¿Debería Acelerar a mi hijo/hija?

Aceleración

 

La aceleración o salto de curso se considera hoy por la mayoría de normativas una medida extraordinaria que se reserva sólo a algunos niños que cumplen con un determinado perfil, y sólo después de haber “agotado” otras medidas que se consideran ordinarias. Aún cumpliendo con los requisitos que la normativa exige muchas familias, también muchos maestros y profesores, tienen dudas sobre esta medida, especialmente en lo que se refiere a las consecuencias sociales y emocionales que puede acarrear para sus hijos. La realidad es que pocos o muy pocos niños de alta capacidad son acelerados en nuestro país, y los que lo consiguen suelen ser como resultado de una ardúa insistencia, a veces enfrentamiento, de las familias con los centros educativos. Pocas veces, en realidad no conozco ningún caso, es el centro el que propone esta medida.

La aceleración educativa y sus efectos tanto en el plano cognitivo, de rendimiento, como en el plano personal, social y emocional es una de las medidas educativas más estudiadas y ha sido objeto de diversos estudios en los que se ha realizado un seguimiento a lo largo de los años de miles de menores acelerados para estudiar las implicaciones en todas las áreas de esta medida. En todos los casos los resultados de estas investigaciones son concluyentes : No se han observado efectos negativos y, sin embargo, son diversos y notorios los efectos positivos constatados.

Jonathan Wai, Anne Lupowski y Susan Assouline son tres investigadores de las Universidades de Duke y Iowa, autores del estudio “A Nation Empowered” que aglutinó los resultados de diversos estudios realizados sobre los niños acelerados. Os traemos hoy un artículo que habla sobre las conclusiones de estos estudios y cómo tomar la decisión de aceleración de nuestros hijos e hijas.

 

¿Debería Acelerar a mi hijo/hija?

La mayoría de sistemas educativos agrupa a sus estudiantes  en cursos en función de su año de nacimiento. Sin embargo, a algunos estudiantes este agrupamiento no les permite aprender a su ritmo ni recibir un estímulo positivo de su interacción con el resto de compañeros.

Un informe reciente de la Universidad Johns Hopkins en Estados Unidos nos muestra que aproximadamente dos de cada siete niños estarían preparados para asumir un  plan de estudios de un curso más elevado del que corresponde a su edad. Para todos estos niños los años de escuela no están suponiendo una experiencia de aprendizaje y desarrollo. Todos ellos en lugar de aprender algo nuevo cada día, están profundamente aburridos en clase.

Esta situación repetida año tras años tiene serias implicaciones en su desarrollo personal y emocional. Más aún, las investigaciones realizadas han demostrado que una mayor estimulación intelectual es importante para ayudar a estos niños a alcanzar su máximo potencial, un derecho reconocido en nuestra legislación.

Una forma efectiva de ayudar a estos estudiantes a recibir este estímulo intelectualmente desafiante y activar así su motivación y compromiso con el aprendizaje y su propio desarrollo es la aceleración de curso. La aceleración se puede realizar en cualquier etapa educativa, incluso es posible acelerar un curso en cada una de estas etapas.

Sin embargo, la propuesta de aceleración educativa siempre genera muchas  dudas,  en particular, relacionadas con el ajuste social y la salud emocional de los estudiantes. Nuestra investigación – “Una Nación Empoderada” – muestra que la aceleración ofrece muchas ventajas para los estudiantes de alta capacidad. Sin embargo, los estudiantes que accedan a esta medida deben estar preparados social y emocionalmente para ello.

 

niña leyendo

Las conclusiones de la investigación

La Profesora Karen B. Rogers, especializada en la investigación sobre educación para los más dotados, realizó un estudio sobre el impacto de la aceleración en estos estudiantes. Su estudio mostró efectos uniformemente positivos en una variedad de áreas académicas. Sus conclusiones muestran que los estudiantes acelerados obtienen un promedio de calificaciones más alto y mayor satisfacción escolar, que, en la vida adulta se traduce en mayores honores recibidos, mayor éxito en los exámenes y retos, mayor número de créditos universitarios otorgados, mayor nivel de educación alcanzado y mayor nivel de ingresos e innovación.

Cuando se comparó a los alumnos de alta capacidad que no recibieron aceleración con los alumnos con aptitudes similares que si hicieron este salto de curso, se mostró que este último grupo sobresalía más en todas las categorías académicas.

