“La Escuela es un Segundo Hogar, pero el Hogar es la Primera Escuela”.

El  título de este artículo son palabras cedidas por Luis Ernesto Gutiérrez Lopez, Maestro, pedagogo y orientador; especialista Gifted Education del Colegio Alemán Reina del Mundo de Lima (Perú) y miembro de la Federación Latinoamericana para el estudio y defensa de las Altas Capacidades, con el que coincidimos en un taller sobre TBL (Thinking Based Learning) en el CTT (www.teach-think-org) de Madrid, y que nos cedió un artículo publicado en una revista sobre orientación educativa en su país, del que extraemos algunos párrafos:

“Para Criar un Niño hace falta la Tribu Entera”

Su artículo nos ha removido mucho, y ha dado lugar a un debate sobre el rol de las familias, como primeros educadores de nuestros hijos, y cómo nos perciben los otros agentes que participan en la crianza de nuestros hijos: maestros, profesores, orientadores, etc. Las palabras de Luis Ernesto no nos han molestado, porque somos conscientes de lo involucradas que estamos en la educación de nuestros hijos, como lo estáis muchos de los que ahora nos estaréis leyendo. Pero tampoco somos ingenuas al pensar que todo el mundo se implica de igual modo en la educación de sus hijos, basta con ver la programación televisa y las cifras de venta de libros y publicaciones en nuestro país, para darse cuenta de que también con las familias hay un gran trabajo por hacer para mejorar la calidad de la educación de las nuevas generaciones.

El sistema educativo finlandés es el referente a nivel mundial desde que escaló los primeros puestos en el famoso informe PISA. En Finlandia, un país cuyo sistema educativo esta fuertemente descentralizado, impera la cultura de la confianza, las autoridades educativas y los encargados de regular la educación a nivel nacional confían plenamente en los docentes. Ellos, junto con los directores, responsables y padres, tienen muy claro cómo ofrecer la mejor educación (a su juicio) a los niños y jóvenes en un determinado distrito. Escuelas y profesores son los responsables de preparar el currículo local, y elegir los materiales educativos y métodos de enseñanza.

En Finlandia, la carrera de Magisterio es una de las más exigentes. El país tiene claro que los futuros maestros, así como los que están en ejercicio, deben estar constantemente formándose, y se les considera un referente social, el pilar de la sociedad y responsables de dinamizar la vida cultural y familiar de su comunidad.

Importar este modelo exige un cambio de 180por parte de todos los actores implicados en la educación:

1)      El regulador, quien debería modificar tanto la Ley Educativa y el currículo del Grado, como la selección, formación y descentralización de la educación.

2)      El profesorado y orientadores, facilitando el acceso a quien realmente tenga vocación, preparar las pruebas y currículo para seleccionar a los mejores y más aptos para el puesto.

3)      La fuerte involucración de las familias en la educación de sus hijos.

Y es en este último punto es donde pone el foco el artículo de hoy. En efecto, la familia finlandesa “La familia finlandesa no tiene la menor duda de que es la primera responsable de la educación de sus hijos, y eso se traduce en un gran seguimiento por parte de los padres de la evolución educativa de sus hijos e hijas (…). Padres y madres muestran un gran respeto para los profesores y por la educación y, lo más importante, así lo transmiten a sus hijos e hijas. En los hogares finlandeses los niños observan cómo sus padres y sus madres son ávidos lectores de periódicos y libros. Es más, casi el 80% de las familias acuden con ellos frecuentemente a las bibliotecas de todo tipo”.

“Por otra parte existen mecanismos que garantizan la compatibilidad laboral y la vida familiar, especialmente para las mujeres. La mitad de la población adulta se encuentra en proceso de formación permanente, una de las tasas más altas del mundo. La mayoría de la gente quiere mejorar y aprender, y eso sirve de ejemplo y estímulo para el estudio a los hijos e hijas.

Extracto del artículo “La familia asume la principal responsabilidad educativa sobre los hijos e hijas” de Carlos Arroyo http://blogs.elpais.com/ayuda-al-estudiante/2014/05/my-entry.html

Os dejamos con el artículo del autor. Aunque se refiere a la sociedad Peruana, podemos encontrar muchas analogías con la nuestra o con la de muchos otros países, no en balde hablamos de una situación generalizada.

SI EDUCÁRAMOS COMO EN FINLANDIA

Al hablar de “excelencia en educación” muchos lectores hacen referencia a Finlandia como el país que ha logrado los mejores estándares educativos, demostrado en el rendimiento en las pruebas internacionales PISA.

Para nadie es un secreto que en dicho país los docentes son profesionales seleccionados de manera rigurosa y que gozan de un altor prestigio social. Además de estar muy bien preparados académicamente, los docentes evidencias un alto sentido de responsabilidad y motivación para enseñar.

¿La base del éxito finlandés está en sus docentes? No. Esa es una variable importante pero no la única. Veamos por qué afirmo ello. Imaginemos por un momento que mágicamente en el Perú nuestros maestros alcanzaran la preparación y motivación de sus pares finlandeses. ¿Tendríamos resuelto el problema educativo en el Perú?. No.

En Finlandia la educación empieza a los 7 años; antes deben dedicarse a ser niños. Jugar y descansar son tareas importantes para ellos y no dedicar horas de horas, planas de planas, para aprender a leer y escribir. En el Perú, en cambio, los padres de familia exigen que los niños vayan tempranamente a la escuela. Una escuela de Inicial es mejor valorada si deja más tarea que otras, o si “avanza” más páginas escritas o fichas resueltas. Pero eso no implica que se avance en el desarrollo de las habilidades psicomotoras, cognitivas y volitivas que necesitan a esa edad. Incluso, hasta hace unos años se tomaban exámenes de admisión a niños de 2, 3 y 4 años de edad.

Allá la semana escolar es de 25 a 30 horas semanales. Algunas escuelas europeas ya experimentan con sólo 20 horas de clase a la semana, con sesiones pedagógicas de 60 a 90 minutos en las que exploran 3 ó 4 materias en el día. Nosotros nos la hemos ingeniado para “brindar” 10 sesiones de clase en un día, no importando si son de 30 minutos, lo importante que el profesor “dicte” su clase. Las clases culminan a las 3 p.m. porque una formación equilibrada requiere la práctica de deportes, música y otras artes. Los maestros llegan a casa a consumir cuanta novela barata y programas inadecuados ofrece la TV.

Los padres finlandeses pasan más tiempo educando a sus hijos, pues están convencidos que son los primeros responsables de su educación. Un 80% de las familias finlandesas va a la biblioteca el fin de semana. ¿Cuál fue la última vez que llevaste a tu hijo a la biblioteca o el museo más cercano?. Seguro un 80% de nuestros compatriotas no sabría qué responder.

Los niños finlandeses conocen 2 a 3 idiomas, aparte de su lengua materna y éstos se aprenden porque en casa los padres hablan esos idiomas. Nuestros coterráneos en cambio, con la justa se expresan en español y ni que decir de la expresión escrita limitada a la expresión tipo WhatsApp (no saben ni qué significa, pero la usan mayoritariamente).

En los hogares finlandeses los hijos observan a sus padres como leen y ven como invierten en libros, revistas y periódicos. En muchos de nuestros hogares solo llega el periódico cuando viene como envoltura de las compras del mercado, ni qué decir de la inversión en revistas o publicaciones. Si las familias invirtieran en información y formación el presupuesto que se gastan en celulares y televisores de última generación entre otras frivolidades, seríamos una sociedad más informada y culta.

Podríamos seguir enumerando y contrastando otras grandes diferencias, pero el objetivo de este artículo no es minimizar la responsabilidad del docente, sino resaltar que sin la participación activa y responsable de la familia ni los mejores educadores de Finlandia tendrían los resultados que tienen.

La práctica de virtudes humanas al interior de la familia, es la mejor base sobre la que despega la educación que reciben en la escuela. La ausencia de estos hábitos, condiciona e impide que los estudiantes aprovechen las oportunidades de formación que se brinda en la escuela. Por ejemplo, un niño que a los 9 años no haya aprendido el valor de la obediencia (*), no siga indicaciones en la escuela y haga las cosas a su manera, con lo cual demuestra que no ha desarrollado la habilidad psicomotora o cognitiva que está detrás de las actividades en la escuela.

Los niños/as que nunca han tenido responsabilidades en casa, porque los padres les sobreprotegen, porque hay alguien que hace el servicio doméstico en casa… un niño a quien se le exime de responsabilidad, porque la culpa siempre la tienen los demás menos él… son niños que estarán seriamente limitados en la capacidad de asumir una disciplina personal y de seguir un proyecto de vida en la que la perseverancia, laboriosidad y productividad florecen sobre la base del orden y la obediencia (*).

Niños y niñas que ven a sus padres y madres invertir en su formación permanente, valorarán el hecho de aprender. Las clases se aprovecharán al máximo, y la consciencia de su “deber de aprender” no se sentirá porque será mayor su “motivación para aprender”. Pero si lo único que ven y escuchan en casa son los debates sobre el último “reality show” o serial de televisión, interesan más las noticias sobre la vida de los famosos que los avances científicos, se educan rodeados de las críticas chismosas a los demás, de actitudes intolerantes, de las copas de más en las continuas reuniones de amigos, y del poco respeto al prójimo, que no nos extrañe que esten exigiendo a sus 9 años su entrada para el próximo concierto de Katy Perry, que a los 13 participe en un botellón y que desde pequeños desarrollen ya intolerancia y desprecio hacia las diferencias.

