Pido perdón, soy madre de niños de alta capacidad.

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Los padres de alta capacidad gozamos de mala fama. Se nos acusa de “intensos“, molestos, elitistas, poco colaboradores, competitivos, batalladores, conflictivos incluso y de que pensamos que nuestros niños son pequeños “Einstein” que deben brillar todo el tiempo y si no, es culpa de la escuela. También es común que pensemos que absolutamente todo lo que les ocurre tiene que ver con sus altas capacidades. Algunos abogan por una instrucción exclusiva, selectiva y separada para su hijo a la que además quisieran que nadie más tuviera acceso, en la creencia, supongo, de que en la cumbre deben haber pocas plazas y mejor no dar oportunidades a los demás. Esta es la imagen que proyectamos. Y en algunos casos, es cierto.

Aunque con apenas un 0,20% de niños identificados en nuestro país -y en algunas comunidades ronda un escaso 0,04 / 0,06%-, la muestra es tan pequeña, que más bien se podría decir que los padres de niños de alta capacidad son en su mayoría (ese 14,80% de la población oculto) complacientes, conformistas, tranquilos, y nada exigentes. Sea cual sea las manifestaciones que su hijo muestre, no molestan al centro y buscan soluciones por su cuenta.

Tanto es así que consultados los datos con la administración de Madrid, por ejemplo, nos indican que en inspección educativa en los últimos 5 años sólo ha habido una única queja por motivo de las altas capacidades de un alumno. Somos un colectivo en verdad pasivo, conformista y altruista, pues renunciamos a nuestros derechos, por no molestar, o no molestarnos (y esto desde luego no ayuda a promover una conciencia de la necesidad de tomar acciones efectivas para atender a este alumnado).

Pero como pocas cosas son 100% blancas o  negras, reconozcámoslo, basta con que una madre o padre de algún niño o niña de alta capacidad haya montado algún “pollo” en el centro -y las hay-, para que ya todos seamos considerados iguales (somos humanos y funcionamos así), y esto previene al maestro de turno de no hacer “saltar la liebre” por si hay suerte y le pasa la pelota al tutor del próximo curso, “cualquiera pasa por el mismo mal trago otra vez”. Cuando adoptamos una actitud beligerante en lugar de una estrategia razonada, estamos perjudicando y retrasando el hecho de que identificar y atender las altas capacidades se normalice y extienda. Debemos saber qué pedir, dónde y cómo y cuáles son los argumentos que nos respaldan.

Pero vayamos a los motivos. Como dice nuestro ya amigo Robert Swartz, las emociones si están justificadas, no deben ser reprimidas, otra cosa es que por supuesto debamos medir la intensidad con que expresamos estas emociones.

Yo me pregunto. ¿Sólo las madres de niños de alta capacidad montan estos líos? Pues no. La verdad es que pasa con todos los niños con alguna necesidad específica o especial de educación porque nuestra escuela no esta estructurada ni organizada para atender la diversidad. Sólo que quejarse porque el niño “puede más” esta peor visto. Enseguida te sientes o te hacen sentir culpable, poco solidario, poco respetuoso con los demás, poco empático con aquellos que necesitan “más”. Es cómo si hubiera que pedir perdón porque tus hijos demandan algo diferente. Al fin y al cabo, tu hijo, “va bien” y el maestro hace lo que puede con los recursos que tiene.

Ya, pero es que no va bien. De verdad que no. No se trata de que entren en la universidad con 15 años, ni que descubran la cura del cáncer con 18, o se tele-transporten a Júpiter con 20, o que aparezcan en las primeras páginas de Google cuando en el futuro alguien teclee “personajes ilustres del siglo XXI”. Se trata de que también ellos crezcan felices, con una autoestima positiva, que desarrollen su capacidad para afrontar retos, en un entorno social donde se sientan incluidos porque sus habilidades, como sus defectos tienen cabida, son comprendidas, valoradas, trabajadas. Donde no se sientan estigmatizados, donde no tengan que esconderse o avergonzarse por sus cualidades. No, los niños de alta capacidad no merecen más atención, pero tampoco menos.

