Errores Comunes en el Diagnóstico de las Altas Capacidades.

errores diagnóstico alta capacidad

Las cifras de identificación del alumnado de alta capacidad publicadas por el Ministerio de Educación arrojan un ridículo 0,29% del total del alumnado considerado alumno de alta capacidad. La precariedad en la identificación es pues notoria y motivada, entre otras causas, por la persistencia en el uso del criterio basado en el CI.

Sin embargo este alumnado debe lidiar con un problema adicional : el falso diagnóstico. La falta de una formación adecuada y actualizada, de un equipo de especialistas en los cuerpos de identificación de las distintas administraciones, la propia visión sobre las altas capacidades que se entienden más como una suerte de “desarrollo perfecto y homogeneidad” del niño o niña, y no como se manifiesta en la mayoría de los casos, como un desarrollo asincrónico, que conlleva además algunas características emocionales y personales poco entendidas, deriva en que muchos niños de alta capacidad son confundidos con niños con TDAH, o con niños con distintos trastornos o que, aún manifestando estos trastornos al tiempo que una alta capacidad intelectual (doble excepcionalidad), sus necesidades no sean atendidas y sus diagnósticos no se aborden teniendo en cuenta sus precisas características.

Recibir un diagnóstico o evaluación errada o incompleta, por ejemplo cuando ésta refleja sólo las dificultades de aprendizaje o trastornos y no las altas capacidades, tiene serias consecuencias para el menor, que van desde baja autoestima hasta la incapacidad para superar sus dificultades, por no recibir el apoyo adecuado. James Webb, prestigioso psicólogo en el campo de las altas capacidades, aborda el problema de estos errores en los diagnósticos desde las conclusiones de su investigación como miembro de la NAGC, la APA y fundador de SENG.

 

Mis-Diagnosis and Dual Diagnosis of Gifted Children:
Gifted and LD, ADHD, OCD, Oppositional Defiant Disorder

Autor : James T. Webb, Ph.D.

Muchos niños de alta capacidad (y adultos) son diagnosticados erróneamente. Sus cualidades son confundidas con otras “etiquetas”, entre las más comunes TDAH, Trastorno de Oposición Desafiante, Trastorno Obsesivo Compulsivo, Trastornos del humor, Trastorno Ciclotímico, Trastorno distímico, Depresión o Trastorno Bi-Polar.

Estos diagnósticos erróneos tan comunes tienen su raíz en la falta de conocimiento incluso entre los profesionales sobre los aspectos emocionales y sociales que caracteriza a algunos niños de alta capacidad, y que son confundidos y asumidos como signos de alguna patología.

En algunas situaciones, incluso cuando los niños de alta capacidad han sido diagnosticados o evaluados[i] correctamente, pueden existir factores que conlleven una doble excepcionalidad. Por ejemplo cuando se observan signos de una depresión existencial o problemas asociados al aprendizaje. Pero estos diagnósticos necesitan un acercamiento específico cuando se combinan con altas capacidades, pues ésta añade una nueva dimensión y enfoque a estos problemas.

Sin embargo, el componente del talento suele pasarse por alto debido a la falta de capacitación y comprensión por parte de los profesionales de la salud (Webb & Kleme, 1993). Los niños y adultos dotados tienen un riesgo psicológico particular debido tanto a características internas como a factores situacionales.

Estos factores internos y situacionales pueden conducir a dificultades interpersonales y psicológicas para los niños superdotados, y posteriormente a diagnósticos erróneos y por tanto, un tratamiento inadecuado.

 

Factores Internos

Históricamente, casi toda la investigación sobre individuos dotados se ha centrado en los aspectos intelectuales, particularmente en un sentido académico. Hasta hace poco, poca atención se ha prestado a los factores de la personalidad que acompañan el alto intelecto y la creatividad.

Se ha prestado menos atención a la observación de que estos factores de personalidad se intensifican y tienen mayores efectos en la vida cuanto más se aleja de la media el nivel de inteligencia del individuo (Silverman, 1993; Webb, 1993; Winner, 2000).

Tal vez la característica más universal, pero a menudo ignorada, de los niños y adultos dotados es su intensidad (Silverman, 1993; Webb, 1993). Una madre lo describió sucintamente cuando dijo:

“el lema de vida de mi hijo es que vale la pena hacer algo que vale la pena hacer en exceso”.