Si educáramos como en Finlandia, comprenderíamos que la responsabilidad de los docentes es muy grande, pero el respaldo y las bases que da la familia en la educación de los hijos es mayor. Entenderíamos que los estándares internacionales de competitividad y productividad se basan en los hábitos y virtudes que se practican día a día en los hogares y se aplican en todos los ámbitos del quehacer humano, personal, familiar y social.

(*) Obediencia en el sentido estricto de mantener unas normas de respeto y orden que nos permitan una convivencia y aprovechamiento del aprendizaje fructífero para todos.

Luis Ernesto Gutiérrez López. Maestro, pedagogo y orientador.
Especialista Gifted Education.
Colegio Alemán Reina del Mundo.
Lima. Perú.


Pero podemos ir más allá. La familia no sólo puede (debe) inculcar a sus hijos (y predicar con el ejemplo) valores de responsabilidad, tolerancia, respeto a la diversidad, convivencia, continuo aprendizaje, amor por la cultura y el saber. La familia puede hacer mucho más por educar a sus hijos como libre pensadores:

  • Puede potenciar la responsabilidad cooperativa incluyendo a sus hijos en la toma de decisiones. Enseñándoles a predecir las consecuencias de sus decisiones y valorar los pros y los contra de las mismos.
  • Puede potenciar la capacidad organizativa responsabilizando a sus hijos de ordenar sus armarios, hacer la lista de la compra, decidir sobre qué juguetes tirar y qué hacer con ellos.
  • Puede desarrollar la capacidad de razonamiento evitando dar las respuestas, planteando preguntas, animándole a que busque las respuestas por si mismo.
  • Puede trabajar el valor del esfuerzo inculcando responsabilidad financiera y medioambiental, capacidad de ahorro, reutilización de objetos, reciclaje y racionalización del gasto.
  • Puede ayudar a que desarrollen el valor de aprender del error, dejándo que se caigan y se levanten por sí sólos, parándose a evaluar los errores y qué podemos hacer para evitarlos.
  • Puede valorar el pensamiento crítico evitando el dogma, la creencia ciega, trabajando y valorando las opcionewws. la empatía hacía los juícios y valores de otros, la escucha activa y el análisis de las fuentes, los postulados, las afirmaciones, las promesas de los anuncios o los telediarios, la relatividad de las cosas, etc..

 

La educación al fin, tiene más éxito cuando familia y centro se coordinan, se apoyan, se entienden. Cuando el niño es lo más importante para todos y cuando todas las partes se forman e informan adecuadamente para trabajar desde la comprensión mutua en beneficio de los pequeños.

Vemos como aumenta el bullying, la violencia, la desafección, la desmotivación, la incultura, los programas basura y la miseria mientras bajan la tolerancia, el respeto, la comprensión, la colaboración, el sacrificio, la curiosidad, la emoción, la lectura y la información de calidad.

Dar la vuelta a esto es responsabilidad de todos.

LET ME BE MYSELF: El mundo interior de los introvertidos.

A cuántos nos ha pasado, hablar con la maestra, y que nos diga “tu hijo/a tiene que participar más en clase”, “no hace preguntas” o “no responde”. También el caso contrario, “tu hijo/a no para de hacer preguntas, interrumpe constantemente, siempre quiere responder a todos, acapara los debates”.

Existe un nivel medio “óptimo” de participación o nº de preguntas o veces que levantas la mano en clase al que nuestros hijos deben converger. Pasarse es malo. No llegar también. Pero el trabajo de un educador no debe ser el de moldear a los niños para que todos sean más “completos” o equilibrados, o convergan en un punto medio ideal, sino respetar a cada uno como es, su personalidad, capacidades y estilos de aprendizaje y expresión.

Del mismo modo que ya no obligamos a los niños zurdos a escribir con su mano derecha, no debemos forzar a los niños introvertidos a ser extrovertidos ni a los viso-espaciales a ser más auditivo-secuenciales. Los niños florecen aceptándose a si mismos en lugar de ser presionados para ser más “completos” o responder a un “ideal” de niño “óptimo”. El éxito en la vida adulta surge de la auto-aceptación y de nuestra capacidad para encontrar nuestro lugar en la diversidad de la vida.

La mayoría de las personas son extrovertidas y verbales. Pero hay un tercio que son introvertidos o espaciales y sus cualidades deben ser igualmente entendidas, respetedas e integradas en el aula.

Conocer la introversión.(*)

Los niños visoespaciales (VSL) son a menudo introvertidos. John Dixon y David Lohman también confirman esta relación. Los introvertidos están orientados hacia el mundo subjetivo de los pensamientos y conceptos, y están más inclinados hacia la reflexión, mientras los extrovertidos están más orientados hacia el exterior y la acción. Y mientras los introvertidos se sienten abrumados por un exceso de interacción con otras personas los extrovertidos se sienten estimulados.

Pero esto no quiere decir que los introvertidos sean personas calladas. Sólo lo son en grandes grupos. En una conversación uno a uno, cuando se sienten seguros, hablan sin parar descargando todo aquello que no han podido soltar antes.

A menudo se les confunde con personas tímidas, pero sólo lo son al inicio hasta que cogen confianza con la situación. Tienen lo que Dabrowski denominó “sobrestimulación emocional”. Esta sobrestimulación emocional interna les hace rechazar una mayor estimulación externa. Mantienen una actitud de cautela ante nuevas situaciones hasta que están seguros de lo que pueden esperar y se sienten en control de sus emociones.

La cultura occidental suele percibir la introversión como una cualidad negativa. En la cultura oriental sin embargo, es algo respetable y son los extrovertidos los que son considerados “raros”. En occidente preferimos que nuestros niños jueguen en la calle con otros niños en lugar de sentarse solos a leer un libro. Nuestro concepto de una persona bien equilibrada es una persona que hace amigos fácilmente, le gustan las fiestas, y se apunta a todas las actividades, asume riesgos con facilidad, habla abiertamente de sus sentimientos y de los demás, se fía de la gente y le gusta estar rodeado de otros todo el tiempo. Cualquiera que no encaje en este patrón gregario es visto con cierta preocupación. Así, a los introvertidos, además de “tímidos” les tildamos de “insociables”, “fríos”, “solitarios”, “reservados”, “ariscos”, .. nuestra sociedad no reconoce ni acepta a los introvertidos.

No siempre es posible distinguir a los introvertidos a primera vista. Como buenos observadores que son, son capaces de imitar la forma de actuar de los extrovertidos para ser aceptados. Ellos se preparan y ensayan y cuanto más lo hacen más naturalmente extrovertidos parecen. Algunos acaban incluso siendo payasos, actores, conferenciantes, cantantes u otras profesiones muy expuestas al público. Pero cuando la actuación ha finalizado muestran su verdadera naturaleza. Necesitan volver a su habitación y cerrar la puerta para escuchar a solas su música favorita o leer su música y así recargar sus baterías. Los extrovertidos sin embargo, pueden seguir con la fiesta todo el día y toda la noche, sus baterías se recargan con el feed-back del público.

Todo el mundo tiene rasgos de introversión y extroversión en su personalidad, es una cuestión de grado.

A pesar de lo que mucha gente piensa, los introvertidos pueden ser muy populares y tener grandes habilidades sociales, pero a menudo se sienten “solos en la multitud”. Su capacidad de observación y excitabilidad emocional les convierte en personas altamente comprensivas con las necesidades de los demás, soluciona sus problemas y da a cada uno lo que quiere, el problema es que no reciben nada a cambio y echan de menos una relación de amistad real, basada en dar y recibir.

Muchas mujeres de alta capacidad introvertidas han mimetizado bien el comportamiento de los extrovertidos y se muestran como perfectos seres sociales al resto del mundo. El papel que se espera de una mujer no parece casar muy bien con las características de un introvertido. A ellas se les supone estár orientadas a los demás, tener vocación de cuidadoras, percibir lo que otras personas de su alrededor necesitan incluso cuando no lo dicen, y se supone que una mujer debe ser abnegada. Si prefieres leer un libro a hablar por teléfono con una amiga, “seguro que te pasa algo”.

Sin embargo es mucho más aceptado para un hombre ser introvertido. De hecho todos admiramos al “hombre fuerte y silencioso que sólo habla con su caballo”. Y nadie piensa que es raro que un científico trabaje 16 horas al día y duerma en su laboratorio, si es un hombre. Pero una mujer más orientada a su interior que a las personas que le rodean parece estar relegando sus obligaciones femeninas. Si un hombre esta absorto en su trabajo, nadie espera de él que lo abandone para ocuparse de sus obligaciones para con su familia o amigos. Pero no importa en cuántos proyectos este involucrada una mujer, todos esperarán que lo interrumpa para atender cualquier incidente que surja.

Educar a un niño introvertido

Consume mucha energía mantener una imagen en público para encajar. Este esfuerzo genera mucha ansiedad y esta ansiedad suele liberarse cuando el niño se encuentra cómodo, ya en casa, explotando por cualquier detalle, usando (generalmente) a su madre como válvula de escape. Se sienten abrumados por la tensión emocional y explotan ante cualquier pequeña provocación. Ayuda saber que esta es una faceta típica de los introvertidos y que es más fácil para ellos calmarse si se quedan solos que si intentas hablar con ellos.

