La Música del Conocimiento.

“¿A qué se parece más el conocimiento, a un ipad o a un saxofón? (…) eso depende del tipo de conocimiento al que nos estemos refiriendo. Algunos se parecen a un ipad, como los números de teléfono, por ejemplo : ¿Cuál es el teléfono de María? .. A ver si me acuerdo.. ¡Ah, si! aquí esta, ya puedo llamarla”.

“Sin embargo, gran parte del conocimiento más importante no se parece a eso en absoluto : ¿Cómo afectan los principios básicos de la democracia o la compleja historia del movimiento de los derechos civiles al panorama electoral actual? ¿Cómo podrían los principios básicos de la electricidad ayudarme a reconocer por qué salta continuamente uno de los fusibles del cuadro de la luz?”. Recuerdo la información, pero, ¿cómo la utilizo para resolver una duda?. Resolver dudas no consiste en darle al botón del conocimiento.”

Asi comienza el prólogo de “Aprendizaje Basado en el Pensamiento”, de la mano de David Perkins, miembro fundador del Proyecto Zero en la Universidad de Harvard, un proyecto orientado a la investigación de las capacidades humanas y su desarrollo.

En efecto, en el modelo educativo diseñado en el siglo XIX y que sigue hoy vigente, todos los esfuerzos se centran en llenar la mente de los niños con datos, con “números de teléfono” que tienen que memorizar, e intentar que se queden allí el tiempo suficiente para aprobar los exámenes, es decir, “para que salgan cuando apretamos el correspondiente botón de nuestra tablet”.

El problema es que hoy este conocimiento, aunque necesario sin duda, no es suficiente. Y no lo es porque al contrario que en otras épocas los datos no sólo estan al alcance de un click, sino que alcanzan tal volumen y algunas disciplinas quedan obsoletas con tanta rapidez, que seguir manteniendo este esfuerzo por acumular cuantos más datos mejor, es una batalla perdida y baldía. El hombre hoy compite con la tecnología que acumula, maneja, relaciona y recupera datos a una velocidad y en un volúmen inalcanzable para la mente humana. El hombre hoy debe dejar de intentar competir en este campo y aliarse con la tecnología para utilizarla en su favor.

En la antigüedad las escuelas eran muy distintas a cómo son ahora (Sócrates, Aristóteles, Bacon…). Los alumnos se agrupaban alrededor del maestro y juntos reflexionaban sobre el mundo, la naturaleza, el hombre, la religión, la política, la sociedad. No sólo acumulaban conocimiento, sino que PENSABAN. Y esto, volver a esos orígenes, es lo que necesita nuestra escuela de hoy. Porque pensar es lo que distingue al hombre de la máquina y pensar es lo que hace que el hombre crezca como ser humano.

Pensando infundimos vida al conocimiento, lo ponemos en marcha, lo ponemos a prueba frente a las normas aceptadas., lo ponemos en movimiento para hacer conexiones y predicciones, le damos forma para crear productos y conseguir resultados creativos. Si no “tocamos este instrumento con frecuencia”, el conocimiento, o bien queda inmovilizado, sin hacer nada o bien es expelido en forma de chirridos estridentes, como los sonidos que emanan del saxofón de un principiante“.

El conocimiento adquirido a través del uso, la experimentación, el análisis, la investigación, la reflexión, el debate, la acción, se recuerda y se emplea mejor después. Nos sirve, y nos es útil. Muchos maestros y profesores hoy se quejan de la falta de motivación e implicación de su alumnado, del desinterés, de lo pronto que olvidan lo aprendido. Los profesores Universitarios se sorprenden del bajo nivel de sus estudiantes cuando los reciben desde la escuela, y las empresas de la falta de capacidad de trabajo y aportación de valor con que los estudiantes universitarios afrontan sus primeros trabajos. ¿Es culpa de los estudiantes?. ¿De repente estamos ante nuevas generaciones que comparten el “gen” de la pasividad?, o ¿Todo es culpa de un de las familias que no invierte esfuerzos en educación?.

Nunca jamás el gasto educativo por familia había sido tan alto. Nunca la proliferación de escuelas privadas había sido tan elevada. Nunca antes los centros que ofrecen actividades extraescolares habían sido tan numerosos y variados, no ha habido una época donde la hiper-inflación académica haya sido tan destacada -grados, postgrados, masters, cada vez acumulamos más y más títulos-, y nunca había sido tan variada la oferta literaria infantil.  Nunca antes los padres de los alumnos habían tenido un nivel de formación como el actual y en ninguna época anterior, que sus hijos estudien era una prioridad por encima del trabajo (en el campo, en casa, o en el negocio familiar). La educación es una preocupación de las familias a un nivel nunca antes alcanzado.

Pero la educación hoy está más alejada que nunca de los que los niños necesitan, de lo que les motiva, de lo que les procura un verdadero desarrollo. Contarnos a nosotros hace 30 o 40 años que el pico más alto de la cordillera Pirenaica es el Aneto, era abrirnos una ventana a un universo diferente. Si además te ponían alguna diapositiva con esos proyectores horrendos y estáticos, era casi como haber tocado la misma nieve. Hoy hacer esto mismo con nuestros estudiantes resulta baldío y absurdo. Seguramente muchos lo hayan tocado con sus mismas manos, han visto alguna película, jugado algún videojuego escalando el Aneto o visualizado un video de realidad virtual en youtube. Ellos ya saben hasta los nombres de los montes en Marte, porque con pocos años ya han estado en un planetario y se han sentado en un observatorio 4D donde han podido experimentar un viaje interplanetario.