Otro estudio realizado por Katie L. McClarty, experta en políticas educativas y de educación primaria y secundaria, también mostró que los estudiantes que habían saltado un nivel educativo tenían más probabilidades, comparados con grupos de niños de alta capacidad que no habían sido acelerados, de obtener trabajos de mayor prestigio, mayores ingresos y mayor satisfacción en su vida laboral.

Otro estudio, realizado por los investigadores Gregory J. Park, David Lubinski y Camilla P. Benbow, que estudió a niños de alta capacidad desde su etapa escolar hasta los 40 años de edad adulta y examinó el impacto a largo plazo de la aceleración en relación con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM ) obtuvieron hallazgos similares.

Se demostró que los alumnos acelerados llegaron a nivel de doctorados, publicaron su primer trabajo a una edad más temprana y lograron publicaciones muy citadas a los 50 años. Los patrones en comparación con los que no lo hicieron fueron 1.6 veces más en relación a la obtención de un doctorado, el doble de probabilidades de obtener un doctorado STEM, 1.6 veces más probabilidades de ganar una publicación STEM, y 1.6 veces más probabilidades de obtener una patente.

Más habilidades sociales, mejor salud mental

Sin embargo, siguen habiendo dudas sobre si estos estudiantes son capaces de ajustarse social y psicológicamente a esta situación de aceleración educativa. La psicóloga Maureen Neihart, que revisó muchos estudios sobre los resultados sociales y psicológicos de la aceleración educativa, concluyó que no hubo un impacto positivo o negativo importante en los estudiantes acelerados.

Sin embargo, el metanálisis de Karen B. Rogers descrito anteriormente si mostró, de hecho, efectos positivos en un rango de resultados de ajuste social y psicológico, que incluyen mayores habilidades sociales, madurez, aceptación por pares, motivación y persistencia.

Además, un estudio longitudinal de 20 años de duración, de la experta en educación para niños de alta capacidad, Miraca Gross, también encontró beneficios sociales y psicológicos en la aceleración. Los datos analizados por Gross mostraron que los estudiantes que eran acelerados dos o más cursos (37 por ciento de la muestra) en la escuela primaria temprana, tenían una mayor autoestima social en la infancia y construían mejores relaciones sociales más adelante en la vida adulta.

niños amigos
¿Debo pasar de grado a mi hijo?

En general, los estudios concluyen que la aceleración es un método altamente efectivo para desafiar a los estudiantes de alta capacidad y ayudarlos a mantener un nivel de participación activo en su aprendizaje y en la escuela. Ningún estudio ha encontrado ningún impacto social o psicológico negativo en los niños acelerados.

Entonces, ¿cómo deberían los padres y los estudiantes decidir si aceleran o no un curso?

La respuesta a esta pregunta depende en gran medida del grado en que los estudiantes se aburren en la escuela y si son lo suficientemente maduros para poder interactuar con sus compañeros mayores. No se recomienda para todos los estudiantes de alta capacidad.

Los investigadores ahora han desarrollado una escala que puede ayudar a los padres o docentes a tomar esa decisión para sus hijos desde el jardín de infantes hasta la primera parte de la ESO. La escala ayuda a los padres o maestros a considerar los principales factores que deben tener en cuenta al tomar esta decisión. También proporciona pautas sobre cómo ponderar la importancia relativa de cada uno de estos factores.

En general, las decisiones sobre si acelerar o no de curso se basan en la preparación académica y social. Los padres también deben comprender que los alumnos pueden ser acelerados en cualquier etapa educativa.  Por ejemplo, podría ser tan temprano como la entrada a infantil o con el ingreso adelantado en la universidad (en los centros que admiten esta opción). La investigación muestra que los beneficios son los mismos independientemente de la edad.

La decisión conlleva costes

A pesar de la evidencia positiva sobre la aceleración, la cantidad de estudiantes que están académicamente listos para saltarse la calificación es mucho mayor que la cantidad real de estudiantes que se benefician de esta oportunidad. Esta situación conlleva un coste tanto para las escuelas como para los estudiantes. Enseñar a millones de alumnos un contenido que ya conocen o que no les supone un reto intelectual, supone el desperdicio de recursos a lo largo de los años.