  • Respeta su necesidad de privacidad, respeta su espacio y no violes su confianza cuando te cuenta un secreto. No toques sus cosas.
  • Nunca le avergüences en público. Los niños introvertidos se sienten humillados con facilidad. Si tienes que regañarle, nunca lo hagas en público y delante de sus amigos.
  • Dales tiempo para pensar. No pidas respuestas inmediatas. Ellos necesitan tiempo para pensar, para procesar y poner en orden sus sentimientos. Los introvertidos no pueden hablar de sus sentimientos más profundos, positivos o negativos, hasta que sus emociones se hayan asentado.
  • Avísales con tiempo antes de cambiar de una actividad a otra. Las personas introvertidas prefieren hacer sólo una cosa a la vez, y pueden ensimismarse completamente con una tarea, necesitan acabarla antes de cambiar de actividad. Si tienen que cambiar de actividad porque el tiempo ha pasado, necesitan que les avises con quizá 15 m. de antelación para que se vayan preparando.
  • Avísales de los cambios esperados. Si vas a cambiarle de curso o de colegio, a mudaros o a apuntarle a una nueva actividad, es importante que antes te acerques con él/ella a visitar el centro o curso, hablar con alguno de los nuevos compañeros, ver donde esta el baño, la salida, el patio, etc.. tomar un contacto previo para que pueda ir adaptándose.

Presentarle las distintas opciones y hacerle partícipe de la decisión, analizando juntos los pros y contras les da cierto control que reduce su ansiedad. Los niños de alta capacidad introvertidos son especialmente observadores y esto les capacita para tomar buenas decisiones. Por ejemplo si se trata de elegir un nuevo colegio, llévale a visitar varios. Ellos aprecian cómo se tratan los niños entre si, se imaginan así mismos en distintos escenarios e intuitivamente optan por aquella opción que les hará sentir mejor. Además su proceso de adaptación será más positivo si ellos han formado parte de la decisión.

  • No les interrumpas. Su forma más pausada de pensar y expresarse hace que las personas extrovertidas de su alrededor, presuman que ya han acabado de hablar o no tienen nada que decir, por lo que “toman su turno”, interrumpiéndoles constantemente. Ellos no “pelearán” por ser oídos, se guardarán lo que tienen que decir.
  • Enséñales nuevas habilidades en privado mejor que en público. Los introvertidos prefieren aprender en privado y después enseñar sus producciones al final, cuando ya son perfectas. Los niños que no han hablado hasta que no han sido capaces de pronunciar perfectamente cada palabra y construir frases complejas, o que no han empezado a andar hasta que no lo han hecho con completa soltura. Los niños que no hablan otro idioma hasta que no se saben perfectos, a pesar de que lo puedan ya entender y tener bastante vocabulario aprendido…..
  • Ayúdales a superar su miedo a cometer errores. Los introvertidos son muy perfeccionistas. También los niños de alta capacidad son muy perfeccionistas. Si tienes un hijo o hija de alta capacidad que además es introvertido, tienes un perfeccionista al cuadrado!. Además de tener un nivel alto de expectativas hacia ellos mismos, los niños de alta capacidad introvertidos temen fallar. Annemarie Roeper, una experta en este campo, explica que los niños de alta capacidad pueden entender y preveer las consecuencias mejor que otros niños. Un bebé aprende a caminar, a subir las escaleras o evitar las caídas o peligros por ensayo y error. Pero un niño de alta capacidad no ha vivido esta experiencia porque ha sabido evitar estos peligros por su propia reflexión. Como consecuencia no ha experimentado oportunidades de error o caídas, lo que hace que las temas y evite, refugiándose en tareas en las que saben seguro que podrá tener éxito, en lugar de atreverse con algo que nunca antes han probado.

Para ayudarles con esta actitud es importante poner el foco en el esfuerzo en lugar de en el resultado y mostrar con el ejemplo cómo nos enfrentamos a los errores y aprendemos de ellos, preguntándole ¡Oh, cometi este error ..o me equivoqué con… ¿Qué podemos hacer para solucionarlo?… Entienden asi que los errores pueden ser enmendados y nos sirven para aprender y avanzar.

  • Ayúdales a encontrar un mejor amigo, con intereses similares, alguien con quien pueda mostrarse tal cual es, y quitarse la careta.
  • No les presiones para que tengan muchos amigos. Ellos no necesitan una horda de amigos para ser felices o sentirse adaptados. Puede que en toda su vida sólo tengan un reducido puñado de buenos amigos a los que mostrar su yo verdadero.
  • Respeta su introversión. No trates de convertirlos en niños más extrovertidos. Es esencial respetar su forma natural de estar en el mundo, entendiendo su necesidad de privacidad, soledad y reflexión.

 

Los niños introvertidos en la escuela.

La mayor diferencia entre los extrovertidos y los introvertidos, es que los primeros piensan en voz alta mientras los segundos ensayan la respuesta mentalmente. Cuando haces una pregunta, los extrovertidos levantan su mano antes incluso de que hayas acabado. Pero cuando le preguntas a un introvertido, primero habrá un embarazoso silencio mientras ensaya su respuesta antes de que suelte una increíble e ingeniosa idea que te sorprenderá.

Algunos profesores de primaria subestiman las cualidades de esos niños que se sientan algo alejado del grupo y observa sin participar. Estos niños parecen menos seguros de sí mismo. La confianza que los niños extrovertidos muestran en si mismos, a menudo se interpreta como una mayor inteligencia. Los niños más reflexivos y prudentes son a menudo calificados de “lentos” o menos inteligentes. Mientras el resto de los niños experimentan, aprenden por ensayo y error e interactúan entre si, los niños introvertidos observan, experimentan mentalmente y no se sentirán seguros de involucrarse en la actividad hasta que no lo hagan perfecto. Para entonces el resto de los niños ya estarán haciendo otra cosa, y se habrán perdido la oportunidad de participar.

El mayor miedo de los niños introvertidos es a sentirse humillados y son capaces de cualquier cosa por evitarlo. Algunos estudiantes se sientan tan lejos de la primera fila como pueden, esperando que el maestro no note que están allí. Temen que les pidas responder y se equivoquen. Algunos sienten tal ansiedad que se bloquean cuando se ven en centro de miras y tienen que responder a alguna pregunta o leer en alto. Incluso si algún otro niño responde de forma equivocada y el resto de la clase se ríe, los niños introvertidos lo vivirán como si les hubiera pasado a ellos mismos.

Es necesario generar un clima en el que no se permitan este tipo de burlas, para que todos los niños, incluso los introvertidos, se sientan seguros. La creatividad sólo puede florecer en un entorno donde todos se sienten libres y seguros para responder y opinar y donde se valoran las ideas de todos.

Algunos trucos para tus alumnos introvertidos
  • Déjales observar. Los niños introvertidos tienen una increíble capacidad para aprender a través de la observación, en muchas ocasiones observando como lo hacen sus compañeros.
  • Da más tiempo para contestar. En un estudio realizado por Mary Budd Rowe en los 70s se observó que los maestros tienden a esperar menos de un segundo para que sus alumnos les den alguna respuesta. Sólo los niños extrovertidos podrán contestar tan rápido. Sería una buena idea añadir el concepto de “tiempo para pensar” (pausas más largas) tras las preguntas para dar a tus alumnos tiempo para reflexionar y contestar. Valora lo que puede aportar al grupo, anímale a ello y espera a que este preparado.
  • Dales un lugar para pensar. Los niños que se distraen o son sobreestimulados con facilidad necesitan un espacio más tranquilo para pensar, alejado del ruido y la interacción de los demás, al que puedan ir libremente cuando sientan necesidad.
  • Agrúpalos por parejas para una mayor participación. Antes de generar un debate o aportación de ideas en grupo, deja que tus alumnos discutan por parejas. Esto les da a los introvertidos un entorno más seguro en el que hablar de sus sentimientos o ideas y ver cómo la otra persona reacciona, sintiéndose así preparado para compartirlo con el resto de la clase.
  • Insta a tus alumnos a que escriban sus ideas en un papel antes de que las expongan al grupo. La lluvia de ideas es una buena forma de alentar la creatividad en un aula, el problema es que suele ser acaparada por los extrovertidos verbalmente asertivos. Permite a tus alumnos 5-10 m. para que escriban sus ideas en un papel y después da la oportunidad uno a uno para que las exponga.
  • Permite que “pidan turno”. Los introvertidos odian interrumpir. Así, esperan su turno mientras los extrovertidos del aula hablan y se interrumpen unos a otros. Establece una norma para “pedir turno” y modera el debate dando a todos la oportunidad de participar.
  • Corrígeles y felicítales en privado. Los introvertidos no quieren recibir atención especial en público por ningún motivo, positivo o negativo. Ellos prefieren que el maestro les haga saber sus reprimendas o halagos en privado, de forma que nadie más les oiga.
  • Ayúdales a superar su miedo a equivocarse. Anímales a acometer nuevas actividades y permíteles dar los primeros pasos en el aprendizaje de forma privada, en casa o aprendiendo on line.
  • Promueve que practiquen hablar en público con la ayuda de una grabadora. Muchos introvertidos se sienten traumatizados por el hecho de tener que presentar un trabajo delante del resto de la clase. Permite que practique con una grabadora donde puede rectificar los errores y probar una y otra vez, y empezar sus primeras presentaciones delante de un grupo más pequeño con el que se sienta cómodo y ampliarlo paulatinamente.
  • Deja que trabajen algunos proyectos en solitario o realizando agrupamientos flexibles. El trabajo cooperativo es una gran herramientas pero de nuevo pueden verse acaparados por los niños más extrovertidos. Los niños introvertidos necesitan tener la oportunidad de probar su capacidad de cooperar trabajando, en algunos proyectos por parejas o con un grupo de niños similares.