Si somos beligerantes en la escuela, es porque nos encontramos desasistidos, desamparados, desesperados. No es un invento ni una obsesión. Cuando estos niños no son retados en la escuela generan todo un catálogo de modificaciones en su comportamiento (agresividad, ansiedad, miedos, baja autoestima, ego aumentado, nervios, hiperactividad…) que pueden psicomatizar en dolores perpetuos ya sea de cabeza, estómago, o extremidades, y/o úlceras o alteraciones cutáneas. Pero lo peor es que desarrollan una actitud pasiva, de desinterés perpetúo, apatía, desmotivación, falta de capacidad para superarse, que les inhabilita para cualquier reto futuro, por pequeño que éste sea.

Ya no quieren enfrentarse a ninguna situación nueva, que no dominen. Sienten pánico ante la idea de sentirse aprendices, de fallar, de no saber. Se encierran en su zona de confort hasta que ésta es tan pequeña que les inmoviliza. Llegan los bloqueos emocionales. Sus cerebros entran en modo “off”. Sinceramente ¿Quién puede esperar que una madre con este cuadro en casa no pierda la paciencia? Por supuesto, nada justifica la falta de empatía, respeto y educación, que ha de ser recíproca.

Una buena relación y coordinación con el profesorado que atiende a tus hijos es el mayor premio que nos puede tocar tanto a las familias como a los educadores, y, desde luego, el mayor beneficiado es el alumno/a. Pero esta relación, como el respeto personal, no se impone, se trabaja. Y para trabajarlo necesitamos aportar a esta relación:

Una amplia formación sobre el tema o la disposición por aprender y hacerlo de fuentes de reconocido prestigio y probada investigación. 

Este es uno de los puntos más espinosos pues, como he dicho, en nuestro país casi toda la literatura y formación a este respecto esta más interesada en clasificar para categorizar las altas capacidades, y ahondar en un modelo de respuesta aislada, reflejado en la normativa, que propone un itinerario de ampliaciones curriculares que sirven para poco o nada, y en muchos casos llegan a generar rechazo por parte del alumno o implican un coste social que no quiere asumir.

Los que se aferran a este modelo y se preocupan más de clasificar a los niños para determinar si son talentos, superdotado, o profundamente dotados, ignoran que el resultado a un test psicométrico, ni es una medida de la capacidad real y global de ningún niño -menos aún cuando les queda tanto por desarrollar- ni predice su éxito futuro.  Y que este afán clasificatorio, apenas tiene repercusión fuera del mundo hispano-americano pues ningún investigador reconocido hoy encuentra utilidad a este modelo en relación a promover una respuesta educativa apropiada.

Así, en lugar de centrarnos en las poco fructíferas etiquetas y clasificaciones, nos sería más útil concentrarnos en cómo podríamos generar un entorno educativo flexible, enriquecido y estimulante para que todo niño a lo largo de su desarrollo, pudiera ir explorando diferentes áreas y encontrar su pasión. Pero además asegurarnos que cuando la encuentre, ha desarrollado las fortalezas internas necesarias para afrontar el duro trabajo que exige convertirse en un especialista en cualquier campo.

No podemos olvidar que más allá de nuestra capacidad, son nuestras fortalezas internas de trabajo, esfuerzo, persistencia, sacrificio, organización, y orientación al objetivo las verdaderas responsables de nuestros logros. Y que estas fortalezas se desarrollan únicamente cuando el niño es retado y este reto esta a la altura de su capacidad.

Sin una formación adecuada, por ambas partes, no podemos tener un lenguaje común de entendimiento y cooperación.

Reconocer las limitaciones para emprender un camino común.

La formación sobre altas capacidades en España es escasa o nula. Hay que reconocerlo. Porque los padres irremediablemente nos acercamos al maestro o profesor buscando respuestas y soluciones. Y él o ella con mucha frecuencia no las tiene. Hay aquí una oportunidad para aprender y emprender, pero para ello es necesario tener la humildad y la valentía de reconocer la situación.

También llegamos al aula exigiendo medidas exclusivas para nuestros hijos y esto, pese a estar respaldado por la normativa, organizativamente no es tan fácil y no siempre esta en manos del maestro o profesor. En primer lugar ¿Qué medidas? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Para qué? ¿Con qué medios?. Los padres aquí hemos de aceptar la realidad. Si el centro o el maestro esta lejos de utilizar metodologías activas, no van a cambiar de un día para otro. Hemos de negociar con cada tutor algunas propuestas a adoptar y que sean viables. Y ¿por que no? promover jornadas, actividades, aportar información, vídeos, documentación, concursos escolares, lo que sea por facilitar el acceso de tu hijo a aquellas medidas que le puedan suponer un reto. Seguro que en el centro hay más niños con necesidades educativas, juntos podréis generar más ideas creativas.

