6 verdades sobre los niños de alta capacidad que la sociedad y la escuela desoyen.

6 verdades que se desoyen sobre los giftedMi hijo de 7 años y medio es de “superdotado”. ¡Uy! Acabo de usar “esa palabra”… ¿Te has sobrecogido al leerla? Para ser sincera, a mi también me sobrecogió la primera que la oí referida a mi hijo.

Como madre de un niño de alta capacidad y que además presenta doble excepcionalidad, creo que esta palabra es una etiqueta terrible. Trae a la mente imágenes de un bonito regalo envuelto con perfectos lazos. Nuestra realidad es en ocasiones hermosa aunque complicada y desafiante, pero pocas veces perfecta.

Cuando la gente oye esta palabra (“superdotado” o alta capacidad) a menudo asume una serie de mitos, como los siguientes:

  • Los niños de Alta Capacidad siempre tienen buenos resultados en el aula.
  • Son fáciles de educar para los padres.
  • Sus habilidades se desarrollan uniformemente.
  • Sus familias tienen suerte, todo es más fácil para ellos. Los “cultivan”.
  • No requieren una atención educativa especial, lo harán bien por si solos.

Pero esta no es nuestra realidad. Por eso hoy quiero compartir con vosotros algunas verdades:

1. Las Altas Capacidades se entienden mejor cuando piensas en ellas en términos de desarrollo asincrónico.

Cuando la gente escucha la palabra “alta capacidad” tienden a imaginar a un estudiante que “fluye” a lo largo de los cursos con perfectos sobresalientes y acumula alabanzas de sus profesores. Suelen confundir alta capacidad con alto rendimiento, cuando en realidad son, dos cosas totalmente diferentes.

Mi definición favorita de las altas capacidades es una extraída del Grupo Columbia (USA), porque define la alta capacidad como un desarrollo asincrónico:

Las altas capacidades son un desarrollo asincrónico en el que la capacidad cognitiva avanzada y una exacerbada intensidad emocional se combinan para crear experiencias interiores y una conciencia del mundo que les rodea que son cualitativamente diferentes de la norma. Esta asincronía es mayor, cuanto mayor es la capacidad intelectual.  La singularidad de la Alta Capacidad les hace particularmente vulnerables y exige adaptaciones en su educación familiar y escolar, así como asesoramiento para propiciarles un desarrollo óptico. (The Columbus Group, 1991).

La realidad es, que muchos niños de alta capacidad son asincrónicos. Mientras la mayoría de niños se desarrolla de una forma relativamente homogénea, los niños de alta capacidad muestran un desarrollo asincrónico entre sus capacidades intelectuales, y el resto de habilidades y cualidades.

Un niño de 7 años de alta capacidad, parece un niño de 7 años físicamente, pero puede tener la capacidad de razonamiento de alguien que le duplica la edad, con el desarrollo emocional o la escritura de un niño pequeño. Estos niños muestras características de distintas edades, todo en uno.

2. Los niños de alta capacidad son extremadamente sensibles.

El Calentamiento Global

La existencia del más allá.

Los animales en peligro de extinción.

La III guerra Mundial

La explosión del sol

El sentido de la vida.

Estas son preguntas y miedos que he tenido que manejar con mi hijo desde que tenía apenas 1-2 años de edad. Debido a su desarrollo asincrónico, alberga pensamientos en su pequeña y ocupada cabecita, que sus emociones todavía no son capaces de procesar. No pudo ver la televisión hasta que tuvo 6 años debido a la extrema sensibilidad que mostraba hacia su contenido y temas.

Estos temas realmente les agobian y preocupan a una edad en la que es complicado explicarles la profundidad de los mismos. Y la falta de respuestas que puedan entender, les agobia aún más.