 

Introversión y aprendizaje viso-espacial

Tanto la capacidad viso-espacial como la tendencia a la introversión parecen correlacionar con un elevado CI. Un 60% de los niños de elevada alta capacidad resultan ser niños introvertidos, contra un 25% si tenemos en cuenta el alumnado global. Los niños de alta capacidad y los niños viso-espaciales coinciden en que ambos son reflexivos, necesitan un tiempo adicional para pensar la respuesta y para involucrarse con la tarea. Aunque hay personas introvertidas que no son VSL y viceversa.

Sin embargo pensar en imágenes (VSLs) explica muchas de las características de los introvertidos : no es algo que puedas hacer en grupo, se requiere un tiempo para configurar esta imagen y todos sus detalles, necesitas poner el foco en tu interior y no ser distraído, las sensaciones espaciales son difíciles de expresar y comunicar a otros y es algo que no es susceptible de ser compartido con otros en una interacción social. Un niño de alta capacidad con un hemisferio derecho predominante, tiene el don de la comunicación. Un niño de alta capacidad con un hemisferio izquierdo dominante, tiene el don de la percepción. La comunicación sin la percepción es algo vacío. La percepción sin la comunicación resulta frustrante.

La combinación de una personalidad introvertida y una capacidad viso-espacial puede llevar a la soledad. Los niños introvertidos y los niños viso-espaciales tienen que desarrollar algunas de las destrezas que comparten sus pares extrovertidos y secuenciales. Afortunadamente, muchas de las habilidades secuenciales pueden ser desarrolladas mediante la práctica.

Los beneficios de ser introvertido en la vida adulta.

Los introvertidos necesitan aprender los beneficios positivos de su personalidad. Necesitan aprender que la reflexión es una buena cualidad, que las personas más creativas buscan la soledad y que los líderes del mundo académico, estético y técnico suelen ser introvertidos. La mayor parte de los niños que obtienen el reconocimiento a su mérito académico son introvertidos.

Muchas de las grandes personalidades en el mundo académico, artístico y científico son introvertidos, así como los grandes investigadores, pues su actividad social no les distrae de su camino. También los personajes más creativos han sido con frecuencia solitarios introvertidos. Su introversión les permite ser más conscientes de su yo interior y esto se convierte en una fortaleza que les aporta mayor determinación y una mayor defensa contra la presión social.

(*) Extracto y reflexión basado en el capítulo 10 “Upside Down Brilliance, The Visual-Spatial Learner”. Linda Silverman.

 

La capacidad de persistir ¿es “entrenable”?

ASPECTOS PSICOLÓGICOS EN EL DESARROLLO DEL TALENTO

CHAPTER 12 : Social and Emotional needs of Gifted Children. NAGC. 2016

Lo grande del deporte es que la fortaleza y la certidumbre en una misma son el mejor apoyo para alcanzar la gloria olímpica.

Mireia Belmonte.

Tenía el talento, pero sobre todo Mireia Belmonte posee una capacidad fuera de lo común para sobreponerse a las dificultades, sin importar lo duro que sea el camino.

Periódico abc.

La nadadora de Badalona aseguró que su éxito en Río de Janeiro es el premio a “muchos días de trabajo” y a su empeño en seguir adelante pese a haber pensado en más de una ocasión “que no valía la pena”. “Pero siempre tienes ese objetivo final por el que luchas y trabajas cada día”, comentó.

Periódico El Mundo.

mireia-belmonte-frases-atletas

Fuera del mundo académico, en campos como el deportivo o el artístico, la alta capacidad también se ha estudiado en relación al proceso de desarrollo que nos lleva a obtener resultados sobresalientes. Estos campos nos muestran a diario ejemplos de cómo son la capacidad de esfuerzo, dedicación, superación, constancia y tenacidad, y la fortaleza y determinación mental necesarias para persistir a pesar de los reveses son, más allá de la capacidad o el talento técnico, lo que distingue a los que logran llegar más lejos.

Ambos campos han entendido además, que estas capacidades pueden ser trabajadas y reforzadas desde la enseñanza, por lo que incorporan en sus programas de entrenamiento a “coachers” o preparadores psicológicos que ofrecen el apoyo necesario a los niños y jóvenes artistas y deportistas para desarrollar la actitud y fortaleza mental que requieren para alcanzar sus sueños.

La música, el arte y el deporte, nos han dado muchos ejemplos de cómo no siempre los que tienen mayor potencial llegan más lejos, pero sí como los que tienen una actitud más positiva, los que “se lo creen” y están dispuestos a trabajar, alcanzan sus sueños y los superan. Tenemos los ejemplos de Rosa López y David Bisbal, ¿talento o fortaleza personal?.

Así, hoy todos los expertos reconocen que las destrezas psicológicas tienen un gran impacto en el desarrollo del talento. Las variables sociales y emocionales y la consecución de resultados, los logros profesionales y el bienestar personal están íntimamente relacionados. El potencial, por si sólo no explica el éxito de ningún artista, deportista, empresario, ingeniero, científico o innovador. Hace falta además una gran fortaleza mental y personal.

Aspectos como la motivación, la capacidad para desechar las emociones negativas, nuestra actitud hacía los logros, no dejarse vencer por el fracaso, mantener expectativas positivas y elevadas, el apoyo social, etc.. pueden ser trabajadas desde la escuela y la familia aportando una base emocional saludable para los niños de alta capacidad.

Un modelo en evolución

A lo largo de la historia el concepto de alta capacidad intelectual se ha ido enriqueciendo y evolucionando completando su conceptualización con la mirada de distintas disciplinas. En 1978 Renzulli revolucionó el campo de la investigación en las altas capacidades aportando una visión que ponía el foco en factores alejados del CI (o capacidad medida a través de los test) a factores como la creatividad, la motivación o la persistencia en la tarea, dando así las claves de los campos en los que la educación puede intervenir para convertir el potencial en talento, el talento en excelencia.

Además, el análisis aportado por Subotnik diseña un marco en el que incluye los siguientes puntos :

  1. Las altas capacidades no son estáticas sino maleables y necesitan ser desarrolladas.
  2. Es más útil considerar la alta capacidad como específica de un dominio y no como una competencia elevada general (destaca en todas las áreas)
  3. Las destrezas psicológicas juegan un papel relevante en el desarrollo óptimo de esta capacidad
  4. El resultado deseable de la educación orientada a este alumnado sería el de proveer las herramientas, conocimiento y oportunidades necesarias para que el potencial se desarrolle hacia niveles óptimos de resultados o producción creativa en cada fase, lo que incluiría llegar a niveles de eminencia para aquellos individuos que lo deseasen y tuvieran la capacidad de lograr esta meta.

Analizamos cada uno de estos puntos:

Las Altas Capacidades no son estáticas y necesitan ser desarrolladas.

Según Tannenbaum (1983) el desarrollo del potencial requiere a la vez de una capacidad general y de un potencial específico en un área de dominio. Estas formas de potencial son necesarias pero no suficientes para alcanzar un alto rendimiento o productividad creativa. Los factores no-cognitivos (factores personales), la oportunidad (el entorno) e incluso la suerte también juegan un papel importante.

Dicho de otro modo, la capacidad es importante en determinados momentos críticos del desarrollo del talento ya que facilita el modo en que la oportunidad, la suerte y los factores no-cognitivos son incorporados y capitalizados a lo largo del tiempo en favor de este desarrollo.

Las Altas Capacidades son un concepto más útil si son vistas ligadas a un dominio específico.

Tanto la capacidad general como la capacidad en un dominio específico juegan un rol relevante en el logro, aunque la importancia de la capacidad general probablemente varía según el dominio y disminuye con el desarrollo. Es decir, destrezas específicas como memoria física, flexibilidad, proporciones del cuerpo son importantes para apelar a un programa de alto rendimiento en danza, mientras las destrezas matemáticas predicen un mayor éxito en el dominio cuantitativo. En otras palabras, a medida que el individuo se desarrolla y sus intereses le llevan a especializarse en una determinada actividad, son las capacidades en ese dominio específico y no la capacidad general valorada en un test, las que mejor predicen la capacidad de ese individuo para sobresalir en dicha actividad.

La capacidad, especialmente las mostradas en un dominio específico, potencian los efectos de la práctica y el esfuerzo de forma que aquellos con un mayor nivel de capacidad obtienen más y hacen más rápido el progreso de la práctica guiada y la instrucción. Estamos más dispuestos a practicar algo que se nos da bien en virtud de una capacidad específica que es la que nos lleva a progresar de forma más rápida en ese área. Y esta práctica deliberada es la que juega un papel en las diferencias en el logro en dominios específicos.

