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¿Hasta dónde pueden llegar los alumnos que son retados?

E. e I. son dos hermanas de 10 y 11 años, cursando 5º y 6º de primaria (curso 2021/2022) que acudieron a nuestro taller de destrezas de pensamiento junto a N. de 11 años, J, E de 10, y L. y A. de 9 años. Allí planteamos un reto que abarcaba contenidos propios de la asignatura de geografía e historia de 3º o 4º de la ESO. El objetivo no era que se estudiaran estos contenidos, sino mostrarles cómo, aplicando destrezas de pensamiento crítico de forma explícita, pueden llegar no sólo a comprender contenidos de una complejidad mayor, sino a ser capaces de conectarlos y aplicarlos en contextos nuevos o generando soluciones inusuales (pensamiento creativo). Se trataba de crear un modelo de sociedad ideal.

Nada mas plantear el reto se inicia el debate, los alumnos, acostumbrados a ser premiados por la respuesta pronta y esperada, lanzan rápidamente sus ideas. Todos coinciden, “Sería una sociedad en la que todos fuéramos iguales, todos ganásemos lo mismo, eso haría que todos seamos felices“. Podemos pensar que el objetivo para alumnos de tan corta edad, no puede ser mucho más ambicioso, al fin y al cabo ¿Qué saben ellos de cómo funciona una sociedad?

Empieza el reto.

En primer lugar, vamos a provocar que profundicen en sus afirmaciones sin juzgar sus ideas, sin ofrecerles ninguna respuesta, sin orientar su pensamiento hacia la dirección de lo que nosotros podamos creer “correcto”. ¿Qué pasaría si se cumpliera este deseo? Sólo formular esta pregunta y trazar un simple cuadro en la pizarra para organizar nuestras ideas y focalizar el pensamiento, y los alumnos empiezan a desarrollar un pensamiento más complejo, detallado y amplio de miras, que profundiza en las causas y consecuencia antes de aceptar una idea. Para ello necesitamos un ejemplo concreto, y pensamos en dos pasteleros que competían por la clientela de un mismo barrio:

Ideas de los alumnos según surgen y escriben en la pizarra interactiva – © http://www.talentikigaischoool.com

Seguimos pensando

A los niños les justa aprender. Por mucho que digamos que con cada generación van más desmotivados a la escuela, les interesa menos los estudios o “pasan” más de todo, no es cierto. Lo que está ocurriendo no es que algún proceso genético sin identificar esté “generando” mentes menos inquietas, sino que la educación -dentro y fuera de la escuela- cada vez les ofrece menos reto. Desde sus primeros juguetes, sus primeras lecturas, unos contenidos que cada vez se simplifican y repiten más, unos libros de texto tan simplificados, detallados y explícitos que ya no dejan espacio a la imaginación -ni a la opinión-, y el afán de estructurar e intervenir cada vez más hasta en su tiempo de ocio y juego, les deja sin oportunidades para imaginar, equivocarse, observar a otros y aprender por sí mismos, por el esfuerzo de su propio pensamiento.

Por eso, en cuanto se les ofrece la oportunidad, el espectáculo es inigualable. A la vista de las conclusiones en el paso anterior, vuelvo a hacer una pregunta… ¿Entonces, qué debemos hacer? El esfuerzo baldío que hicieron en el paso anterior, les ha frustrado, y les ha enseñado una valiosa lección: antes de proponer soluciones hay que analizar el problema. Así que se oye decir a uno/una… “pero, es que no podemos seguir dando ideas sin saber qué es una sociedad”… Voilá… ahora sí podemos ahondar en el concepto teórico de “sociedad”, porque ahora no soy yo quien llega y expone el contenido y les digo que se lo tienen que aprender sin que ellos sepan a dónde les lleva o ¿para qué tienen que aprender esto?

Ahora es su curiosidad la que demanda profundizar en este concepto, es la necesidad de resolver una situación, de dar respuesta al reto que les he planteado y que han intentado resolver sin éxito lo que les hace ver la utilidad de ese concepto, lo que les hace fijar la atención e implicarse. Tampoco ahora voy a ser yo quién les responda, sino que ellos van a buscar sus propias respuestas.