3. Los niños de alta capacidad son muy intensos.

Si pides a unos padres de cualquier niño de alta capacidad que describan a sus hijos, una de las respuestas más frecuentes que encontrarás es que “Los niños de alta capacidad son muy intensos”. Cuando mi hijo es feliz, esta “que se sube por la paredes”, revienta de felicidad, de repente ese momento o ese día se convierte en “el más feliz de mi vida”. Cuando esta enfadado, es un verdadero tornado. Cuando esta triste, se sumergen en un profundo vacío y cuando se sienten frustrados , pueden soltar una pataleta digna de un niño de dos años. Para muchos adultos, incluso para sus compañeros, estas reacciones extremas a aspectos que para la mayoría carecen de importancia, causa cuando menos extrañeza, sino rechazo y crítica y ellos, que también cuenta con una mayor capacidad de percepción, notan este rechazo aún cuando no se verbaliza, lo que les genera un mayor dolor aún.

Los niños de alta capacidad se distinguen por su sobre-excitabilidad, un término desarrollado por el psicólogo polaco Kazimierz Dabrowski como parte de su teoría del desarrollo de la personalidad.  Las sobre-excitabilidades de Dabrowski han sido bien acogidas por la comunidad de individuos de Alta Capacidad porque permiten explicar las extrema sensibilidad e intensidad que es común entre este colectivo. Dabrowski describe 5 tipos de sobre-excitabilidad : Intelectual, sensual, emocional, imaginativa y psicomotora.

4. Los niños de alta capacidad pueden tener problemas de aprendizaje.

La capacidad cognitiva de mi hijo esta por encima del percentil 99.9, pero tiene dificultades de aprendizaje. Él lucha con un desorden del procesamiento sensorial y comparte características con un diagnóstico TDAH. También tiene grandes preocupaciones.  Mi hijo es doblemente excepcional : Tiene alta capacidad y dificultades de aprendizaje. Y él no es el único. Hay muchos niños con doble excepcionalidad, y todos ellos luchan por que sus necesidades sean atendidas en la escuela.

5. Los niños de alta capacidad necesitan estar con sus pares intelectuales.

Siempre que el tópico de los “pares intelectuales” sale a relucir, cuento la historia del día en el que salía de un restaurante con mis hijos y algunos de sus amigos. Mi hijo, que por entonces tenía 5 años, paró de repente y gritó ¡Chicos, eh, chicos, mirar! ¿No os parece que esa celosía se parece a verja levadiza? ¡Es chulísima¡

Sus amigos se pararon para mirar donde mi hijo señalaba pero sin entender nada, y después siguieron con sus juegos. Mi hijo se quedó alucinado, admirando el jardín del restaurante. Enseguida cogí mi móvil y busqué en google “verja levadiza”, y tenía razón. El enrejado del restaurante simulaba la verja levadiza de un castillo medieval. Y entonces mi corazón dio un vuelco porque me preguntaba, ¿Cómo iban a entenderle sus compañeros de clase si su propia madre necesitaba buscar en internet sus palabras?

Los niños de alta capacidad -igual que todas las personas- necesitan rodearse de personas que les entiendan y que les aprecien. Estas personas pueden tener 2 años más que ellos, o 10, pero es equivocado asumir que su sitio es estar con niños con lo que lo único que comparten es el año de su nacimiento.

6. Los niños de alta capacidad y sus familias necesitan apoyo.

Mi hijo es un niño divertido, inteligente, enérgico, creativo, intenso, muy demandante, y absolutamente agotador. Le quiero “de aquí a la luna y vuelta a la tierra”, pero educarle y cuidar de él ha sido uno de los retos más importantes de mi vida. Me ha enseñado mucho a lo largo de los años y nuestro viaje no ha hecho más que empezar. Con el tiempo, este viaje se ha hecho algo más fácil, gracias en gran parte a la comunidad de familias con niños de alta capacidad que buscamos y ayudamos a crear.