Los factores psicológicos juegan un papel crucial en el desarrollo óptimo.

Los psicólogos en el campo del deporte y la representación ayudan a sus clientes a prepararse para la competición, las audiciones, las representaciones artísticas, así como a mantener el entusiasmo y el nivel de esfuerzo a pesar de las decepciones y los reveses.

Los estudiantes con talento académico también soportan un elevado nivel de estrés y ansiedad por mantener el nivel de logro en distintos momentos de sus carreras, por enfrentarse a retos superiores, superar el miedo a no estar a la altura de las expectativas que sobre ellos se vierten y a lidiar con su autoexigencia. Para ellos también sería beneficioso  un apoyo psicológico que les ayude a manejar todas estas situaciones.

Las destrezas psicológicas asociadas con el logro y la creatividad, incluyen, entre otras, asunción de riesgos de forma estratégica, gestión efectiva de los reveses, mantener la persistencia tanto en los momentos buenos como en los malos y gestionar niveles de ansiedad  y perfeccionismo positivos.

Estas destrezas -especialmente la persistencia-, promueve la práctica y el esfuerzo que se requiere para transformar el potencial en competencias, las competencias en pericia, y más allá de la pericia, el logro destacado.

Por ejemplo mantener la auto-confianza a lo largo de los momentos malos y buenos es uno de los aspectos más importantes en el desarrollo del talento. Sin embargo la auto-confianza puede ser castigada cuando nos movemos en un entorno más competitivo. Cuando esto ocurre la tarea a realizar no sólo es la de apuntalar y reforzar esta auto-confianza, sino también, en los estados más avanzados del desarrollo del talento, en proyectar esta auto-confianza bajo las situaciones más difíciles, incluso cuando no se siente.

Esta auto-confianza no se consigue mantienendo al niño en niveles de reto que le resultan cómodos, que no le exigen un esfuerzo, donde puede lograr éxitos de forma sencilla y sin riesgos. Al contrario, la auto-confianza se obtiene cuando nos enfrentamos a retos y los superamos, cuando caemos y nos enseñan a levantarnos, cuando entendemos que hay segundas oportunidades, cuando cometemos errores y aprendemos de ellos. Por eso es tan importante que la educación, el nivel de reto, de complejidad, de profundidad, este al nivel adecuado del potencial que muestra cada uno de sus estudiantes.

Volviendo al ejemplo de Rosa López, la falta de confianza en sí misma por una infancia falta de retos, por un autoconcepto negativo no trabajado, por no haber tenido contacto con entornos especializados relacionados con su area de dominio específico (el canto), frenaron su capacidad para aprovechar la gran oportunidad que se le brindó al participar en el programa de talentos OT y ganarlo, y al ir a Eurovisión. Rosa, sin duda, tiene un gran potencial musical, una voz por pocos igualable. Pero fallaron en ella los factores personales necesarios para “agarrar” y aprovechar las oportunidades que se le pusieron delante. A pesar de que los entrenadores psicológicos del programa y de las discográficas posteriores trabajaron duro con ella, las “heridas” que arrastraba por que estos factores no se trabajaron durante su infancia, han supuesto un lastre en su desarrollo.

Del mismo modo, los niños que no son retados de pequeños, que no reciben un refuerzo positivo externo (Pigmalión negativo), que no tienen la oportunidad de enfrentarse a retos que pongan a prueba su capacidad (acceder a contenidos más complejos, participar en proyectos o competiciones en su área de dominio específico, contar con un mentor especializado, interrelacionarse con iguales para despertar su sentimiento de competencia..), no desarrollan la fortaleza mental necesaria para llevar su potencial tan lejos como sería posible. Y esta es la deuda y el deber que la escuela tiene con estos niños.

El desarrollo del talento requiere de oportunidades para adquirir conocimiento y desarrollo de destrezas psicológicas.

Los niños y jóvenes de alta capacidad tienen distintas aspiraciones sobre sus propios potenciales. Estas aspiraciones pueden cambiar a lo largo del tiempo por circunstancias inesperadas o el descubrimiento de nuevos intereses y capacidades. No importa las aspiraciones o el nivel de desarrollo, el objetivo de los programas para niños de alta capacidad es el de dar respuesta a las necesidades en el aula así como el de ayudar a los jóvenes a desarrollar su potencial tanto como sea posible en relación a su talento (Subotnik & Rickoff, 2010).

Esto significa que los programas para niños de alta capacidad necesitan identificar de forma deliberada estas capacidades y talentos específicos en el momento oportuno y proveerles de una programación que cultive y refuerce simultáneamente las destrezas psicológicas críticas para lograr el éxito en estos campos elegidos.

Estos programas deben ser guiados por la meta de preparar a estos individuos para ser creativamente productivos en su desarrollo. Entendiendo la trayectoria que lleva a niveles de eminencia en creatividad o logro en distintos dominios permite a los investigadores informar de la práctica que la pericia y motivación necesita para llegar a la cúspide de un campo.

Sólo porque la eminencia sea excepcional no justifica que la descartemos como una meta inalcanzable sin investigación. Con qué frecuencia hemos lamentado en un campo la falta de recursos y programas educativos apropiados y oportunidades para los jóvenes a los que queremos servir? Usar la eminencia en las últimas etapas del desarrollo del talento implica generar programas responsables de ofrecer guía en como tener éxito en un dominio, tal y como muchas universidades preparan a un determinado número de expertos que se situarán en el rango de los más citados e influyentes, y como los conservatorios preparan a un determinado número de artistas que podrán ganarse la vida produciendo música maravillosa

(Woreel et al. 2012).


ESCUELAS GENERALES vs. ESCUELAS ESPECIALIZADAS

Los modelos y programas de identificación y desarrollo de talentos específicos tienen más oportunidades de detectar un mayor despliegue de talentos potenciales que los programas que buscan un rendimiento superior global en todas las área, y tienen más probabilidades de éxito en el desarrollo de este potencial.

Las instrucción y la intervención basada en el desarrollo del talento en dominios específicos que se muestran tanto en el ámbito académico como fuera de él y trabaja tanto las destrezas cognitivas como psicológicas. Las escuelas específicas para talentos artísticos o científicos son capaces de ofrecer un curriculum suficientemente comprensivo y retador para aquellos individuos que muestran un talento específicos en estos dominios. Más aún, las escuelas generalistas fallan en ofrecer el tipo de entrenamiento que se requiere para desarrollar las destrezas mentales que ayudarían a estos estudiantes a superar los reveses, los estereotipos negativos y el estigma (Ogbu, 2003).

Nuestra escuela tradicionalmente endogámica se mantiene ajena a los avances que suceden en otras disciplinas como el deporte, el arte, la música, la empresa, incluso la psicología y la investigación científica. Sin embargo, sólo su apertura a otras disciplinas y una mirada a cómo el deporte, la música, la danza, el teatro, la empresa, prepara y refuerza las fortalezas mentales y las actitudes de sus talentos, podrán dotarla de la eficacia necesaria para cumplir su labor como catalizador del potencial y transformador de la sociedad, que construye puentes que lleva a cada uno de sus alumnos hacia la consecución de sus sueños, la realización de su potencial y su desarrollo personal, emocional y profesional.

El talento en nuestras escuelas se esta escapando oculto entre los estereotipos y la rigidez de las metodologías. La escuela se empeña en enseñar contenidos. Esto es lo fácil, donde nos sentimos seguros y lo que durante años ha servido a nuestros estudiantes para sacarse un título y conseguir un trabajo de 9 a 5. Pero este mundo ya no existe. Los contenidos se exponen por decenas de plataformas digitales los presentan de forma más atractiva y especializada y permiten un avance personalizado. Los títulos ya no aseguran un trabajo y el trabajo es inestable poniendo a prueba otras destrezas. El propio futuro de la escuela esta en entredicho si persiste en competir con las plataformas digitales como mero instructor de contenidos.

La labor de la escuela siempre ha sido desarrollar nuestro potencial, personal, intelectual, emocional y humano. Durante mucho tiempo se ha olvidado de esta labor. Es hora de que recupere su papel.

Cansados de “Esperar”.

Cuando los alumnos más capaces por fin exhalan  :

Aceleración y Agrupamiento Flexible.

Los niños de alta capacidad a menudo perciben la escuela como fácil, demasiado fácil.

¡Y ese es el problema!.

Aunque a algunos niños les pueda parecer  atractiva la idea de holgazanear en la escuela, una vez que las clases se convierten en rutinarias y simplistas, sus días se convierten en algo aburrido, tedioso y una pérdida de tiempo y sentido. Muchos niños de alta capacidad se dan por vencidos, mantienen la respiración y esperan hasta que puedan, quizá, encontrar alguna oportunidad de aprendizaje significativo. Se mantienen en estado “off”.

