Pasión por enseñar

El profesor Letona lleva años dedicado a los niños de Altas Capacidades. A su Escuela de Pensamiento Matemático acuden niños de muchos puntos de la Comunidad de Madrid en busca de lo que no encuentran en sus centros escolares: la “magia” de aprender, la ilusión de descubrir la lógica de las matemáticas y de sentirse involucrados en un proceso creativo que no tiene límites, acompañados por personas que les comprenden. Encuentran un lugar donde las mentes más capaces no vienen a dormir ni a esconderse, sino a brillar.

“A los niños de Altas Capacidades hay que quererlos”

Jose María Letona

Último jueves del mes de junio por la tarde, Escuela de Pensamiento Matemático (EPM) de Torrelodones, Madrid. Acudimos a nuestra cita con el Profesor José María Letona, actual director de la EPM, fundador junto con el matemático y catedrático de Análisis Matemático de la Universidad Autónoma de Madrid, D. Miguel de Guzmán en el año 2003 con el objetivo de atender a los niños de altas capacidades matemáticas para hacerles partícipes de los aspectos más atractivos de la actividad matemática. En este mes de junio se han presentado más de cien niños a las pruebas de admisión de la EPM, lo que demuestra su extraordinario prestigio y poder de convocatoria.

Desde 2007 y hasta la actualidad, el Profesor Letona colabora en RNE, en el programa “Asuntos propios”, y en espacios comprometidos con las matemáticas, en los que divulga, de forma sencilla y comprensible, esta ciencia que tiene tan mala prensa entre la mayoría de alumnos.

En el año 2009 publicó el libro “Uno más uno son diez”, con retos matemáticos, adivinanzas y paradojas para todas las edades.

El Profesor Letona nos atiende en su despacho y, con grabadora en mano, conversamos durante más de una hora con una persona cercana, jovial y entusiasmada con sus niños. Ese es el Profesor Letona.

P : Profesor Letona, ¿por qué creó la EPM?

R : Bueno, por razones personales y tras una vida profesional en primería línea en las algunas grandes empresas, me trasladé a un pueblo tranquilo como Torrelodones y me surgió la oportunidad de dar clases de informática en un Colegio importante del pueblo y acepté. Al año siguiente me propusieron impartir también clases de Matemáticas. Y al siguiente me plantearon impartir clases de Física, más tarde Química y Tecnología, la verdad es que la docencia siempre me ha gustado. Pues bien, a lo largo de esas clases, localicé unos quince o dieciséis niños excepcionalmente inteligentes que me habían llamado mucho la atención. Esos niños de tan sólo once, doce, trece años me entusiasmaron, pero no podía darles todo lo que podía en las clases ordinarias.

Por ello le propuse al colegio y a los padres reunir a estos niños a la salida de los viernes para quedarme gratuitamente con ellos e impartirles clases extras. Era evidente que se trataban de niños de Altas Capacidades.

Lo más curioso fue que esos niños no leían nada, no tenían gusto por la lectura. Por lo que lo primero, y más urgente, era inculcarles el amor por los libros. Para ello, utilicé libros que sabía que les fascinarían, como los de Emilio Salgari, Julio Verne, Richmal Crompton. Y efectivamente, esos libros maravillosos les engancharon. Bien es verdad que al principio estaban recelosos, pero finalmente les gustaron tantísimo que sus regalos de Reyes fueron las Colecciones de Salgari y “Las aventuras de Guillermo” de Crompton. Sus padres no daban crédito al gran interés que tenían los niños, pero los niños siempre estan más predispuestos cuando el consejo viene de fuera.

Una vez que estaban completamente volcados en la lectura, fue cuando empezamos a trabajar con las matemáticas. A esas edades, una de las cosas que más apasiona a los niños son los misterios del universo, por lo que -a escondidas del Colegio-, les fui pasando la colección de Carl Sagan sobre el universo, algo que resultó absolutamente fascinante para ellos.

Ahí empezó mi proceso de enamoramiento de los niños de Altas Capacidades. Son niños a los que se les ha de cuidar mucho, ya que en general, son inseguros porque su entorno los machaca y lo somatizan todo. Creo que de manera general el entorno es agresivo con ellos, pero es verdad que a medida que se hacen mayores comprenden muchas cosas y el entorno también comprende que les necesita. Por ejemplo, muchas veces sus compañeros de clase les piden ayuda, ellos se sienten más seguros y su autoestima se va curando.