Aprovecho aquí para ofrecer un poco de feedforward. Para que la experiencia de investigación sea positiva debo adelantarme y asegurarme de que su búsqueda será eficaz. Para ello todos debatimos y con algunos ejemplos y dinámicas, construimos la guía del “goggleador eficaz”. Además dejamos claro qué tenemos que hacer con la información que encontramos. ¿Tenemos que apuntarla toda? ¿Tenemos que copiarla en un word? .. por supuesto que no. Son jóvenes del siglo XXI, el mundo profesional al que se van a enfrentar sabe que en la red se puede ampliar cualquier concepto y no les estamos preparando -quiero pensar que éste no es un objetivo de la escuela- para que hagan una tesis de final de alguna formación, donde por desgracia aún se esmeran tanto las instituciones en premiar los “copia y pega”.

Buscarán en la red, elegirán los recursos que responden a sus objetivos e intereses, sus fuentes serán distintas y con seguridad, contendrá mucha más información de la que requieren, por lo que tendrán que seleccionar aquello que les interesa para su objetivo en este momento, tendrán que tamizar, sintetizar, ordenar, agrupar y ofrecer un esquema que tenga sentido en si mismo. Tendrán que trabajar la información y exponerla.

En la sesión siguiente cada uno explica al resto sus conclusiones. Así, cada uno ha trabajado a un nivel de complejidad y reto diferenciado, desde un enfoque distinto, unos se han extendido más en algunos aspectos, otros en otros y todos se benefician -sin limitar ni forzar- del aprendizaje y enfoque personal. Mientras exponen, tomamos nota en la pizarra central y conformamos un mapa, aún desorganizado, de lo que es una sociedad, un mapa que ellos mismos han construido.

Ordenar y organizar las ideas

Mi trabajo de nuevo es mostrarles cómo es el trabajo que hacemos con las ideas -y no la mera lectura o exposición a las mismas-, lo que construye aprendizaje. Así, el siguiente paso es agrupar y ordenar toda la información que hemos recopilado, conformando un mapa mental con la investigación de todos:

El trabajo a continuación lo hemos hecho durante la clase. Pero no lo hice yo. Yo sólo seguía las directrices que ellos me indicaban, y hacía preguntas que les ayudaban a encontrar las respuestas y saber así cómo pueden ellos mismos aplicar estas estrategias: ¿Qué debemos poner en el cuadro central? ¿Cómo puedo simplificar aún más esta idea? ¿Qué icono o imagen puedo utilizar para explicar esta relación? ¿Qué debería estar en el centro? ¿Cómo expresar pertenencia, nivel de importancia o tamaño, influencia directa o indirecta?

Partes de una sociedad © http://www.talentikigaischool.com

Los siguientes debates nos llevaron a crear grupos de trabajo -desde sus intereses- para desglosar los conceptos de economía, política, religión, educación y cultura siempre con el foco puesto en profundizar para identificar problemas y buscar soluciones -que es lo verdaderamente estimulante, lo que genera en ellos ese sentimiento de competencia y experiencia positiva que despierta su motivación e implicación en el tema-. No voy a compartir, por no aburrir o resultar demasiado extensa, las interesantes propuestas que plantearon para ofrecernos un modelo democrático y un sistema educativo más eficiente, que resuelve de forma lógica y sensata los problemas a los que las sociedades del mundo entero se enfrentan y no parecen encontrar solución. Pero si os voy a compartir 2 genialidades que vienen a demostrarnos cuán lejos pueden llegar nuestros alumnos cuando el reto no tiene más límites que el de su curiosidad y se les ofrecen las herramientas para escalarlos:

La primera de estas genialidades, es este esquema, realizado por una niña de 10 años, que busca explicar a sus compañeros qué es la economía:

Esquema para explicar la economía de alumna con 10 años © http://www.talentikigaischoool.com

Es aún más sorprendente saber que hizo este mapa visual extrayendo y seleccionando información de esta fuente http://201.175.23.5/cursos/mexico/contenidos/recursos/revista/3_1.htm, un texto aburrido y complejo para alumnos de Bachillerato, y sobre todo haber escuchado la confianza, fluidez y complejidad con que lo explicó.