Cuando por fin experimentan una clase que combina un aprendizaje en profundidad, creatividad y un ritmo más acelerado, en la que además tienen la oportunidad de interactuar con compañeros parecidos a ellos, por fin sienten cierto alivio :

Juan se dio cuenta que podía exhalar cuando empezó sus clases en 3º de la ESO. Además del ritmo más acelerado por fin fue agrupado con compañeros similares a él, después de años compartiendo aula en clases hetereogéneas. “Por fin puedo respirar, es como si hubiera estado dormido, esperando alguna oportunidad para aprender, y ahora siento que el mundo entero se abre para mi. He estado esperando tanto y he estado tan aburrido. He tenido que contenerme siempre en las clases porque los otros niños se hubieran reído de mi, así que me mantenía un paso atrás”.

 “Pero ahora estoy en clase con otros niños inteligentes. Y puedo hablar alto y opinar. Y podemos debatir unos con otros sobre temas que nos interesan, y nadie se va a reir de mi si digo algo que suene “inteligente”. Y el profesor es una pasada y nos deja hablar de cosas que nos interesan. No sólo aprendemos contenidos, ¡profundizamos en ellos!. Por fin la escuela es divertida de nuevo. Es como si hubiera estado conteniendo la respiración en los últimos años… y ¡por fin puedo soltar el aire!.

Aceleración y Agrupamientos Flexibles por Capacidad.

Muchas escuelas han descuidado las necesidades de los niños más capaces rehusando ofrecerles opciones como el agrupamiento por capacidad y la aceleración. A veces basándose en la asunción de una supuesta equidad, y otras como resultado de las ideas equívocas que manejan sobre cuáles son las necesidades de los niños de alta capacidad por lo que suelen ofrecer respuestas de enriquecimiento puntual e individual, que les aislan del resto del grupo y no suponen una diferencia significativa en su instrucción.

En contraste a estas suposiciones, un reciente meta-análisis realizado por la Universidad de Duke en Florida, EE.UU (acceder aqui al estudio) revisado por los investigadores Steenbergen-Hu, Matt Makel y Olszewski-Kubilius, subraya que la aceleración y la agrupación por capacidad son herramientas que elevan el rendimiento académico, tanto para los estudiantes de alta capacidad como para los que tienen problemas de aprendizaje. Es más, estos estudios demuestran que estas prácticas -que implican pocos recursos económicos y personales- suponen un gran beneficio en el aprendizaje de todos los grupos de estudiantes en términos de implicación, motivación, sentimiento de pertenencia, autoestima académica, disfrute del aprendizaje, desarrollo del potencial y mejora de las relaciones sociales.

  • La aceleración académica se ha recomendado tanto para niños de alta capacidad desde la publicación de A Nation Deceived (una nación engañada), y más recientemente A Nation Empowered (Una nación empoderada). Continúa siendo una herramienta reconocida (see NAGC) por su bajo coste y elevada efectividad que ofrece a los alumnos de alta capacidad la oportunidad de brillar y desarrollar su potencial. Todos los estudios muestran que los alumnos acelerados se ven beneficiados de esta medida pues su rendimiento académico global se mantiene en niveles elevados y su motivación y sentimiento de pertenencia a un grupo se elevan.
  • La agrupación flexible en función de la capacidad es aún más fundamental pues permite a los estudiantes interactuar con similares, algo que la aceleración no siempre consigue. De acuerdo a un estudio 2013 National Bureau of Economic Research, los agrupamientos por capacidad mejoran las notas de los niños en todos los niveles. Estos análisis encontraron que los estudiantes se benefician tanto de los agrupamientos dentro del aula (pequeño grupo) como agrupamientos basados en el interés que implicaría a alumnos de varios cursos (clubs o clusters de aprendizaje). Al mismo tiempo, también ponen en relevancia que los agrupamientos fijos (aulas separadas donde los alumnos se clasifican en función de una capacidad medida y establecida previamente , no tienen efecto sobre el rendimiento académico). 

Como el Dr. Olszerski-Kubilius apunta:

“Cuando se usa de forma apropiada, los agrupamientos por capacidad no se sujetan a determinadas etiquetas permanentes de los estudiantes y no les impide moverse arriba o abajo a lo largo de sus desarrollo académico. Al contrario, el agrupamiento flexible por capacidad es una herramienta utilizada para hacer coincidir la capacidad e interés de un estudiante por aprender, con la instrucción que le aporta, asistiéndole con el contenido correcto, al estudiante concreto, en el ritmo y momento adecuados.”

La clave esta en esta flexibilidad, pues los agrupamientos deben tener en cuenta el objetivo del trabajo y las destrezas a trabajar en cada momento, el perfil personal de cada estudiante, su estilo de aprendizaje y de expresión. La combinación de todos estos factores nos dará la clave bajo la que realizar los agrupamientos en cada momento, asignatura y proyecto. Esta herramienta permite además al profesor dedicar más tiempo a aquellos alumnos que más lo necesiten en cada unidad concreta, con el claro objetivo de trabajar para elevar el nivel de rendimiento y desarollo de cada uno de sus estudiantes.

Cuando nos libramos del aburrimiento

El comienzo de 3º de la ESO supuso un respiro para Juan. Ese momento de alivio puede ocurrir en un punto distinto para otros. A lo largo de una clase particularmente interesante y significativa, durante una actividad extracurricular suficientemente retadora, o en un campamento para niños de alta capacidad en el que se les permite explorar sus intereses, libres de las cargas y la presión de tener que enmascarar su capacidad.

Para muchos su pasión por aprender no se desata hasta la facultad o incluso más tarde :

Alicia holgazanéo durante toda la secundaria. Ella se apuntó a todas las clases avanzadas que ofrecía su pequeña escuela del medio-oeste y que combinaba con algunas clases on-line. Aunque se graduó con las mejores calificaciones y excepcionales puntuaciones en las pruebas inter-centros (SAT), ella sabía que sería duro conseguir entrar en una facultad de élite elite college, pero su situación de “minoría geográfica” le ayudó a aumentar sus oportunidades.

Así que empezó la facultad y estaba emocionada al descubrir que era aún más estimulante de lo que había esperado:

Nunca pensé que sería tan diferente. Primero me sentí intimidada y preocupada por si no sería capaz de superarlo. Pero era tan increíble estar en esas clases con otros estudiantes tan interesados por aprender – que no giraban sus ojos intentado evadirse del trabajo. Tampoco intentaban esconder que eran inteligentes intentando encajar todo el tiempo. Estaba tan acostumbrada a hacer lo que tenía que hacer sólo para obtener el grado para poder entrar a la universidad, que lo que estaba aprendiendo no importaba. ¡Pero ahora si importaba!. Ahora voy a estudiar con profesores increíbles que aman lo que hacen y que esperan que a nosotros nos importe lo que estamos aprendiendo. Aunque el trabajo es duro, me siento muy aliviada de haber encontrado un lugar como este”.

Pero otros pueden no experimentar esta sensación de “alivio” en ningún momento a lo largo de su formación, desperdiciando un enorme potencial. En un momento histórico en que la riqueza de las naciones y su capacidad para servir las necesidades de sus ciudadanos depende más que nunca del talento de sus habitantes, este hecho adquiere un mayor dramatismo, pues revierte negativamente en toda la sociedad.

Son muchos los casos conocidos de grandes “genios” cuyo paso por la escuela supuso un constante tedío y aburrimiento. Sin embargo superaron esta primera etapa y mostraron al mundo el gran potencial que escondían y que la escuela desahució. Desde Walt Disney a Pepe Rodriguez (Masterchef), Steve Jobs o Edison, Ben Carson o Isaac Asimov. La cuestión es, ¿Cuánto niños con alto potencial tienen una experiencia tan negativa en la escuela que crecen pensando que no sirven para nada y malgastan su talento por falta de oportunidades y el estímulo adecuado? ¿Qué consecuencias tiene esta situación en su desarrollo emocional, personal y social?.

Las consecuencias de esta negligencia

Desatender a los niños de alta capacidad negándose a atender sus necesidades educativas, especialmente cuando existen soluciones de bajo coste y elevada efectividad, no sólo contribuye a años de aburrimiento, bajo rendimiento, y un desperdicio de potencial, sino que puede generar problemas sociales y emocionales. (el aburrimiento es el origen de diversos problemas emocionales).

Pasar años y años en la escuela, mirando el reloj, con los ojos perdidos buscando algún atisbo de distracción a través de la ventana, preguntándote una y otra vez ¿por qué tiene que ser esto tan soberanamente aburrido? es la experiencia que lacra el desarrollo de muchos de nuestros estudiantes más capaces.

En los recobecos de su memoria, muchos niños de alta capacidad recuerdan la alegría que un día sintieron por aprender, su innata curiosidad, la chispa que sintieron al descubrir algo nuevo, cuando aún no pensaban que aprender debía ser algo lento y tedioso. Esta sensación desaparece rápidamente de sus vidas, cuando ingresan en las escuelas y se convierten en presos de los grupos hetereogéneos, y las lecciones hechas a medida de la media.

¿Qué tiene que cambiar?

1.    Reconocer que los niños de alta capacidad tienen sus propias necesidades educativas.

La escuela tiene que admitir que no todos los niños aprenden de la misma forma y al mismo ritmo. Que algunos niños desarrollan un ritmo de aprendizaje alejado de la norma y necesitan una instrucción avanzada, intensiva y acelerada. Los niños de alta capacidad no sólo son más “inteligentes”, ellos aprenden y se relacionan con el mundo de un modo distinto. Captan las ideas más rápidamente, con mayor profundidad y complejidad, y necesitan muy pocas repeticiones (o ninguna) para manejar con destreza un concepto.