Los niños dotados – y los adultos dotados – a menudo son extremadamente intensos, ya sea en su respuesta emocional, en sus trabajos intelectuales, en la rivalidad entre hermanos o en las luchas de poder con una figurad de autoridad.

niños intensos

La impaciencia, junto con la intensidad también está frecuentemente presente, tanto con uno mismo como con los demás. La intensidad también se manifiesta a menudo como un aumento de la actividad motora y la inquietud física, que se confunde con hiperactividad.

Además de la intensidad, uno encuentra típicamente en individuos dotados una sensibilidad extrema a las emociones, los sonidos, el tacto, el gusto, etc. Estos niños pueden estallar y rascarse intensamente mientras miran en las noticias algún acontecimiento, o por la intensidad de las luces fluorescentes. Reacciona fuertemente a los olores, insisten en quitar las etiquetas de toda su ropa, necesitan tocarlo todo, o bien son demasiado reactivos de una manera táctil-defensiva.

El impulso del individuo dotado para comprender, cuestionar y buscar consistencia en todo aquello que hace y le rodea es igualmente intenso, así como la capacidad inherente de ver diversas posibilidades y alternativas ante cualquier toma de decisiones.

Todas estas características juntas resultan en un intenso idealismo y preocupación por cuestiones sociales y morales, que pueden crear ansiedad, depresión y un agudo desafío hacia otros que no comparten sus preocupaciones.

Factores Situacionales

Los factores situacionales son altamente relevantes para el problema del diagnóstico erróneo (Webb, 1993). Intensidad, sensibilidad, idealismo, impaciencia, cuestionar el status quo – ninguno de ellos por sí solo constituye necesariamente un problema.

De hecho, generalmente valoramos estas características y comportamientos, a menos que ocurran en un aula bien estructurada, o en un ambiente de negocios altamente organizado, o si desafían alguna tradición arraigada.

Muchas investigaciones sólidas realizadas indican que los niños dotados pasan por lo menos de un cuarto a la mitad de su tiempo académico esperando a que otros acaben las tareas o entiendan la lección. Esta situación les genera un estado de aburrimiento y tedío elevado que puede generar distintas reacciones (apatía hacia el estudio, desconexión con el ritmo de la clase, falta de atención, hiperactividad, desconexión con sus compañeros, soledad, falta de integración, falta de sentimiento de pertenencia, etc..)

 

niños aburridos

 

Las relaciones entre compañeros para los niños de alta capacidad son a menudo difíciles por estas circunstancias (Webb, Meckstroth y Tolan, 1982; Winner, 2000), y a menudo se agravan por la disincronía interna (desarrollo asincrónico) mostrada por muchos de ellos, con un desarrollo que no resulta homogéneo en todas las áreas (académica, social, emocional, personal, …) o cuya capacidad de juicio en ocasiones no sigue el nivel de desarrollo de su intelecto.

Claramente, estos son posibles (o incluso probables) problemas asociados con las fortalezas y características de los niños de alta capacidad.

La falta de comprensión por parte de los padres, educadores y profesionales de la salud, combinada con las situaciones problemáticas (p. Ej., Falta de educación diferenciada apropiadamente) conduce a problemas interpersonales que luego son mal etiquetados y en consecuencia, llevan a un diagnóstico erróneo.

Los diagnósticos más comunes son los siguientes.

Errores de diagnóstico más comunes

TDAH y Alta Capacidad.

Muchos niños de alta capacidad están siendo erróneamente diagnosticados como niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Las características propias de la alta capacidad –intensidad, sensibilidad, impaciencia y alta actividad motora- pueden confundirse fácilmente con el TDAH.

Por supuesto, algunos niños dotados pueden también sufrir de TDAH, y por lo tanto deben recibir un diagnóstico de doble excepcionalidad que incluya alta capacidad y TDAH; Pero la mayoría no lo son. Pocos profesionales de la salud y la orientación educativa prestan suficiente atención a las palabras sobre el TDAH informadas en el  propio test DSM-IV (1994) que dicen “… inconsistente con el nivel de desarrollo …”

El nivel de desarrollo del niño de alta capacidad es diferente (asíncronico) en comparación con otros niños, y los profesionales de la salud y la orientación educativa deben preguntarse si las conductas de bajo nivel de atención o impulsividad del niño/a ocurren sólo en algunas situaciones pero no en otras (por ejemplo, en la escuela pero no en casa; en la Iglesia, pero no en las excursiones con los scouts, en las clases de inglés, pero no en las de tecnología, etc.).