Aquellos padres preocupados por el impacto negativo de la aceleración en el ajuste social y psicológico de sus hijos, puede ser importante considerar también las posibles consecuencias cuando no accede a esta aceleración. Los estudiantes no acelerados pueden aburrirse y desconectarse de la escuela y perder su interés por aprender. Baja motivación y autoestima que puede conducir a un bajo rendimiento académico a medida que el alumno crece. Una pérdida de talento para el estudiante y para la sociedad.

Autores

Jonathan Wai

Investigador Cientfífico en la Universidad Duke en Florida.

Ann Lupkowski Shoplik

Administrator, Instituto de investigación sobre Aceleración. Universidad de Iowa

Susan Assouline

Profesor Universitario de Education,  Universidad de Iowa

Jonathan Wai está afiliado al Programa de identificación de talentos de la Universidad de Duke, que brinda a los estudiantes de alta capacidad programas educativos

La investigación original de aceleración fue financiada (2004-2010) por una subvención de la Fundación John Templeton. Esa financiación hizo posible la producción y difusión de “Una nación engañada” y el establecimiento del Instituto de aceleración.

Editado y traducido del original : https://theconversation.com/should-i-grade-skip-my-gifted-child-66359


¿Qué debemos considerar entonces a la hora de acelerar a nuestros alumnos o hijos?

Los beneficios de esta medida a nivel cognitivo, de rendimiento, emocional, social y personal deben quedar fuera de toda duda. Los prejuicios y miedos de los adultos, apartados, dando paso a un criterio basado en la investigación y en la observación del niño/a.

PERDER EL GRUPO DE REFERENCIA.

Esta es quizá una de las barreras más importantes que nos construimos y de la que nos convencemos para no afrontar la aceleración. Nuestro grupo de referencia no es nunca un grupo de niños cuyo nexo común es la fecha de nacimiento. Nuestro grupo de referencia siempre hace relación a ese grupo de amistades con las que compartimos intereses, desafíos, y formas de vivir y entender el mundo. Cabe preguntarse pues si nuestro hijo comparte momentos de diversión o una verdadera complicidad con sus actuales compañeros y cabe preguntarse si no sería capaz de crear los mismos vínculos con el nuevo grupo. Pero en especial es necesario reflexionar si las relaciones de amistad en nuestros primeros años de vida son en verdad tan importantes en el desarrollo de un niño, como los adultos presuponemos : Si soy Inteligente, ¿Por qué estoy tan sólo?

EL NIVEL DE RENDIMIENTO ACADÉMICO

A menudo esta medida se niega a niños de alta capacidad pero bajo rendimiento académico a quienes se apela que “primero deberían demostrar de lo que son capaces con los contenidos de este curso, antes que ofrecerle contenidos más complejos”. De nuevo es un error si no analizamos cuáles son las causas de este bajo rendimiento. Si no existe una dificultad de aprendizaje escondida por las altas capacidades, o dificultades de expresión secuencial oral o escrita, es posible que este bajo rendimiento venga derivado por una falta de motivación e interés, consecuencia de un nivel de reto por debajo de la capacidad de este alumno/a.

Cabe analizar la trayectoria del niño a lo largo de los años de escolarización. ¿Fué un niño de alto rendimiento en los primeros cursos que poco a poco o de repente fue “apagándose”? ¿Son sus notas irregulares de forma que en algunas asignaturas -aquellas que más le interesan o con las que encuentra más empatía por parte del maestro/profesor- si obtiene buenas notas?. ¿Ha bajado su rendimiento como consecuencia de un desajuste que ha acabado siendo patente con el resto de sus compañeros? . Todas estas observaciones nos ayudarán a realizar un análisis que determine si este bajo rendimiento es fruto de la desmotivación -y por tanto habría que considerar la aceleración como una posible respuesta para aportarle el estímulo que necesita- o se debe a otros motivos, que también requieren una respuesta educativa a la altura.

EXPERIENCIAS NEGATIVAS ANTERIORES

Si en el centro se ha realizado con anterioridad alguna aceleración y ésta no ha obtenido los resultados esperados, es probable que se encuentren aún más reticentes a la hora de plantear una nueva aceleración. De nuevo, un análisis de los motivos de este fracaso puede ser una oportunidad para acometer una nueva aceleración con más éxito, con la confianza de los muchos estudios que garantizan su eficacia. Por ejemplo es necesario analizar en qué medida se acometieron los siguientes

PREPARAR COGNITIVAMENTE AL NIÑO O NIÑA QUE VA A SER ACELERADO

Realizar una aceleración exige preparar académicamente a este niño. Primero compactando los contenidos del curso que esta cursando, liberando tiempo para que aborde, también de forma compactada, los contenidos principales del curso que se va a saltar. De este modo el menor afronta el nuevo reto con confianza.