La voluntad de trabajar y modificarse.

Atender la diversidad no es un favor ni es opcional. Es una obligación legal, profesional y moral. Y no es posible desde una práctica de instrucción tradicional de clase magistral, fichas y repeticiones. Y por muchas excusas y límites que nos queramos poner e imponer , el hecho de que cada vez más centros y educadores pongan en práctica otro modo de enseñar, y que funciona, y que es posible aún dentro de este sistema, deja en evidencia una falta de voluntad por asumir el reto y el esfuerzo, de aquellos que aún se resisten y que también se están perdiendo la oportunidad de disfrutar de la satisfacción y recompensa que supone transformar el aula para que ésta sea un modelo inclusivo, multinivel y para el desarrollo del potencial de todos los niños.

Especialmente en el caso de las altas capacidades, la necesidad pasa por crear un clima donde cada niño pueda explorar sus área de interés tan lejos como este motivado en cada momento, en un ambiente de trabajo cooperativo y donde pueda avanzar en el desarrollo de sus destrezas, implicando habilidades de pensamiento superior, propiciando la autonomía y responsabilidad en el aprendizaje y trabajando al mismo tiempo sus deficiencias, porque no debemos olvidar que no son niños perfectos y homogéneos, son niños de alta capacidad cognitiva.

Pequeños gestos como darles libertad de elección de las lecturas, hacer diferenciación de niveles en pequeño grupo en las asignaturas de matemáticas, ciencias o idiomas, traer al aula algún enigma a resolver, y escucharles puede suponer una gran diferencia y no exige recursos adicionales. Tu actitud y la forma cómo les percibes son en sí mismo un catalizador o un inhibidor de su desarrollo. Hay muchas pequeñas formas de enriquecer el aula sin grandes esfuerzos : 9 cosas que podría haber hecho por mis alumnos de altas capacidades… y no hice.

Amplias dosis de sentido común, empatía y educación.

Si perdiéramos el miedo al talento. Si no nos asustáramos cuando alguien nos dice que Pepito o Juanita son de alta capacidad. Si olvidáramos los prejuicios y aplicáramos el sentido común, todos, padres y educadores nos entenderíamos mejor. Al fin y al cabo, ¿qué es la alta capacidad? un constructo que nos hemos dado para reflejar, que igual que unos niños tienen un desarrollo físico más rápido o mayor que otros en determinadas etapas de su desarrollo, que unos niños tienen unas habilidades especiales y asombrosas para algún tipo de deporte o arte, otros niños tienen un mayor desarrollo cognitivo o muestran una mayor capacidad para relacionar conceptos, sintetizar, generar respuestas creativas, aprender desde la observación, percibir imputs, memorizar, son más curiosos que otros o tienen más necesidad de comprender en su globalidad cualquier concepto que aprenden.

Como en el deporte, como en la música, sin entrenamiento, sin esfuerzo, sin oportunidad, sin reto, estas habilidades, esta mayor capacidad, no sirve para nada. Por esto, retar a los niños, a todos, a la altura de su potencial, debiera ser la única meta de la educación, más allá de los contenidos, las notas, o los estándares. Y esta debe ser la demanda de las familias con niños de alta capacidad.

Pero no porque necesitemos vivir de su talento, o que brillen por orgullo propio y para envidia de las vecinas, o para suplir nuestra falta de auto-realización por unos sueños truncados y no conseguidos. Sino porque desarrollar nuestro potencial al máximo es el ingrediente de nuestra felicidad, de nuestro equilibrio emocional, de nuestra integración social y de nuestra misión como seres humanos. Y hoy además, conociendo los retos a los que nos enfrenta el siglo XXI, con la hiperdigitalización de la economía, una responsabilidad hacia nosotros mismos y nuestro país. Por eso cualquier reclamo debe estar centrado únicamente en las necesidades individuales y particulares que cada niño presente en cada etapa de su desarrollo, sin que ningún otro factor influya.

Desterrar los Mitos.