A los niños de Altas Capacidades hay que quererlos, hay que tener la determinación de atenderles. Para mí siempre ha sido muy satisfactorio pasar el tiempo con ellos y poder enseñarles.

Recuerdo el caso de una niña inteligentísima a la que con tan sólo 11 años acabé explicándole la teoría de los límites, que ella manejaba de maravilla. Tan es así que hizo un bachillerato impresionante y entró en la doble diplomatura: Matemáticas e Informática en la UAM, hizo una carrera meteórica con un Doctorado y estudios en el extranjero.

Por ello, a raíz de la experiencia con esos quince niños, de los que estoy muy orgulloso, decidimos seguir adelante con un proyecto específico para niños con estas características.

P : Nos resulta muy curioso que en la EPM les hagan disfrutar tanto con las matemáticas y en cambio en la Escuela no se consiga…

R: Para mí enseñar es muy fácil si se manejan dos condiciones básicas: el conocimiento de la materia y la capacidad de comunicar.

Miren, yo estudié en un colegio Marianista en Madrid. Recuerdo las homilías de los curas cuando se subían al púlpito, todos los feligreses estábamos muy atentos cuando el cura nos decía “os voy a contar una historia”… yo creo que eso es lo que les falta a muchos profesores.

Sinceramente, no hay que trabajar la materia de forma ni tan teórica ni tan rigurosa ni tan repetitiva, lo más importante para enganchar a los niños es tener gracia y salero. En mi caso, yo comienzo contándoles historias porque les gustan muchísimo y también con preguntas muy prácticas que les provocan, como por ejemplo “¿para qué sirven los números?”.

A partir de preguntas de este tipo, los niños comprenden que desde el inicio de la Humanidad el Hombre tuvo la necesidad de utilizar los números para comparar. También les cuento la historia del hombre primitivo que tenía ovejas y de cómo las contaba, esto no se les olvida nunca.

P : Usted es un buen contador de historias, Profesor.

R: Creo que sí, es muy importante que un profesor sea un buen contador de historias. Recuerdo que en el Colegio cuando los niños tenían matemáticas decían gritando “¡Hoy nos toca con Letona!”, ¡eso es estupendo¡…

Lo que os decía, quienes me enseñaron a contar historias fueron los curas, y en la EPM yo no les enseño las operaciones matemáticas a los niños, no tiene sentido. Lo que hacemos es mostrarles el camino del pensamiento lógico matemático. En los problemas que les planteamos los niños no son conscientes de que están dividiendo o multiplicando, lo hacen deductivamente. Y lo mejor es que siempre se quedan con ganas de más.

P : Tal y como Usted nos cuenta las clases, nos recuerda a cómo enseñaban los filósofos griegos Sócrates, Platón a sus alumnos…

Sí, así es, el aprendizaje debe ser práctico y aplicado. Piensen que cuando los niños van desarrollando la lógica matemática por si solos, siempre tienen ganas de más, y consigues que todos quieran probar y deducir por sí mismos. Por eso les gusta tanto ir a la EPM.

P : Y ¿Por qué ha cambiado tanto la manera de enseñar?

La carrera de magisterio tiene dos asignaturas vinculadas con las matemáticas, una es estadística y la otra es didáctica de la matemáticas. Como no hay ninguna otra asignatura muchos profesores tienen lagunas. También hay casos de personas con poca vocación y que no se preparan suficientemente las clases.

Creo que para enseñar hay que tener mucha vocación.

En mi caso yo tuve la inmensa suerte de que uno de mis hermanos, Juan María, era una persona de altas capacidades. Él era un referente para mí y para muchas otras personas, siempre me estimulaba y me retaba intelectualmente. En mi casa se vivía un ambiente de competencia sana, de estímulos, de querer aprender y superarte. Por lo que ese cariño a la enseñanza y a los niños de altas capacidades me viene de ese ambiente familiar muy positivo en todo lo relacionado con la preparación académica.

P : Profesor, ¿Por qué cree que la sociedad no entiende las Altas Capacidades y están mal atendidas por las Administraciones Públicas?