Muchos son emocionalmente intensos, desarrollan un sentido de la ecuanimidad y justicia social de forma precoz y más intensa y reflexionan sobre temas existenciales de la vida a una edad muy temprana, sorprendiendo a adultos y compañeros. Otros muestran un desarrollo asincrónico que a menudo les genera problemas sociales, pues su madurez esta por detrás de su capacidad intelectual.

Sin el reconocimiento de estas diferencias, las escuelas están provocando el aburrimiento de sus alumnos más capaces, fallando a la hora de atender sus necesidades de aprendizaje.

2.Ofrecer los servicios adecuados.

Por desgracia, incluso en los casos en los que existe el reconocimiento de estas diferencias, muchas escuelas fallan a la hora de proveer los servicios adecuados para el desarrollo y aprendizaje de estos niños. Por cuestiones funcionales, financieras, políticas, filosóficas o ideológicas, los niños de alta capacidad reciben la misma instrucción, en el mismo formato, y con los mismos contenidos que otros.

Aunque esto nos pueda parecer lo más justo y equitativo, supone una tremenda injusticia pues implica privar a todo un colectivo del derecho a una educación adecuada, condenándoles a tener muchos períodos de tiempo perdido en sus vidas académicas y a renunciar a su innata capacidad de imaginar, relacionar, crear y profundizar.

Estos servicios no son nunca una atención puntual de 1 o 2 sesiones a la semana en proyectos individuales que de nuevo no tienen en cuenta sus intereses, sino que pasa por un cambio metodologíco en el aula, que incluya el aprendizaje multinivel y personalizado. Implica una escuela orientada al desarrollo del talento de todos sus estudiantes : Como Convertir mi escuela en un centro para el desarrollo del talento (1/4)

 3. Eliminar los errores en la concepción y comprensión de la alta capacidad.

Manejar un concepto erróneo sobre las altas capacidades es algo común. Muchos los miran con suspicacia, como simples empollones, bichos raros que no encajan, o el producto de padres que los sobre-estimulan y les entrenan para que obtengan un rendimiento mayor.

Pero no existe ninguna instrucción académica capaz de infundir la complejidad y profundidad cognitiva que ellos poseen. Son un grupo ampliamente diverso bajo cualquier perspectiva : desde el rango de sus capacidades, sus necesidades emocionales y sociales, su entorno familiar y socio-económico, sus estilos de aprendizaje. Estos niños necesitan garantías de una escuela libre de prejuicios y falsos conceptos que sepa darles una oportunidad de aprendizaje que les involucre.

4. Una cobertura legal rápida y efectiva.

Es sorprendente que este colectivo de niños y familias se encuentre aún tan desamparado a la hora de reclamar un derecho legal, como lo es el derecho a recibir una educación adecuada para su desarrollo personal. La fragmentación de las responsabilidades, la falta de unificación de criterios y el escaso interés de todos los estamentos de la administración por establecer un protocolo de identificación y evaluación profesional y de calidad, deja a miles de niños en una situación de desamparo con graves consecuencias para su desarrollo personal, su aprendizaje y su estabilidad emocional.

A ningún niño se le debería negar su derecho constitucional a una educación ajustada y apropiada. Ningún niño debería ser abandonado a languidecer en aulas que no les estimulan, por razón de su lugar de residencia o las posibilidades socio-económicas de sus familias. Los niños de alta capacidad tienen los mismos derechos que otros niños, no son alumnos de “segunda”.

No dejemos que el aburrimiento ensombrezca la vida de ningún niño”.

Algunos niños de alta capacidad desarrollan una persistente falta de auto-confianza, cuestionan su propia capacidad y se ven así mismo como “impostores” por culpa de este aburrimiento, que les genera una sensación de incapacidad, de no ser válidos. Los niños de alta capacidad que holgazanean en la escuela por falta de reto probablemente no adquirirán las cualidades de resilencia y perseverancia que surge de las experiencias de fracaso y superación, acierto y error.

Inman apunta en “What a child doesn’t learn” (lo que un niño no aprende) que los niños que nunca son desafiados, carecen de oportunidades para desarrollar una fuerte ética de trabajo, un sentido de responsabilidad y la capacidad de sacrificio.

Los niños de alta capacidad no deberían esperar, padecer aburrimiento o “contener la respiración” esperando que llegue este desafío. Como cualquier otro niño ellos también merecen la libertad de aprender en interacción con otros niños similares realizando tareas que realmente les supongan un reto y les propongan un avance y superación de sí mismos.

Basado en los artículos originales:

http://giftedchallenges.blogspot.com.es/2017/01/when-gifted-kids-get-to-exhale.html

http://giftedchallenges.blogspot.com.es/2016/10/boredom-and-gifted-child-challenging.html

 

¿Son los niños de Alta Capacidad, niños Sobre-Estimulados?

El Mito de la sobre estimulación

“Los padres lo sobre-estimulan y si no, no sería” es un juicio que se hacen algunas personas sobre los niños de alta capacidad. Nuestro entorno, incluso familia y escuela observa con ligera suspicacia a estos pequeños, buscando algun signo que apoye su pre-juicio.

“No es tan listo, es que los padres lo sobre-estimulan”, o “yo prefiero que mi hijo sea niño”. Porque si, los niños de alta capacidad, por algún motivo dejan de ser niños en cuanto les cae la pesada losa de su “etiqueta”. Una “etiqueta” que automáticamente elimina su derecho a fallar, a equivocarse o a no saber. Pero que además tampoco respalda su derecho a desarrollarse, a retarse, a progresar y a recibir un estímulo motivador a la altura de su capacidad.

Todas las normativas exigen tener “alto rendimiento académico global y constante” y la mayoría de autonomías evalúan en función de un alto rendimiento, alta motivación, alta creatividad y alto CI. ¿A quién estarán buscando? O mejor.. ¿A quienes no quieren encontrar?.

Hoy sometemos a juicio el mito de la “sobre-estimulación”.

A vueltas con el Rendimiento.

En varios de nuestros artículos hemos insistido en que las altas capacidades intelectuales, como el potencial deportivo o musical,  son un potencial que necesita ser cultivado,  trabajado, fomentado, estimulado y retado para que se desarrolle. E igual que cada planta requiere unos cuidados específicos, desarrollar el potencial también exige la personalización de la respuesta educativa.

Como señala el profesor Javier Tourón “El talento que no se cultiva, se pierde”. Un postulado que defienden desde la academia científica otros expertos como el Profesor Steven I. Pfeiffer, François Gagné o Joseph Renzulli. Y bajo esta premisa, centran sus investigaciones aportando al sector educativo los factores a trabajar y los métodos más acertados para que este potencial se desarrolle.

Otro de los aspectos que comentamos hasta el hastío es que la alta capacidad no es equivalente a alto rendimiento, como erróneamente se legisla en prácticamente todas las Comunidades Autónomas de España y que tantísimo daño hace a los niños de altas capacidades. Esta nefasta interpretación del modelo de los tres anillos nos lleva a situaciones tan absurdas como exigir que un niño sea perfecto en todo, tremendamente creativo (artístico) y con una motivación elevada y constante en todas las  tareas escolares, cuando la realidad del día a día es totalmente distinta. Me gustaría encontrar a un adulto así en mi vida real, dudo que exista.

El propio Profesor Tourón lideró el número 368 de la Revista de Educación del Ministerio de Educación: http://www.mecd.gob.es/revista-de-educacion/numeros-revista-educacion/numeros-anteriores/2015/368.html y el propio Renzulli nos saca de la terrible interpretación que se ha realizado en España del modelo de los 3 anillos, modelo que sirve para intervenir, no para identificar! (http://www.mecd.gob.es/revista-de-educacion/numeros-revista-educacion/numeros-anteriores/2015/368/368_4.html)… A pesar de ello, se sigue esperando comportamientos de “genio” en el niño de las altas capacidades, cuando dichos comportamientos son el final de un camino de constancia, reto y superación, para el que la escuela y todo su entorno deben motivar.

Como todos sabemos, aunque a menudo olvidamos, los niños de altas capacidades consiguen superar hitos madurativos antes que sus pares intelectuales, como su capacidad superior se manifiesta desde la edad más temprana, nos asombran con sus rápidos avances y aparecen los primeros signos que a algunos les lleva a tener un nivel de conversación avanzado, otros a leer a edad temprana, hacer puzzles o construcciones, sumas y restas, y empezamos a “medirlos” en base a ese mayor “rendimiento” de los primeros años, empezamos a exigirles un nivel de logro superior.

Olvidamos así que esta capacidad-potencial debe seguir retándose y desarrollándose para que alcance su desarrollo máximo. Igual que  cuando inicia sus primeros pasos y pronuncia sus primeras palabras, debemos seguir animándole a avanzar y poniendo a su alcance motivaciones superiores que le aminen a seguir descurbiendo sus capacidades. Es necesario que se facilite un entorno donde ese potencial sea estimulado y retado.

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El rol de las familias y las escuelas.

La escuela es el lugar ideal para que un alumno reciba este estímulo y reto, no sólo porque ésta es su función, sino también porque es allí donde otros factores como el reconocimiento, el sentimiento de pertenencia y competencia, y la propia valoración (autoestima) se construyen y lo hacen a través del feed-back que recibimos de nuestro entorno.