Nuestra cultura y prensa expone un cliché sobre las altas capacidades que en pocas ocasiones corresponde con la realidad. Estos mitos afectan negativamente a la forma en que el entorno del niño le percibe, limita su identificación y dirige la respuesta educativa hacia medidas que no se han probado eficientes.

La normativa también se hace eco de estos mitos y propone medidas de respuesta sólo cuando el alumno “muestra un rendimiento excelente, global y homogéneo”, desoyendo las conclusiones de la investigación científica. Desterrar estos mitos es el primer paso para iniciar una buena comunicación familia-centro. De ellos hemos hablado mucho, y no vamos a detallarlos aquí, pero te dejo los enlaces para que los puedas recordar :

 

 

Durante estos dos años de andanza hemos conocido un sinfín de maestros, orientadores y profesores comprometidos, aprendices eternos, valientes innovadores, esforzados y entregados a una causa, la de la inclusión, la innovación y la modernización de la educación, y con grandes dosis de autocrítica. Todos ellos unidos en redes de apoyo mutuo que se retro-alimentan y provocan una velocidad de cambio que crece de forma exponencial. Cientos de iniciativas, premios e incentivos para cambiar. Hemos recobrado la confianza en una dura profesión porque sobre ella cae toda la responsabilidad sin apenas libertad de acción, autonomía y decisión, y para la que se han tenido que formar a costa de sus familias y tiempo libre, sin que ello les reporte mayor recompensa o reconocimiento que la satisfacción del deber cumplido (que no es poco).

Creo que las familias podríamos hacer mucho más por acompañar este proceso de cambio. Que también necesitamos hacer autocrítica y aprender sobre la función docente y la estructura académica para entender y apoyar, conocer los límites y exigencias que rodean a la función docente y dar ejemplo con nuestra actitud para exigir sí, porque es nuestro derecho, pero debidamente formados e informados y abriendo cauces de negociación y puntos de encuentro. Quizá no siempre conseguiremos mucho más, y puede que en algunos casos la única opción seguirá siendo cambiar de centro o sufrir en silencio. Pero hemos de intentar dejar de  contribuir a ese cliché de madre de un niño de alta capacidad” como sinónimo de “madre incordiante”.

Todo esto no significa que dejemos de exigir lo que es nuestro derecho y nuestro deber como padres. Procurar a nuestros hijos una educación a su altura. Todos los niños necesitan reto para desarrollar una actitud positiva ante el aprendizaje, ante la vida, ante sus sueños. También los niños de alta capacidad. Y esto significa transformar el aula, abandonar una instrucción igualitaria para todos pero también dejar de complacernos porque a nuestros hijos les distingan con actividades “ad hoc” que suponen apenas algunas modificaciones aisladas uno o dos días por semana “cuando acabe la tarea” o una loca carrera por llenar el espacio con actividades extra-escolares.

Debemos también empujar por una educación inclusiva donde todos los niños puedan desarrollar su talento, una educación sin etiquetas donde las oportunidades no se ofrezcan tras un proceso de criba, sino abiertos a un concepto más amplio de desarrollo donde capacidad, oportunidad y fortalezas personales se combinan de forma fluida y constante.

Esto significa promover metodologías activas, participativas, multinivel, que impliquen razonamiento, estrategia, organización, basadas en los intereses de los niños, retadoras, estimulantes, el 100% del horario lectivo y con un seguimiento a lo largo de todas las asignaturas, todos los cursos, todas las etapas.

Tenemos la oportunidad de transformar la escuela y hacerlo no sólo para un colectivo específico, sino para todos. Cada niño es un reto y debemos verlo, no como una amenaza, sino como un aliciente para aprender más, para transformarnos y crecer. Todo lo que hagamos por él o ella, revertirá en beneficio de todos los demás, de los de ahora y de los que vendrán después. Y podemos hacer todo esto juntos, pero para ello necesitamos  romper clichés y estereotipos, dejar de lado toda suspicacia y acercar nuestras realidades.

 

 

 

 

 

Jornadas en Azuqueca. Altas Capacidades : Un Enfoque inclusivo y Práctico.

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JORNADAS DE FORMACIÓN :

LAS ALTAS CAPACIDADES EN LA ESCUELA INCLUSIVA

12 de Noviembre – Centro de Ocio Río Henares. C/ Dinamarca 3. Azuqueca de Henares. Guadalajara. Horario de 9:30 a 19:00 hrs.