Así como los niños de alta capacidad necesitan ayuda y comprensión para desarrollarse, también la necesitan sus padres, para atravesar este sendero y no sentirse aislados la mayor parte del tiempo. Necesitan saber que no están solos y necesitan aprender cómo ayudar a sus hijos para lograr un desarrollo equilibrado y feliz y, en muchas ocasiones tristemente contrarrestar los efectos de un modelo educativo y un entorno social adverso.

Cambiando la cara de las Altas Capacidades.

Se que la palabra “superdotado” o “alta capacidad” resulta incómodo para muchos, pero cuando evitamos hablar de este alumnado, estamos haciendo un mal servicio a estos niños. Cuanto más hablemos sobre las altas capacidades y sobre los niños con doble excepcionalidad, de sus necesidades educativas específicas y sus necesidades socio-emocionales, más podremos aumentar el conocimiento y entendimiento sobre las características de estos niños.

Los niños de alta capacidad no son mejores que el resto de niños, son diferentes. Igual que otros colectivos que comparten diferencias respecto de la “norma” o la “media”, también lo hacen los niños de alta capacidad y los doblemente excepcionales y también necesitan que su educación se ajuste a sus necesidades y peculiaridades.

Creo que el desarrollo asincrónico es la verdadera esencia de la alta capacidad. Un razonamiento y preocupaciones que no corresponden a la edad de sus cuerpecitos. Si pudiéramos entender esto, creo que todo el mundo podría entender y atender mejor a estos niños, y nuestro mundo sería mejor.

Escrito por Caitlin Curley, psicóloga educativa, madre de tres niños extraordinarios e, inesperadamente “homeschooler”. Co-fundadora de “Raising Poppies” una comunidad de Facebook para padres de niños de alta capacidad y doble-excepcionalidad. También colabora en Simple Homeschool y GeekMom.

Artículo traducido de su original en : http://ihomeschoolnetwork.com/6-truths-about-gifted-kids/


 

Muchas familias se sentirán identificadas con este relato. Esta es nuestra realidad, lidiar con “adolescentes” de 7 u 8 años, con niños que no se conforman con cualquier explicación,  niños para quienes el aburrimiento, el tedio, la repetición, las normas ilógicas, la injusticia, la autoridad impuesta, el exceso de ruido o aglomeración o una simple etiqueta no pasan desapercibidos y dan lugar a complejas situaciones y reacciones.

Niños que jamás parecen querer irse a la cama, disfrutar de una película sin hacer continuas preguntas o apuntar los gazapos, que quieren manejar el cuchillo, cuando apenas aún acaban de quitarse los pañales. Un constante tira y afloja que te obliga a desarrollar -casi nunca lo conseguimos- una mano izquierda  capaz de ser lo suficientemente empática para no dañar su sensibilidad, responder  con lógica y argumentos a todas sus preguntas y al tiempo enseñar los límites y el respeto propios de su edad.

Una constante preocupación por ser capaces de procurarles un entorno cognitivo, social y emocional al tiempo seguro y retador, lo que en demasiadas ocasiones supone mantener una continua tensión con la escuela. La búsqueda de equilibrio entre no cohartar su iniciativa y evitar una denuncia por dejación de nuestra responsabilidad de protección. Son, sin duda, niños con necesidades educativas específicas tanto en el hogar como en el aula y el escaso reconocimiento que esta circunstancias recibe hace que su situación sea doblemente compleja.

Como la autora de este artículo, también estamos convencidas de la necesidad de dar a conocer la realidad de estos niños y sus familias, pero es muy importante hacerlo desde el conocimiento, la investigación y la cordura, para no seguir alimentando los mitos que rodean a este colectivo o incluso añadir otros nuevos. La notoriedad no debe estar reñida con la corrección y el rigor de los datos.

En este campo, que cada “maestrillo tenga su librillo” esta haciendo un daño irreparable en tantos y tantos niños que fruto de la confusión que genera tanta “opinión” siguen desatendidos por la escuela y la administración. “A río revuelto, ganancia de pescadores”.