PREPARAR SOCIALMENTE AL NIÑO O NIÑA QUE VA A SER ACELERADO

Compartir algunos momentos, que pueden ir desde la hora del recreo a actividades plásticas o de materias principales, con el nuevo grupo que le recibirá reduce la posible ansiedad de encontrarse con alumnos que no conoce y el posible rechazo o curiosidad de los nuevos alumnos. Estas actividades se pueden gestionar de forma que no trastoquen demasiado los horarios lectivos. Siempre hay oportunidades para que alumnos de distintas edades interactúen entre sí.

LA ACTITUD DEL MAESTRO O PROFESOR

La actitud del maestro o profesor que prepara al niño y especialmente la del que lo recibirá en su nuevo grupo es esencial para garantizar que el proceso de aceleración no genera tensiones en el grupo o en el alumno/a acelerado, que debe actuar por normalizar la situación, gestionarla sin extrañeza, y ayudarle en los primeros meses para que se adapte a la nueva dinámica y al grupo. En este sentido, asignarle un alumno-tutor con el que pueda encontrar cierta afinidad da buenos resultados y ayuda a la integración del nuevo alumno.

REBAJAR LA EXIGENCIA

Aunque la experiencia muestra que tras el primer trimestre el alumno acelerado esta perfectamente adaptado y nivela su nivel de rendimiento académico a las expectativas, es posible que -bien por desajuste con la dinámica de clase, bien por cierto bloqueo emocional inicial- que las primeras semanas nos encontremos con un nivel de rendimiento inferior. No podemos olvidar que la medida de aceleración educativa pretende precisamente elevar el nivel de reto para que el alumno de alta capacidad necesite realizar un esfuerzo para lograr las buenas notas a las que suele estar acostumbrado. Si desde un principio sacase máximas notas, quiere decir que el objetivo no está cumplido. Activar sus recursos para el esfuerzo, la auto-superación, la persistencia, afrontar el fracaso, y motivarle en relación al aprendizaje son precisamente los objetivos de esta medida.

VALORAR LA SITUACIÓN ALTERNATIVAS

Por desconocida e infrecuente la medida de aceleración genera vértigo en familias y docentes. Se temen posibles efectos negativos. Sin embargo, ¿cuál es la alternativa? ¿Mantener al alumno/a en un nivel educativo que no le supone un reto, que no le estimula intelectualmente, que no trabaja en el fortalezas de esfuerzo, trabajo, persistencia, superación, que no le hacen sentir aprendiz y que quizá incluso sólo le aporte relaciones sociales superficiales?. ¿O mantenerle en el curso que le corresponde por edad a base de continuas adaptaciones, compactaciones y aulas de enriquecimiento, que le obligan a un trabajo aislado del resto de sus compañeros.?

En ambos casos, las consecuencias emocionales y sociales si han sido constatadas por la investigación y la experiencia, así como el daño al pleno desarrollo de su potencial. No podemos olvidar que cuando se plantea una aceleración, en realidad estamos hablando de poner al niño en el nivel que por desarrollo cognitivo y madurez intelectual le corresponde, que hablamos en realidad, no de acelerar, sino de dejar de frenar, de quitar los límites a su aprendizaje que le supone estar en un nivel que no corresponde a su ritmo natural de aprendizaje.

 

Si has decidido o estás pensando acelerar a tu hijo o hija, recuerda que debes solicitarlo con suficiente anterioridad en tu centro educativo, presentando esta solicitud por escrito junto con la evaluación que acredite la alta capacidad del alumno/a. Estos plazos difieren de una comunidad a otra, por lo que deberás informarte en tu centro, en la asociación de familias de alta capacidad de tu comunidad o ciudad o en la oficina de atención a la diversidad de tu consejería de educación.

Aprender más sobre aceleración educativa, distintas formas de aceleración y pasos a realizar : ¡No se trata de Acelerar, sino de dejar de pisar el freno¡

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s