“Todas las personas tienen un intenso deseo de desarrollar completamente su potencial, para alcanzar un nivel de autorrealización”. La autorrealización es el principal componente de la felicidad. (A. Maslow)

Desarrollar el talento exige transformar el aula en un centro de aprendizaje donde las ideas fluyen libremente, se trabaja la creatividad, las emociones, la reflexión, las habilidades individuales y se refuerza el “yo” interior. Un aula donde cada alumno aprende al ritmo que le es propio.

La experiencia demuestra que Identificar al alumnado de alta capacidad, entender su divergencia y dinamizar sus fortalezas revierte en beneficio de todo el alumnado, elevando la media, la motivación y la implicación en su aprendizaje de todo el alumnado.

En estas jornadas trabajaremos desde la práctica aspectos como la identificación, la interpretación de la evaluación psicopedagógica, las necesidades emocionales y sociales del alumnado de alta capacidad para después abordar cómo desarrollar el talento desde el enfoque del aula inclusiva y multinivel, trabajando la creatividad y aprendiendo a través del razonamiento.

Descargar el Programa de las jornadas:

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Organiza :

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Plaza de la Constitución, 1, 19200, Azuqueca de Henares, Guadalajara


 Agradecimientos:

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¿Cueces, o Enriqueces? Intervención en el aula para alumnos de Altas Capacidades.

Intervención en el aula: No se trata de un “además de” sino que se trata de un “en lugar de”.

Autora : Susana Arroyo.

Después del proceso de evaluación e identificación llega el gran momento: ¿Y ahora qué hacemos? Ya lo sabemos seguro (aunque íntimamente siempre lo supimos), nuestro hijo o alumno está dotado de aacc, ¿y ahora qué?

A menudo, un abismo se abre nada más formulada esta cuestión. A menudo, había una cierta claridad sobre el proceso de evaluación necesario y un gran interrogante posterior. A menudo, es urgente intervenir escolarmente porque la desmotivación ya apareció en escena. ¿Cómo empezar? ¿Qué estrategias seguir?

Primero diremos lo que no hay que hacer. Parece una broma pero no lo es. Cuando vamos a las escuelas a asesorar sobre estos asuntos, es habitual que primero tengamos que deconstruir un montón de falsas creencias y de tentativas de intervención escolar que por experiencia sabemos que no funcionaran, ya que solo así, luego podemos construir una verdadera intervención que impulse a estos chicos más capaces.

No se trata de que tengan más ejercicios ni más fichas que sus compañeros (a veces, he oído a profesores decirme: “no te preocupes, ¡que no se aburrirá!” Y un escalofrío recorre mi espalda), no se trata de que los tengamos ocupados (a menudo esto sólo consigue que sean más lentos trabajando…) y es que en realidad, no se trata de un “además de”, sino de un “en lugar de”.

Previamente al enriquecimiento curricular es necesario compactar el currículo. Esto es imprescindible. Si no es así, los esfuerzos realizados no darán ningún fruto. Y para compactar el currículo, previamente debemos saber qué partes de éste nuestro alumno tiene asimiladas y por lo tanto, al no aportarle ya nada, podemos prescindir de ellas y liberar de su jornada escolar un tiempo precioso que es el que utilizaremos para la propuesta de enriquecimiento que tengamos preparada.

Empacho

Imaginemos que son las 14h y es un gran día. Vamos a comer a un restaurante del que nos han hablado muy bien, estamos ilusionados, expectantes, se nos hace la boca agua solamente de pensar en los manjares que vamos a comer, pero lamentablemente antes debemos pasar por casa de nuestra suegra. Y nuestra suegra no concibe la idea de que siendo la hora que es no comamos alguna cosilla al menos para aguantar, y entonces empieza el drama: Sin saber cómo, hemos comido. ¡Mucho! No ha sido demasiado suculento, más bien será una comida que no recordaremos en el futuro más inmediato, nos ha dejado una saciedad pesada y lo peor, ya no tenemos ganas de arrastrarnos hasta el prometedor restaurante. Nos quedamos durmiendo la siesta en el sofá de casa de nuestra suegra.