Si los comportamientos problemáticos son situacionales solamente, es probable que el niño o niña no sufra de TDAH.

Para complicar aún más las cosas, mi propia observación clínica sugiere que alrededor del tres por ciento de los niños altamente dotados sufren de una condición que roza la hipoglucémica funcional. Silverman (1993) ha sugerido que tal vez el mismo porcentaje también sufre de alergias de diversos tipos. Las reacciones físicas en estas condiciones,  cuando se combinan con la intensidad y la sensibilidad, resultan en comportamientos que pueden imitar el TDAH.

Sin embargo, los síntomas similares al TDAH en estos casos variarán con la hora del día, el tiempo transcurrido desde la última comida, el tipo de alimentos consumidos o la exposición a otros agentes ambientales.

Trastorno de Oposición Desafiante y Alta Capacidad.

La intensidad, la sensibilidad y el idealismo de los niños dotados a menudo llevan a otros a verlos como “de voluntad fuerte”. Las luchas de poder con los padres y los maestros son comunes, particularmente cuando estos niños reciben críticas, como suelen hacerlo, por algunas de las características que los hacen dotados (por ejemplo, ¿por qué eres tan sensible, por qué siempre me cuestionas, por qué tratas siempre de hacer las cosas de una manera diferente?, etc.).

 

desafiante

 

Bi-polaridad y otros trastornos del estado de ánimo y Alta Capacidad.

Recientemente, me encontré con un padre cuyo niño altamente dotado había sido diagnosticado con trastorno bipolar. Este niño intenso, cuyos padres estaban pasando por un amargo divorcio, mostraba en realidad cambios de humor extremos, pero, a mi modo de ver, el diagnóstico de trastorno bipolar no era correcto.

En la adolescencia, o a veces antes, los niños de alta capacidad pasan por períodos de depresión relacionados con la decepción de su idealismo, y sus sentimientos de soledad y alienación culminan en una depresión existencial. Sin embargo, no está del todo claro que este tipo de depresión justifique un diagnóstico tan grave como la bipolaridad o la depresión crónica.

Trastorno Obsesivo-Compulsivo y Alta Capacidad.

Incluso desde la etapa preescolar, a algunos niños y niñas de alta capacidad les encanta organizar a las personas y las cosas en complejas estructuras, y se molestan cuando otros no siguen sus reglas o no entienden su esquemas.

Muchos estudiantes de primer grado de alta capacidad son vistos como perfeccionistas y “mandones” porque tratan de organizar a los otros niños, y a veces incluso tratan de organizar a su familia o al maestro. A medida que crecen, siguen buscando intensamente las “reglas de la vida” y la coherencia.

Su intelectualización, su sentido de urgencia, su perfeccionismo, su idealismo y su intolerancia por los errores pueden ser mal interpretados como signos de Trastorno Obsesivo-Compulsivo o Trastorno de Personalidad Obsesivo-Compulsivo.

En cierto sentido, sin embargo, las altas capacidades pueden compartir un diagnóstico  de doble excpcionalidad con el Trastorno de Personalidad Obsesivo-Compulsivo, ya que se puede suponer que la intelectualización subyace a muchos de los criterios establecidos en el DSM-IV para este trastorno.

Dificultades de Aprendizaje y Alta Capacidad.

Las altas capacidades son un factor que puede coexistir con otros diagnósticos. Un ejemplo notable es cuando co-existe con discapacidades de aprendizaje.

Pocos psicólogos son conscientes de que la dispersión inter-subescala en las pruebas de inteligencia de Wechsler aumenta a medida que la puntuación general de inteligencia de un niño se aleja de la media. En niños con una puntuación de CI de escala completa o superior, no es infrecuente encontrar una diferencia de 20 o más puntos entre el IQ Verbal y el IQ No-Verbal (Silverman, 1993, Webb & Kleme, 1993, Winner, 2000).

La mayoría de los psicólogos y orientadores aprenden que tal discrepancia es una causa seria de preocupación y que puede significar una disfunción cerebral grave, derivando en  dificultades de aprendizaje.