Para nosotros el proyector de diapositivas era “ciencia-ficción”. Para los niños hoy la clase magistral y el libro de texto son como para nosotros era escribir con una pluma y un tintero. La pre-historia. Un absurdo e inútil esfuerzo habiendo tecnología que la reemplaza de forma eficiente y ágil. Parece como si inconscientemente vinieran ya con el conocimiento de saber que lo que estan aprendiendo no les va a servir para su futuro, ni aporta nada al desarrollo de sus competencias y capacidades. Nos estan avisando, con su apatía, con su desinterés, con su desmotivación y su “mal comportamiento”, y no les estamos escuchando.

Una escuela orientada a enseñar a pensar y a comprender un tema determinado de una forma sistemática y accesible, practicar el pensamiento crítico y creativo en el aula desde los primeros años de escolarización, y desarrollar el potencial individual de cada alumno debe sustituir al actual modelo, centrado en la memorización de contenidos para la aprobación de exámenes, en los conocimientos segmentados y descontextualizados que no se relacionan entre si y no se aplican.

Sin embargo, este cambio metodológico no es fácil. Hay que tener las herramientas y el conocimiento necesario para generar una práctica positiva y eficaz en nuestros alumnos. Y además hay que hacerlo cumpliendo con el curriculum pues la estrechez y rigidez de nuestra normativa educativa impone un temario y unos plazos, y esta es una de las grandes batallas y barreras de la innovación educativa. Los maestros y profesores que intentan poner en práctica nuevas metodológias lo saben bien.

Hace meses que “tropezamos” con el Profesor Robert Swartz, director del Centro Nacional para Enseñar a Pensar, doctor por la Universidad de Harvard y Profesor Emérito de la Universidad de Massachusset, y desde entonces nos hemos estado formando en su metodología TBL (Thinking Based Learning), un método que lleva años (nada menos que desde finales de los ´60) expandiendo en escuelas de todo el mundo.

El TBL permite al profesorado “infusionar” los temas curriculares con el desarrollo de competencias de pensamiento crítico y creativo además de trabajo cooperativo, debate, reflexión, investigación, análisis y metacognición. También es un método aplicable al desarrollo de la inteligencia emocional. Pero sobre todo el TBL es un método inclusivo que permite a todos los alumnos aportar desde sus capacidades y avanzar de forma particular desde su punto de partida inicial. Al proponer un trabajo autónomo y la tutorización entre iguales, también libera al maestro/profesor para apoyar a aquellos alumnos/grupos que puedan requerir más ayuda o trabajar algún aspecto concreto.

Otro punto interesante es que, cuando el maestro/profesor es consciente de canalizar las iniciativas, aportaciones y reflexiones “no esperadas” que algunos alumnos pueden aportar, el TBL permite además llevar el aprendizaje a lo que el equipo de David Perkins llama el “Extended Learning”, es decir, ampliar el temario curricular con nuevos proyectos que surgen desde la propia reflexión, creatividad o curiosidad del alumno, provocada por ese ejercicio de “pensar” sobre la materia y sus implicaciones.

En “Aprendizaje Basado en el Pensamiento, Cómo desarrollar en los alumnos las Competencias del Siglo XXI” (Ed. SM), Robert Swartz, junto con sus colegas Arthur L. Costa, Barry K. Beyer, Rebecca Reagon y Bena Kallick “desarrollan una visión práctica para conocer los aspectos del pensamiento eficaz, el papel de los hábitos mentales, el modo en que esta forma de pensar eficaz abarca no sólo destrezas, sino actitudes mentales que fomentan el pensamiento consciente” (D. Perkins).

Examinaremos cómo se enseña a pensar, a cultivar distintas formas de pensamiento directa y sistemáticamente. Nos familiarizaremos con el papel que juegan las estrategias, los organizadores gráficos, la transferencia del aprendizaje, los hábitos de la mente y mucho más”.

“(…) Cada concepto, cada ejercicio práctico, cada recurso, viene acompañado por una historia : lo que ocurrió en esta clase, o lo que pasó con aquellos alumnos, o cómo enfocó el tema este o aquel profesor. Nunca se nos deja sólos en el laboratorio, sino que en todo momento nos encontramos perfectamente ubicados en el mundo real de la práctica pedagógica.”

Es una misión sensata, encomiable y emocionante. (…)
La música del conocimiento está lista para ser interpretada”.

aprendizaje basado en el pensamiento

VER LIBRO

Formación.

Aprovechamos para informar a todos los educadores interesados, que el Profesor Swartz ofrecerá este próximo mes de Julio, dos bloques de formación sobre TBL, en Madrid:

1er Bloque : Para Iniciarse en TBL, del 3 al 7 de Julio, durante el que se abordarán las destrezas principales de pensamiento, y cómo trabajarlas en el aula combinándolas con el aprendizaje de los temas habituales del curriculum. Además contará con la presencia de Antonio Marquez y José Blas, formadores, con voz propia en el proceso de innovación educativa en nuestro país y luchadores por la #revolucióninclusiva que aportarán su visión de cómo el TBL puede apoyar la labor docente en la atención a la diversidad y el trabajo por proyectos, generando un clima 100% inclusivo.

2do. Bloque : Para profundizar en TBL. del 10 al 14 de Julio, durante el que se profundizará en la práctica del TBL trabajando y generando proyectos propios y abordando la aplicación del TBL en dos áreas importantes para el desarrollo de competencias del siglo XXI : La inteligencia emocional y los retos sociales y medioambientales del siglo XXI.

Cada uno de los bloques son independientes, por lo que podéis afrontar uno o ambos.

robertjswartz

Para más información sobre este seminario : http://teach-think.org/es/programas/programas-especiales/ctt-instituto-verano/ (hay un descuento adicional para aquellos que se apunten antes del 1 de mayo).

Textos en cursiva extraídos del Prólogo del libro “Aprendizaje Basado en el Pensamiento”, escrito por David Perkins.

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