La segunda es esta propuesta que hicieron para el mercado energético. No estábamos aún inmersos en la actual escalada de subidas de precio pero surgió el debate del cuidado del planeta y las energías renovables que, al investigar las causas de por qué no se hacía una ley que obligase al uso exclusivo de energías renovables, entendieron que las soluciones a los problemas complejos, son también complejas y que hay muchos más factores además de la “bondad” a tener en cuenta. Uno de estos factores era entender que para muchas familias “preocuparse” por el impacto medioambiental de la energía que llega a sus hogares, era un lujo que no se podían permitir. Y buscaron distintas soluciones pero no tardaron en encontrar una genial: personalizar. Alguien desde su micrófono dijo ¿Y si cada hogar pudiera elegir su propio mix energético? Analizamos con ellos los pros y los contras de esta propuesta y cómo podría articularse:

Propuesta de mix energético personalizado © http://www.talentikigaischool.com

Y se hizo realidad

Si alguno está pensando que esta es una idea muy “graciosa” e interesante para unos alumnos de esta edad, pero irrealizable y utópica, les confieso que yo también lo pensé. Sin embargo, entender los procesos creativos implica no juzgar las ideas, sino guiar las procesos y saber que, aunque la creatividad es la propuesta de soluciones útiles y diferentes a problemas complejos, cuando hablamos de alumnos en proceso de aprendizaje, no es lícito exigir resultados sino provocar la implicación de procesos. Será su desarrollo futuro, su formación si hemos despertado alguna vocación, la que vaya afinando y haciendo más precisas las ideas.

Esto es importante, especialmente cuando en algunas comunidades o contextos aún se habla de que el alumno con alta capacidad debe mostrar creatividad, cuando para mostrar ésta, se requiere formación, reto, guía y oportunidad para desarrollar la disposición de enfrentarse al conocimiento con actitud creativa. También es importante para todos los docentes que aún argumentan que para ser creativos antes hay que someterse a años y años de estudio lineal, basado en la mera acumulación de datos, sin oportunidad ni reto para su aplicación.

Si alguno está pensando que en realidad es una idea genial y que estaría bien que alguna compañía la pusiera en práctica, habéis acertado, ya hay al menos una compañía energética que ofrece a sus clientes la opción de elegir la central energética desde la que quiere recibir el suministro. ¡La misma idea que un grupo de alumnas de 9 a 11 años fueron capaces de concluir hace apenas unos meses, con el mero reto a sus destrezas de pensamiento!

¿Qué creen que han sentido este grupo de alumnos al conocer la noticia -que por supuesto he compartido con ellos-? Su autoestima y sentimiento de competencia por las nubes, su valor y coraje para afrontar retos complejos sin límites, su interés por profundizar en el tema encendido, quien sabe si no habremos despertado una vocación ¿No debería ser ese el objetivo de la educación?

Aún hay más

No quiero acabar este relato sin compartirles brevemente otras dos historias para insistir en cómo abrir las puertas lo cambia todo, y está en nuestras manos, tan sólo tenemos que perder el miedo y dejar de transmitir nuestras limitaciones a ellos:

J. también llegó a Ikigai con el inicio del curso pasado, con 10 años en 5º de primaria. Es, como solemos decir, pura dinamita. Extrovertido, simpatiquísimo, dicharachero, ávido lector y una explosión constante de ideas. Con nosotros ha dado marketing, bolsa y destrezas de pensamiento. Los dos profesores hemos tenido la sensación de que siempre iba algunos pasos por delante. Por más que ha trabajado con alumnos más mayores, por más que los contenidos eran propios de universidad, por más que hemos tratado de ofrecerle un nivel de reto que le suponga un esfuerzo, su implicación y la férrea voluntad de aprender le llevaban a conectar rápidamente y construir nuevo aprendizaje desde sus ideas. A veces me decía “esto ya lo hemos dado”.. y me hacía dudar… si no fuera porque el resto de compañeros aseguraba que no. Lo que ocurre en su cabeza es que su capacidad para conectar ideas y mantener una actitud activa de pensamiento hacia el aprendizaje, le facilita la extrapolación y conexión de contenidos, por lo que las ideas están en su cabeza antes de que nosotros se las hayamos querido “introducir”.

Y esta es precisamente, el elemento diferencial de los alumnos con alta capacidad, por eso siempre parecen que vayan “adelantados”. No por que “empollan” mientras los demás “juegan”, sino porque conectan, porque a pesar de que la escuela enseñe que las ideas se clasifican por temas, asignaturas y etapas, ellos no ven esos límites.

Pues este chico, tan destacademente capaz, ni siquiera estaba identificado en la escuela como alumno con alta capacidad. Se le había hecho una valoración siendo más pequeño y había sido “negativa”. Insistí. hay que volver a evaluar y solicitar aceleración. El valor y persistencia de una madre lo logró. Y la casualidad hizo que esa valoración a tiempo le permitiera participar en el programa piloto de Renzulli Learning al que su centro se adscribió. Si no hubiera estado abierta “la puerta”, hubiera perdido una gran oportunidad de reto, desarrollo y reconocimiento que, sin duda, le han dotado de mayor confianza y le llevarán a aspirar a retos mayores, que sin duda alcanzará.