Pero la escuela como tradicionalmente se conoce, esto es, desde la Revolución Industrial, la gestión unidimensional, la clase magistral, el patrón de corte único, no funciona en la sociedad actual. El “café para todos” ya pasó, las necesidades de nuestra sociedad ya no funcionan como aquel momento, este modelo ha quedado completamente desfasado. El debate actual es cómo transformar la escuela para que sea una escuela donde se atienda a cada uno según su necesidad, el aprendizaje personalizado, el aprendizaje flexible que elimina los límites … el potencial no puede estar esperando para salir a actuar.

Hay que trabajar con alumnos diversos, con necesidades distintas y aspiraciones únicas de otra manera; en una escuela que respete y aliente los ritmos de cada uno. Metodologías hay muchas, y cada profesor tiene que encontrar aquellas herramientas que le sirvan, y no siempre sirven las mismas para todos. Este es el reto profesional de la educación.

Y las familias, como primeros educadores de nuestros hijos, no lo olvidemos, no podemos desentendernos de la instrucción que reciben los niños en el colegio. Debemos involucrarnos y ser cómplices con la escuela. Debemos abandonar las suspicacias y respetarnos, como debe ser. Porque sólo en un clima de respeto y confianza podemos colaborar y trabajar por el desarrollo del talento.

Los padres lo sobre-estimulan

Y uno de los puntos de fricción que debemos trabajar es el equilibrio entre la sobre-estimulación y simplemente responder a la demanda natural de nuestros hijos. Un aspecto poco entendido pues, en muchos casos, se acusa a las familias de sobre-estimular a sus hijos, bien por avanzar contenidos que no tocan (“enseñar a leer”, sumar o multiplicar), bien por poner al alcance de nuestros hijos conocimientos que nos demandan, bien por afanarnos en llevarles a extra-escolares donde puedan desarrollar su potencial y sentirse valorados por unas habilidades que en la escuela pasan desapercibidas (música, razonamiento matemático, tecnología, escritura creativa, idiomas avanzados, etc..).

A menudo a los padres con niños de alta capacidad se nos cuelga el cliché de “sobre-estimuladores” para justificar esos hitos que nuestros hijos van alcanzando a un ritmo más apresurado que el que marca esta escuela que nos hemos dado, pautada, rígida, y encorsetada, que se niega a abrirse a una realidad innegable : que cada niño tiene un nivel de desarrollo y capacidad propio y personal, ajeno al año de nacimiento.

La realidad es que la gran mayoría de los padres con hijos de altas capacidades nos vemos desbordados habitualmente ante las insólitas peticiones de nuestros hijos y apenas alcanzamos a seguir su ritmo y responder a sus demandas.

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Si un niño de 8 años te pregunta sobre el cáncer, y tirando del hilo se entera que hay un metal que se llama radio, y, tirando del hilo, se entera que lo descubrió una mujer, ¡que además ganó dos veces el premio NOBEL! Y luego se entera que era una muchacha polaca muy pobre, pero que llevaba el apellido de su marido, que estudió en la Sorbona y fue la única alumna de su clase porque era una mujer brillantísima de altas capacidades ¿qué puedes hacer? Y quiere saberlo todo de ella y te pide libros sobre el tema ¿le estás sobre estimulando? ¿le pides que se olvide del tema y le fuerzas a sentarse a ver Bob Esponja?. Si cuando tenía 3 ó 4 años se empeñaba en leer todo lo que caía en sus manos, o si aprendió a multiplicar y dividir de forma autónoma porque su juego preferido es contarlo y sumarlo todo  ¿le regañas por “adelantarse”?.

Obviamente, cuando alguien tiene hambre, le das de comer. No le pides que se espere 4 ó 5 años porque “no toca”. Pero si el rendimiento no es la medida de la capacidad en la escuela, tampoco lo es en las extraescolares. Si nuestros hijos tienen derecho a fallar en la escuela, a no destacar en todo, a no tener siempre ganas de estar en lo más alto, también, como padres hemos de compartir la misma mirada y no volcar sobre nuestros hijos la añadida responsabilidad de pedirles ser (de forma implícita o inconsciente) el número uno en las clases de música, tenis, o ajedrez. Hemos de valorar el aprendizaje, la diversión y proveer oportunidades donde sus fortalezas internas se desarrollen y se ponga a prueba su persistencia y constancia, partiendo de sus intereses. Intereses que pueden (de hecho es frecuente que lo hagan), cambiar a lo largo de los años (incluso meses).

¿Qué hace una profesora con un niño así?

La tutora de ese niño me pide que le informe sobre qué temas apasionan a ese niño, para poder estimularle en clase de Lengua y ayudarle a escribir con más ilusión porque la caligrafía le parece un aburrimiento. Esa profesora apunta, entre risas, los temas favoritos de ese niño de 8 años: el Barón Rojo (piloto en la 1ª GM), la gravedad de Newton, los agujeros negros de Stephen Hawking, la historia de los Beatles, los musicales de Stanley Donnen, las películas de los Hermanos Marx, Napoleón, las ecuaciones, etc. y comenta que es maravilloso tener un alumno así porque toda la clase se enriquece con sus ideas y sus conocimientos.

Esa misma profesora comenta, que debe de ser agotador atender a las demandas de ese niño, y que así aprendemos juntas de su insaciable e infinita curiosidad. Esa profesora, -una persona real-, no piensa que los padres sobreestimulan al niño, ni juzga. La relación con la familia es cálida, estrecha y de confianza. Y si ella puede, otros también pueden.

Lo que no se puede comprender, ni compartir, son las frases de muchos adultos respecto de los intereses e inclinaciones de los niños: “no vas a entenderlo”, “ya te tocará”, “no es para tu edad“, “no interrumpas”, “no nos interesa”, … Si para un adulto es demoledor no poder compartir con nadie una pasión, una idea, una afición, aún teniendo la madurez para comprender que no a todos nos tiene que gustar lo mismo, o que no podemos hablar siempre de nuestras pequeñas obsesiones, podemos imaginar los sentimientos de tristeza y desolación de un niño en esta misma situación, cuando todavía está en vías de adquirir las destrezas que le ayuden a entender algunas de las normas sociales con que nos manejamos y que, quizá, cabría revisar.

Las consecuencias de pasar hambre

Abraham Maslow ya apuntó en los años 40 del siglo pasado, que desarrollar nuestro potencial es una necesidad del ser humano, como lo son el comer, beber, dormir o sentirse seguro. Sin embargo en el diseño de nuestra educación a menudo se pasa este aspecto por alto, pues no importa el potencial del niño, la escuela no se ocupa de canalizarlo y desarrollarlo, la escuela sólo se ocupa de llenar de contenidos a nuestros hijos según un ritmo marcado y diseñado desde esferas alejadas del día al día del aula.

Cuando se nos priva de alimento, nos sentimos mal. La sensación de “hambre” y la necesidad de comer se apodera de todos nuestros sentidos, de nuestro pensamiento y sólo podemos pensar en cuán hambrientos estamos. Este “hambre” nos distrae de cualquier otra actividad. Si esta privación de alimento se perpetúa un día tras otro, un año tras otro, las sensaciones negativas se van acumulando : nos sentimos cansados, apáticos, desmotivados, y nada de lo que nos proponen nos interesa. Sólo podemos pensar en comer. Con el tiempo estas sensaciones se transformarán en agresividad o depresión, irascibilidad y aislamiento.

¿Reconocemos algunas de las actitudes que a menudo expresan estos niños en la escuela?. Este proceso tiene lugar ante la privación de cualquiera de nuestras necesidades: comer, beber, dormir, tener cobijo, seguridad, amistad/amor, reconocimiento y sí, también cuando se nos priva de desarrollar nuestro potencial al ritmo en que lo necesitamos.

En este contexto y si el centro educativo no responde, las familias tratamos de buscar respuesta externa, cualquier “oásis” que devuelva el brillo y la motivación a unos pequeños, que empezaron a descubrir el mundo antes y también muy pronto aprendieron una triste lección, que la sociedad no admite las diferencias y que la escuela esta más preparada para frenar que para impulsar. Lo triste es que debamos suplir un estímulo que no reciben en el aula, que nuestros hijos salgan “hambrientos” tras la jornada escolar.

Pero estamos en las puertas de un cambio de tendencia y toca construir lazos de trabajo y cooperación, romper los muros de la incomprensión mutua, desarrollar una mayor empatía entre unos y otros, y trabajar juntos para dejar de frenar y empezar a respetar los ritmos individuales que cada niño presenta. Unos niños comen más que otros. Otros son más dormilones, o necesitan más actividad física. Del mismo modo, algunos niños sienten una curiosidad y pasión especial por el aprendizaje y el conocimiento pero no en forma de fichas, repeticiones, y consumo de “trocitos de información”, sino en la forma que les permite dar rienda suelta a sus intereses, su imaginación, curiosidad, pensamiento crítico y creativo, y les permite construir nuevas cosas combinando de aquí y allá. Si, no sólo tienen más “hambre” de aprender, sino que además son bastante “gourmet”. Pero… ¿Qué niño no prefiere un aprendizaje divertido y activo a la monotonía de las repeticiones y la memorización?.