R : Yo creo que en nuestra sociedad los niños de Altas Capacidades son rechazados por los mayores porque no les entienden, y además piensan que ya tienen mucha suerte, por lo que no necesitan más.

Además, también está el concepto elitista, en un sentido peyorativo, excluyente, cuando en realidad no es así en absoluto. A nosotros se nos acusa precisamente de eso, pero es que nosotros somos buenos en enseñar a niños de altas capacidades, y en cambio, con los niños con dificultades de aprendizaje, a los que es mucho más difícil enseñar, no lo hacemos bien. Es sólo una cuestión de especialización.

P : ¿Por qué la gente es tan susceptible con la inteligencia?

Porque no es algo mesurable de forma evidente. Cuando medimos la altura por ejemplo, no hay ningún debate porque está muy claro. En cambio, la inteligencia es difícil de medir, a pesar de que existan test psicométricos.

Por supuesto para cualquier padre sus hijos siempre son listísimos, pero la realidad es que hay grados de inteligencia, eso es así, y no es ni bueno ni malo. Sin embargo, esta premisa no es tan fácil de aceptar en nuestra sociedad, la susceptibilidad en este aspecto es mucho mayor. Y luego están los casos opuestos. Me resulta curioso encontrarme con madres de niños de altas capacidades que no quieren que sus hijos lo sean, creen que sufrirán muchísimo y que les van a etiquetar de una forma negativa.

Otra cosa que les quería comentar es que, a mi juicio, es importante no decir el CI, es mejor decirle al niño que es de altas capacidades o que es muy listo, porque las cifras etiquetan, y muchas veces se vincula a los niños a un número, cuando en realidad un número no significa nada. Hay que tener la libertad de ser uno mismo, pero no ser el de 136 o de 149… son niños de altas capacidades y se acabó.

P : ¿Cómo ve el futuro de las Altas Capacidades en la educación actual?

Muchos gobiernos confunden la equidad con la igualdad, eso es un error gravísimo. Creo que muchos de nuestros políticos no están bien preparados, en algunos casos sin preparación ni idiomas, son simples medradores. Yo no veo grandes cambios, la verdad.

P : ¿Qué hacemos con nuestros niños?

Tenemos muy poco que hacer, cuando te enfrentas al sistema tienes muy poco que conseguir. Nosotros en la EPM no tenemos ninguna subvención ni ayuda, por lo que salimos adelante con nuestros propios medios, y como comentaba antes incluso se nos ha acusado de elitistas.

Ahora por ejemplo acabamos de comprar un microscopio profesional magnífico, también tenemos un telescopio fantástico con el que los niños aprenderán muchísimo más que en el colegio, por lo que vamos saliendo adelante. Para nosotros el conocimiento científico está por encima de todo, siempre buscando la satisfacción de los niños y lo pasamos bomba cuando están satisfechos.

Me sigue resultando curioso que en España los centros exclusivos para talentos deportivos estén bien vistos, pero los relacionados con la inteligencia no, tachándonos de elitistas. La inteligencia es un factor que parte comúnmente de una premisa errónea: “todos los niños son muy inteligentes”, cuando no es así. Y tampoco pasa nada porque sea así.

A nuestros niños hay que cuidarles, atenderles y acompañarles, son una fuente de enorme riqueza para nuestra sociedad, pueden ayudar al resto de personas, aportar soluciones. Estos niños no se pueden perder.

Muchas gracias Profesor, un honor compartir tiempo con Usted.

Jose María Letona.

Ingeniero. Fundador y director de la Escuela de Pensamiento matemático Av. Rosario Manzaneque, 12, 28250, Torrelodones, MADRID
Tfl. 91 859 0852 | INFO@escuelapensamientomatematico.es http://www.escuelapensamientomatematico.org/

4 comentarios sobre “Pasión por enseñar

  1. Pasión por enseñar, ahí está resumido el éxito de un profesor como Letona, pues cuando a tí te apasiona algo, esa pasión la transmites a los demás y eso es lo que hace que los niños disfruten en sus clases, a parte de tratarlos con respeto y deferencia. Cuanto daño están haciendo a la enseñanza esos mal llamados profesores, que lo que son es unos burócratas con mente funcionarial y trasmisores de datos, sin darse cuenta la responsabilidad que tienen en sus manos.

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