¿Hasta dónde pueden llegar los alumnos que son retados?

Debemos abrir las puertas para que nuestros jóvenes tomen las riendas de su futuro y sean ellos y no nosotros, con nuestros miedos y limitaciones, nuestros prejuicios y adoctrinamiento, los que decidan su camino y el ritmo al que lo quieren recorrer.