Pues ni más ni menos esto es lo que ocurre si no compactamos el currículo del alumno de aacc antes de que empiece a trabajar en los prometedores enriquecimientos que hemos preparado para él (y que obviamente no suponen un “más de lo mismo”). Si le pedimos que antes haga todas las tareas igual que sus demás compañeros, solo conseguiremos que se “duerma”, que se ralentice, que se desmotive… y que finalmente, comenta errores en cosas que ya tiene adquiridas pues su atención se ve desgastada por el hastío y la falta de reto al que sobrevive día a día.

Para que otro final sea posible, recordemos, es imprescindible evaluar qué contenidos tiene ya adquiridos, para poder así compactar correctamente ese tema y liberar el tiempo necesario para que pueda trabajar en sus enriquecimientos. Pensamos, que esta es una metodología que no tiene porque ser exclusiva para el alumno detectado de aacc, sino que podría ser extensible a todo el grupo. Y es que es importante dejar constancia de que las mejores intervenciones son las que se pueden aplicar a todo el grupo proponiendo diferentes grados de profundidad en el trabajo, seguidas por aquellas que pueden ser trabajadas en pequeño grupo, y que solamente proponemos intervenciones individuales cuando no hay otra salida posible.

Enriqueciendo el curriculum

¿Y que son los enriquecimientos curriculares? Aquí se abre un amplísimo abanico de posibilidades. No pretendemos ser exhaustivos en su explicación, ni repasar los diferentes tipos de enriquecimiento que existen, solo pretendemos lanzar algunas ideas que permitan a los maestros empezar a trabajar con estos alumnos o que permitan entender a los padres a que nos referimos cuando hablamos de intervención específica para alumnado dotado de aacc.

Por ejemplo, la utilización de las TIC han abierto nuevas posibilidades y las escuelas que conocemos que están trabajando con webquest o cacerías del tesoro explican lo positivo que está siendo para este tipo de alumnos. Por ejemplo, pueden elaborar una webquest para el resto de sus compañeros o para clases inferiores si la compactación curricular ha sido muy intensa porque es un tema que ese alumno ya domina. O como tarea para casa, pueden realizar uno de estos aprendizajes guiados en vez de los deberes que tienen el resto de sus compañeros.

Otra posibilidad sería implementar algún tipo de proyecto conectado a alguna área curricular o a alguna área de interés del alumno y que permita poner en contacto diferentes materias. Este proyecto tiene que tener un tutor claro que oriente al alumno y revise su trabajo y sus pequeños avances, para que éste pueda trabajar de forma autónoma en el aula cuando reciba la consigna de hacerlo por parte de su maestro, ya que la tarea que van a realizar sus compañeros, él la tiene compactada.

Los enriquecimientos suelen ser vividos con mayor grado de bienestar por estos alumnos cuando son útiles. Por este motivo, suelen implicarse intensamente en tareas del tipo “preparar el material para el aula de acogida”, confeccionar un rincón para su curso sobre algún tema vinculado a un área de interés o elaborar un crucigrama de repaso del tema para poner punto y final a algún tema. O proyectos más pretenciosos como liderar un blog de la escuela, una periódico o una emisora de radio escolar o la creación de un producto útil (recuerdo en una escuela, un pequeño grupo de aacc que creó un artilugio para leer estirado en la cama sin tener que acabar con los brazos agotados o los ojos torcidos…).

Otra estrategia de fácil puesta en marcha, seria que el alumno cuente con un dosier preparado por el maestro donde aparezcan propuestas para trabajar diferentes cuestiones desde la creatividad. Y por favor, no entendamos la creatividad solamente asociada a lo gráfico o lo artístico: El pensamiento creativo se da en cualquier área y hay multitud de propuestas deseosas de entrar en el aula y formar parte de la vida de nuestros alumnos. ¡Vale la pena! A menudo, sentimos que junto al trabajo emocional, la creatividad es también la gran asignatura pendiente del sistema actual.

Y para poner fin a este repaso de enriquecimientos posibles (aunque en realidad este listado no tiene fin porque las posibilidades son infinitas si os ponéis flexibles y creativos en su elaboración), romperemos una lanza en pro de los grupos homogéneos por capacidad que tan mala fama tienen. Muchos son los chicos que nos han comentado que están cansados de arrastrar grupos, y es que si bien el trabajo cooperativo en grupo heterogéneo tiene sus ventajas, el grupo homogéneo también lo tiene. ¿No es cierto que nosotros, adultos, intentamos trabajar y rodearnos en el mundo laboral de personas con las que nos entendemos trabajando? Parece lógico que sea así, ¿cierto?. Poder profundizar en el trabajo, compartir un código común con sus compañeros, entusiasmarse juntos por los logros y estirar de ese trabajo hasta lo máximo que sus potenciales les permitan les hace sentir bien. Los beneficios de esto, resultan obvios.