Sin embargo, en los niños altamente dotados, esta discrepancia es mucho menos probable como indicador de disfunción patológica del cerebro, aunque ciertamente sugeriría un estilo de aprendizaje inusual y quizás una relativa discapacidad de aprendizaje.

Del mismo modo, la diferencia entre las puntuaciones más altas y más bajas en las subescalas individuales dentro de las pruebas de inteligencia y rendimiento es a menudo bastante notable en los niños de alta capacidad.

En la Escala de Inteligencia de Wechsler para Niños-III, no es infrecuente encontrar diferencias de sub-escala mayores de siete puntos de escala en niños de alta capacidad, particularmente en aquellos que son altamente dotados.

Estas discrepancias de puntuaciones son tomadas por la mayoría de los psicólogos y orientadores para indicar las dificultades de aprendizaje, y en un sentido funcional lo representan.

Es decir, los niveles de habilidad varían drásticamente, aunque el rango puede ser “sólo” desde el nivel muy superior al promedio de funcionamiento. En este sentido, los niños de alta capacidad no pueden “calificar” para un diagnóstico de discapacidad de aprendizaje, y de hecho algunas escuelas parecen tener una política de “sólo una etiqueta permitida por estudiante”, y puesto que este estudiante es dotado, él / ella no puede también ser considerados discapacitados de aprendizaje y, por tanto, no pueden recibir la ayuda que requieren.

Sin embargo, es importante que los psicólogos comprendan el concepto de “desarrollo asincrónico” (Silverman, 1993), y aprecien que la mayoría de los niños de alta capacidad muestran una dispersión tan apreciable y a menudo significativa de habilidades.

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La mala caligrafía se utiliza a menudo como un indicador de las dificultades de aprendizaje. Sin embargo, muchos y tal vez la mayoría de los niños de alta capacidad mostrarán mala caligrafía. Por lo general, esto simplemente representa que sus pensamientos van mucho más rápido de lo que sus manos se pueden mover, y que no tiene mucho sentido para ellos hacer de la escritura una forma de arte cuando su propósito primario es comunicarse (Webb & Kleme, 1993, Winner, 2000).

Los psicólogos y orientadores deben entender que, sin intervención, las problemas de autoestima están  casi una garantía para los niños de alta capacidad que comparten algunas dificultades de aprendizaje, así como para aquellos que simplemente tienen un notable desarrollo asincrónico, ya que tienden a evaluarse a sí mismos basándose más en lo que no pueden hacer que en lo que si son capaces de hacer.

Compartiendo la habilidad formal y los resultados de los exámenes de logro con los niños de alta capacidad acerca de sus habilidades particulares, compartidos con frecuencia a modo de reafirmación, a menudo pueden ayudarles a desarrollar un sentido más apropiado de autoevaluación.

Desórdenes del sueño y Alta Capacidad.

Pesadillas, terrores nocturnos y sonambulismo parecen ser más frecuentes entre los niños de alta capacidad, en particular en los varones.

No está claro si esto debe considerarse un mal diagnóstico o un diagnóstico dual. Ciertamente, los padres suelen reportar que sus hijos de alta capacidad tienen sueños más vivos e intensos, y que una proporción sustancial de niños dotados son propensos a caminar dormidos y mojar la cama, lo que aparentemente se relaciona con sueños más profundos e intensos.

Tal concordancia sugeriría que las altas capacidades puede necesitar ser considerada como un diagnóstico dual en estos casos, o por lo menos un factor digno de consideración ya que el intelecto y el sentido de comprensión del niño a menudo pueden usarse para ayudar al niño a hacer frente a pesadillas.

Una observación poco conocida acerca del sueño en individuos dotados es que alrededor del veinte por ciento de los niños dotados parecen necesitar menos sueño significativamente que otros niños, mientras que otro veinte por ciento parecen necesitar mucho más sueño que otros niños.

Los padres informan que estos patrones de sueño se muestran muy temprano en la vida del niño, y el seguimiento a largo plazo sugiere que el patrón continúa en la edad adulta (Webb & Kleme, 1993; Winner, 2000). Algunos adultos altamente dotados parecen promediar cómodamente tan sólo dos o tres horas de sueño cada noche, y me han indicado que incluso en la infancia sólo necesitaban cuatro o cinco horas de sueño.

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Desorden de personalidad multiple y Alta Capacidad.