Mi segunda historia es personal. Se trata de mi hija. Hace años compartí un artículo que hablaba de su experiencia al ser identificada como alumna con alta capacidad. Cambié el nombre, pero es su experiencia. Su centro en ese momento y sigue hoy en día, presume de ser puntero en la atención a las altas capacidades, pero se limita a aplicar una normativa que solo busca ocupar el tiempo del alumno, concibiéndolos como “contenedores” a llenar.

Después de 5 colegios, una férrea lucha contra 2 sistemas educativos y hasta una apuesta por colegios “sin sistema”, la falta de responsabilidad e implicación de la dirección de todos los centros educativos en los que he estado -más ocupados de auto alabarse y cazar nuevos alumnos que en atender a los que tienen-, la indefensión ante la falta de compromiso y la falsedad de todos los sellos que tantas escuelas muestran como garantía de calidad y que no son más que estampas-reclamo tras las que solo hay instituciones a las que nada les importa en qué medida el centro responde al marco que sus distintivos pretenden “garantizar”, ni desde luego la satisfacción de las familias, mientras reciban puntualmente la cuota que da derecho al centro a exhibir su emblema, ha obtenido una beca para estudiar en un College en Oxford (Sixth Form), con tan sólo 15 años.

No ha sido nada fácil. Tengo la sensación de que lo único que he hecho estos últimos 10 años ha sido luchar contra la escuela y trabajar por anular los duros efectos emocionales que la mala praxis y la falta del más mínimo diálogo centrado en las necesidades de desarrollo de mis hijos (-mis conversaciones con las instituciones educativas siempre se han reducido a un aleccionamiento de cómo mi deber de madre debería ser forzar y aceptar el encaje de mis hijos en un sistema estandarizado-) provocaron. Esta pelea ha permitido ofrecerle un cierto entorno en el que hemos podido encontrar las fisuras y rendijas para permitirle avanzar a su ritmo. Me pregunto cuán distinto sería ahora su futuro sin esa lucha, sin esa convicción contra corriente de que es obligación del sistema responder a las necesidades de cada uno de los alumnos y no al revés.

Esto no callará las muchas voces que hablan de “forzar” a los alumnos, de protegerlos frente a lo que, opinan desde el prejuicio, es la ambición desmedida de los padres, pero quizá dé argumentos a algunas familias para enfrentarse a la duda, a los miedos que otros les infunden y apostar sin fisuras por abrir las puertas para sus hijos. Cambiarles sin vacilación de centro cuando éste no responda con eficiencia a las necesidades de vuestros hijos. No dudéis en buscar para ellos las oportunidades que necesitan para desarrollar sus fortalezas y perseguir sus sueños. No hay nada que influya más en la auto-realización y felicidad de una persona que sentir desarrollar su potencial y encontrar un entorno en el que se siente retado y guiado al tiempo. No trabajéis para que se adapten, luchar para que sean ellos mismos.

No hay nada conseguido, sólo está al principio de una etapa. Pero ha llegado al punto de salida con sus fortalezas trabajadas, con ganas por asumir retos porque eso es lo que llena su mundo, lo que le hace sentirse plena. Contra lo que muchos apelan, no ha renunciando a nada. Ni a tener buenas amigas y salir con ellas, ni a reír y divertirse, ni a hacer deporte, o preocuparse por la moda, las series o las canciones que más suenan como cualquier adolescente, tampoco a cultivar su hobby de escribir y atender las redes de quienes, puntuales, siguen sus novelas. Pero sobre todo no ha renunciado a sí misma.

Y no renunciar a uno mismo es lo que deberíamos propiciar para todos nuestros alumnos.

Esta filosofía es la que invade nuestra propuesta de formación para docentes, familias y talleres de destrezas para niños y jóvenes en Ikigai Talent School, la convicción de que necesitamos abrir las puertas para que nuestros niños y jóvenes tomen las riendas de su futuro y sean ellos y no nosotros, con nuestros miedos y limitaciones, nuestros prejuicios y adoctrinamiento, los que decidan su camino y el ritmo al que lo quieren recorrer.

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