En definitiva se trata de entender que el objetivo de las medidas educativas para el alumnado de alta capacidad debe estar encaminado a conseguir que cada día se convierta en un reto intelectual, y todo ello teniendo en cuenta sus necesidades sociales y de interacción con el grupo. Por ello, las medidas de más trabajo o trabajo en solitario se definen en numerosos casos como ineficaces y trabajan en dirección contraria al objetivo, provocando, muchas veces que el alumno prefiera pasar desapercibido.

El proyecto de enriquecimiento curricular debe ser el adecuado para cada alumno (no existe una fórmula general) y ésto sólo se conseguirá si tenemos en cuenta su perfil aptitudinal, si tenemos claros los objetivos que perseguimos, si esta vinculado a las áreas de interés del alumno y, por supuesto, al momento vital en que se encuentra.

Por lo tanto, recomendamos que reúnan las siguientes características:

  • Multidisciplinar
  • Creativo
  • Asegure el reto intelectual.
  • Útil y Relevante. El alumno necesita entender la utilidad y el valor que tiene ese trabajo. Para que esto sea posible, los maestros también deben sentir que es útil y valioso.

A continuación, enumeramos algunas estrategias metodológicas que hacen posible introducir estos enriquecimientos en el día a día de los alumnos dotados de aacc son:

  • Programación Flexible : Permite plantear distintos niveles de dificultad en una actividad, dentro de una misma clase.
  • Buscar la figura de un mentor dentro del centro, con intereses afines al menor.
  • Trabajo cooperativo en grupos homogéneos: Agrupar por habilidad y/o ritmo de aprendizaje, de forma puntual o permanente para promover que se sientan competentes.
  • Támdem con otros alumnos de habilidades complementarias (creativo-estructurado / verbal-lógico / etc…)
  • Grupos interactivos : Trabajo dinámico (propuestas de una duración máxima de 20 minutos) en grupos reducidos y donde el trabajo es individual y los alumnos van rotando entre las diferentes propuestas que se articulan en la clase y que lideran diferentes profesores.
  • Talleres específicos : Taller de filosofía, astronomía, razonamiento matemático, etc..
  • Trabajo por ámbitos de experiencia : basados en la autogestión del tiempo y el aprendizaje.

Estas metodologías, ya lo hemos dicho, enriquecen el trabajo de todo el grupo y permiten, introduciendo diferentes niveles de dificultad y objetivos, incorporar al alumno de altas capacidades dentro del trabajo diario de su grupo-clase, al tiempo que desarrollar su potencial. Por tanto, animan al alumno a participar y a sentirse parte del grupo.

Aceleración

¿Y cuando pensar en la aceleración? Este sería otro artículo que quizás un día vea la luz, pero de entrada y en consonancia con lo dicho hasta ahora, ante la necesidad de compactar de forma muy intensa o amplia el currículo de un alumno con aacc, es necesario plantearse la aceleración como medida.

A modo de conclusión, si hemos podido dejar clara la importancia que tiene la compactación curricular y dar un poco de luz sobre que suponen los enriquecimientos curriculares nos sentimos satisfechos. Y si además, hemos podido transmitir la riqueza que supone a nivel profesional y personal ser maestro y trabajar con este tipo de alumnos, la satisfacción es doble.

Contar con recursos facilita siempre el trabajo, y que estos recursos se vean recortados una y otra vez dificulta el trabajo, pero sentimos que si nos ponemos en la piel de estos niños y niñas y entendemos el por qué es necesario intervenir escolarmente, los cambios que realicemos tendrán una resonancia tan positiva en sus vidas que propulsaran nuevos cambios. Sentimos que si se quiere, se puede. Y por último, gracias a todos los maestros y profesores implicados en el día a día de los alumnos con aacc y que nos consta, están haciendo una gran labor.

Bibliografía

Arroyo, S., Martorell, M., Tarrago, S. Los superdotados: La realidad de una diferencia.Terapias verdes, Navona, 2009.