Aunque hay pocos estudio formales de los factores de talento dentro de MPD, hay evidencia anecdótica de que los dos están relacionados.

La conclusión de los profesionales de la Fundación Meiminger fue que la mayoría de los pacientes con MPD mostraron una historia de abuso infantil, pero también de altas habilidades intelectuales que les permitieron crear y mantener sus elaboradas personalidades separadas.

Problemas relacionales y Altas Capacidades.

Como una madre me dijo, “Tener un niño dotado en la familia no cambió el estilo de vida de nuestra familia, simplemente lo destruyó!”

Estos niños pueden ser estimulantes y agotadores. Pero debido a que a menudo los padres carecen de información sobre las características de los niños de alta capacidad, la relación entre padres e hijos puede sufrir. Los comportamientos del niño son percibidos como traviesos, impertinentes, extraños o fuertes, y el niño a menudo es criticado o castigado por comportamientos que realmente representan curiosidad, intensidad, sensibilidad o la falta de juicio detrás del intelecto.

Por lo tanto, en la familia pueden surgir intensas luchas de poder, continuas argumentaciones, rabietas, rivalidad (elevada) entre hermanos, abandono de las actividades o planes iniciados, falta de logro o bajo rendimiento y disputas en relación a tradiciones familiares y sociales.

En el DSM-IV (1994) se menciona específicamente la “comunicación alterada” y la “disciplina inadecuada” como áreas de preocupación que deben considerarse en el diagnóstico de problemas relacionales entre padres e hijos, y el diagnóstico de problemas relacionales entre hermanos se asocia con un deterioro significativo del funcionamiento dentro de la familia o en uno o más hermanos.

No es sorprendente que se trate de preocupaciones frecuentes para los padres de niños de alta capacidad debido a la intensidad, la impaciencia, el desarrollo asincrónico y el retraso del juicio detrás del intelecto de los niños de alta capacidad.

Los profesionales de la salud podrían beneficiarse de un mayor conocimiento sobre los efectos de los comportamientos de un niño dotado dentro de una familia y, por lo tanto, a menudo evitar nociones equivocadas sobre las causas de los problemas.

Las características inherentes a los niños de alta capacidad tienen implicaciones para el diagnóstico y el tratamiento que podrían incluir la terapia para toda la familia, no en el sentido de desarrollar mecanismos para afrontar la intensidad, la sensibilidad y el idealismo pueden conllevar más tarde.

Conclusión

Algunas de nuestras mentes más brillantes y creativas no sólo no están siendo reconocidas, sino que están recibiendo diagnósticos que indican patologías de forma errónea. Durante décadas, los psicólogos y educadores han centrado sus esfuerzos en el estudio y apoyo  de los niños con dificultades, sin embargo, poco o nada se ha hecho por entender, apoyar y servir las necesidades de los niños de alta capacidad, que, lejos de ser los niños “completos” que muchos imaginan, los diversos estudios e investigaciones nos están demostrando que también requieren de una atención personalizada y que ésta parte de un adecuado diagnóstico o evaluación.

Es hora de que capacitamos a los profesionales para que hagan evaluaciones correctas a niños y adultos dotados, talentosos y creativos. Por lo menos, debemos ayudar a los profesionales a adquirir una comprensión suficiente para que ya no malinterpreten las características de las altas capacidades y la respuesta a este alumnado esté a la altura de sus necesidades y orientada a fortalecer su autoestima y factores personales de trabajo, esfuerzo y superación, así como a obtener el reto intelectual que su potencial requiere.

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Article in M. Neihart, Chair, Cutting Edge Minds–What it Means to be Exceptional Paper presented at the American Psychological Association Annual Convention, Washington, D.C. August 7, 2000

Este artículo ha sido incluído y ampliado en el libro, Misdiagnosis and Dual Diagnoses of Gifted Children and Adults, del mismo autor.

