva de las familias es la de LUCHA. Y no sólo hemos de sacar ese espíritu de lucha contra un sistema que estruja y arruga las necesidades de nuestros hijos e hijas, desde el mismo preciso momento en el que encontramos el adverbio “no” precediendo y acompañando a cualquier palabra o frase cada vez que exigimos sus derechos, sino también en muchas ocasiones, hemos de luchar contra nosotr@s mism@s, puesto que hemos crecido y nos hemos desarrollado en una cultura que tiende a la homogeneización, bajo el precepto de que eso, es igualdad para todos y todas.

Es por ello, que más que hablar acerca de qué son o cómo son las altas capacidades intelectuales, tiendo a preferir centrarme más bien en qué no son:

No son omnisapiencia.

No lo sabemos todo, ni tenemos respuestas inmediatas a todo y en todo momento, de la misma forma que no nos interesan todos los temas, ni todos por igual. De hecho, quizá lo más llamativo no sean tanto las respuestas emitidas, sino las preguntas que se generan.

No son alto rendimiento.

Tendemos a confundir con demasiada frecuencia los conceptos de capacidad con habilidad, que si bien es cierto que están íntimamente relacionados, también hemos de entender que lo primero es condición para que surja lo segundo, y no a la inversa.

Esta continua confusión terminológica conlleva que en muchas ocasiones, nos hayamos encontrado que para que se elabore y planifique un programa individualizado de apoyo en los centros escolares, se ha puesto como condición previa que empiece primero a rendir más, o que empiece a cambiar su actitud. Curiosa contradicción. No se me ocurriría pensar ni por un momento que para que a una persona que no puede caminar y necesita una silla de ruedas, se le ponga como condición previa que empiece primero a mover las piernas.

No son una moda.

El hecho de que cada vez con mayor frecuencia se trate el tema y cada vez más familias tomen consciencia del origen por el cuál, sus hijos e hijas son diferentes puede tener más que ver con una cuestión de movimiento asociativo en torno al tema, así como con un interés creciente desde ámbitos científicos y de investigación. Pero no es nuevo… simplemente cada vez se conoce más.

No son un número.

El proceso de identificación de las altas capacidades pasa por una evaluación centrada en diversos factores, entre ellos el intelectual, lo cual supone el uso de tests psicométricos que nos orientan en la obtención de una serie de índices que nos sirven de apoyo para efectuar una identificación o descartarla.

Pero no nos confundamos: las altas capacidades son mucho más que la obtención de un CI y requieren centrarse en parámetros también de tipo cualitativo, lo cual no siempre queda reflejado en las puntuaciones de un test.

No somos l@s más list@s.

Esta afirmación puede llegar a hacer mucho daño, especialmente por las expectativas que pueden llegar a generarse en torno a la persona con altas capacidades o superdotación. Simplemente se aprende de manera diferente, puesto que el cerebro se desarrolla y procesa de manera diferente. Esto no implica en ningún momento que estemos hablando de un origen exclusivamente biológico o genético, puesto que lo que sí conocemos es que el proceso de aprendizaje se desarrolla y se produce gracias a una interacción de varios factores de diversa índole (ver cuadro).

Mientras no consigamos alcanzar una idea de educación basada en proporcionar los medios y formación necesarios para que el alumnado desarrolle al máximo su potencial y se convierta en auténtico protagonista de su propio aprendizaje, seguiremos padeciendo elevadas tasas de fracaso escolar, el cual ha de entenderse desde una perspectiva amplia. El fracaso no sólo consiste en rendimiento bajo o abandono. El hecho de que sigamos encontrándonos frecuentemente a adolescentes y personas adultas con altas capacidades que deseen pasar desapercibidos en el sistema, es un claro indicador de que el sistema sigue fracasando.

La superdotación es la combinación de varios factores neurológicos, ambientales y motivacionales.

La superdotación es la combinación de varios factores neurológicos, ambientales y motivacionales.

16 comentarios sobre “No lo sabemos todo

  1. Hola, estoy un poco perdida. El artículo me parece fantástico. Mi hija de 6 años acaba de ser diagnosticada de altas capacidades. Saca buenas notas pero no acaba tareas y se aburre en clase por lo que no para quieta. Lo que más me ha chocado es lo de la alta sensibilidad ya que mi hija parece no empatizar ni interesarse emocionalmente de nadie. Esta centrada en sus intereses. Es normal? De nuevo, fantástico artículo.

    1. Hola Judith. Muchas gracias por tu comentario sobre el artículo. Respecto de la sensibilidad, hay que entender que no todos los niños superdotados son de alta sensibilidad (aunque si una gran mayoría), pero sobre todo que esta sobre-excitabilidad puede mostrarse de varias formas diferentes. Aqui te dejo otro articulo de nuestro blog que trata este punto : https://aacclarebeliondeltalento.com/2015/07/01/5-formas-de-sensibilidad-en-personas-con-altas-capacidades/. Respecto de si el comportamiento de tu hija es normal, no somos psicólogas, claro, pero, si me esta hablando de un cierto “egoismo”, yo puedo aportarte mi propia experiencia. Cuando mi hija estaba con los niños de su edad, se le acusaba de que no trabajaba en grupo ni aceptaba las propuestas de los demás, ni repartía el trabajo, de que era muy individualista. Una vez la hemos flexibilizado, además con la suerte de que ha caído en un grupo con niños muy trabajadores y maduros, lo que me dicen es que la niña es muy buena compañera, que trabaja muy bien en grupo y que disfruta de compartir. La niña es la misma, lo que ha cambiado es su entorno. Como nos pasaría también a los adultos, es complicado participar o interesarte por las cosas de otros compañeros, si estas cosas no te resultan a ti interesantes. Creo que ningún adulto participa absolutamente de todas las conversaciones, escucha a todo el mundo o esta a gusto en todas partes. Y si lo hacemos, es porque hemos aprendido a disimular en pro de la buena educación. Un niño/a de 6 años, no entiende de educación o de disimulos. Simplemente, si algo no le interesa, se abstrae y juega con lo que a ella le divierte. Un saludo.

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