Guirado, A., Martínez, M. Alumnado con altas capacidades. Ed. Graó. Barcelona.

López Garzón, J.C. Didáctica para alumnos con altas capacidades. Síntesis, 2012.

Recursos en la red

http://www.xtec.cat/web/recursos/dnee/suport/seminari/altes_capacitats

http://xtec.gencat.cat/ca/recursos/recursos

Susana Arroyo es psicóloga (col. Num. 13.036), especialista en AACC, fundadora y codirectora del centro ADISS (Area de Diagnóstico y Seguimento de la Superdotación), donde ha desarrollado su labor durante 10 años. Actualmente es directora del centro Hemisferi.

Experiencia en psicoterapia individual, de pareja y familiar. Evaluación , psicodiagnóstico y docencia en el àmbito de las altas capacitades intelectuales.

Llicenciada en Psicologia por la Universitad de Barcelona. Máster en Terápia Familiar Sistémica por la Universitad Autónoma de Barcelona y el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau. Formación en Psicoterápia Gestalt por el Instituto Gestalt de Barcelona. Programa de Doctorado en Psicología Clínica y de la Salud por la Universitad de Barcelona.

Una escuela inclusiva también para las altas capacidades.

Una escuela para todos, una educación inclusiva

Salvador Rodriguez Ojaos

Dejemos las cosas claras desde el principio: una escuela que excluye es inadmisible y un sistema educativo que margina a un número considerable de niños y jóvenes es intolerable. Eso que hoy se conoce como atención a la diversidad no es otra cosa que la esencia misma de la educación. Si es excluyente, no es educación. Su propósito es que cada persona alcance su máximo desarrollo intelectual y emocional, que potencie plenamente sus habilidades y aptitudes personales y sociales.

Es una verdad fácilmente constatable que, en la escuela, los muros más difíciles de derribar no son los de piedra, sino los que están hechos de prejuicios, tópicos y miedos. En ocasiones, estos muros son levantados por los legisladores y sus leyes inadecuadas y partidistas. Otras veces, son construidos por docentes con una formación inapropiada y una actitud conservadora y conformista.

Además, la fiebre estandarizadora que están sufriendo la mayoría de los sistemas educativos está haciendo que estos muros sean cada vez más altos e infranqueables, con lo que cada vez quedan excluidos más niños y jóvenes.

Afortunadamente, en la escuela también hay personas (docentes, directores, orientadores, padres, madres…) que, en lugar de levantar muros, lo que hacen es abrir puertas y ventanas; o lo que es lo mismo, ofrecen posibilidades de aprendizaje adaptados para cada uno de los niños y jóvenes, sean como sean, sean quienes sean, provengan de donde provengan. La personalización de la educación lo que hace es dar oportunidades a aquellos alumnos que, por una u otra causa, no son “aceptados” por el sistema o no se adaptan a él.

En este contexto, es especialmente preocupante el caso de los alumnos con altas capacidades. Es este un grupo muy heterogéneo: varían en habilidades y aptitudes, varían en su nivel de dotación, varían en sus logros, no son siempre visibles ni fáciles de identificar, presentan muy diferentes características personales de personalidad y comportamiento y pueden provenir de diversos orígenes culturales, niveles socioeconómicos y ubicaciones geográficas.

Es cierto que no es fácil detectarlos, pero el problema es que aún detectándolos (incluso tempranamente) faltan formación, recursos y, en ocasiones, interés para dar una respuesta adecuada a sus características y necesidades.

Existe una falsa creencia que lamentablemente hace mucho daño: los niños con altas capacidades no necesitan una ayuda especial porque se valen por sí solos. Pero en realidad, sin las atenciones adecuadas (servicios, recursos, actividades…), los niños con altas capacidades tienen el riesgo de sufrir estrés psicosocial, aislamiento e incumplimiento de logros en la escuela. Y dar una respuesta adecuada para evitar que eso suceda no es elitismo, es justicia.

Salvador Rodriguez Ojaos es asesor pedagógico en el ámbito editoria, y desde su blog http://www.salvarojeducacion.com/ nos invita a reflexionar sobre la posición de la escuela actual y el cambio que es necesario abordar. Salvador es también pedagogo, formador en innovación educativa, creatividad, educación emocional y educación en valores. Puedes seguirle en @salvaroj