Sobre el autor:

El Doctor James T. Webb, Ph.D., es el fundador de  SENG (Supporting Emotional Needs of Gifted Children – Apoyo a las necesidades emocionales de los niños de alta capacidad). Ha sido reconocido como uno de los 25 psicólogos más influyentes en el campo de la educación de los niños de alta capacidad en Estados Unidos.  Es el autor principal de 6 libros y numerosos artículos sobre altas capacidades y ha formato parte del cuadro directivo de la NAGC (National Association for Gifted Children) y es miembro de la APA, Asociación Nacional de psicólogos. En el año 2011 recibió el precio por toda su trayectoria profesional de la Asociación de Arizona por los Niños de Alta Capacidad y el Premio  Community Service de la NAGC. Ha sido Catedrático de Psicología y Decano asociado en la Wright State University School of Professional Psychology. El Dr. Webb es actualmente presidente del Great Potential Press, una galardonada editorial de libros para padres y maestros de niños de alta capacidad.

SENG (Apoyo a las Necesidades Emocionales de los Dotados), es una organización sin ánimo de lucro dedicada a niños y adultos dotados. Se ha asociado con la productora de películas Our Children’s Future para crear un documental de larga duración que destaca la difícil situación de los niños que son diagnosticados con trastornos tales como TDAH o síndrome de Asperger – vea la página de información en el sitio de SENG.-

 

Traducido y adaptado del original :

http://talentdevelop.com/articles/MADDOGC.html


[i] Se denomina “diágnostico” de alta capacidad cuando la evaluación la realiza un psicólogo clínico o sanitario, y “evaluación” cuando se realiza por un profesional de distinta titulación relacionada con la orientación educativa. Notese además, que algunos de los test más universalmente extendidos para evaluar las altas capacidades (WISC, entre otros), sólo pueden ser aplicados por psicólogos clínicos o sanitarios. En consecuencia un diagnóstico de alta capacidad tiene más rigor que una evaluación. “Diagnóstico” es un término que implica análisis o evaluación acompañada de una conclusión que se usa en medicina, pero también en el campo de la psicología, la empresa, la arquitectura, y en general, en cualquier campo en el que un profesional realiza un análisis de una situación o circunstancias mediante el uso de determinadas herramientas, y establece, a la vista de los resultados, una conclusión o diagnóstico.

6 verdades sobre los niños de alta capacidad que la sociedad y la escuela desoyen.

6 verdades que se desoyen sobre los giftedMi hijo de 7 años y medio es de “superdotado”. ¡Uy! Acabo de usar “esa palabra”… ¿Te has sobrecogido al leerla? Para ser sincera, a mi también me sobrecogió la primera que la oí referida a mi hijo.

Como madre de un niño de alta capacidad y que además presenta doble excepcionalidad, creo que esta palabra es una etiqueta terrible. Trae a la mente imágenes de un bonito regalo envuelto con perfectos lazos. Nuestra realidad es en ocasiones hermosa aunque complicada y desafiante, pero pocas veces perfecta.

Cuando la gente oye esta palabra (“superdotado” o alta capacidad) a menudo asume una serie de mitos, como los siguientes:

  • Los niños de Alta Capacidad siempre tienen buenos resultados en el aula.
  • Son fáciles de educar para los padres.
  • Sus habilidades se desarrollan uniformemente.
  • Sus familias tienen suerte, todo es más fácil para ellos. Los “cultivan”.
  • No requieren una atención educativa especial, lo harán bien por si solos.

Pero esta no es nuestra realidad. Por eso hoy quiero compartir con vosotros algunas verdades:

1. Las Altas Capacidades se entienden mejor cuando piensas en ellas en términos de desarrollo asincrónico.

Cuando la gente escucha la palabra “alta capacidad” tienden a imaginar a un estudiante que “fluye” a lo largo de los cursos con perfectos sobresalientes y acumula alabanzas de sus profesores. Suelen confundir alta capacidad con alto rendimiento, cuando en realidad son, dos cosas totalmente diferentes.

Mi definición favorita de las altas capacidades es una extraída del Grupo Columbia (USA), porque define la alta capacidad como un desarrollo asincrónico:

Las altas capacidades son un desarrollo asincrónico en el que la capacidad cognitiva avanzada y una exacerbada intensidad emocional se combinan para crear experiencias interiores y una conciencia del mundo que les rodea que son cualitativamente diferentes de la norma. Esta asincronía es mayor, cuanto mayor es la capacidad intelectual.  La singularidad de la Alta Capacidad les hace particularmente vulnerables y exige adaptaciones en su educación familiar y escolar, así como asesoramiento para propiciarles un desarrollo óptico. (The Columbus Group, 1991).

La realidad es, que muchos niños de alta capacidad son asincrónicos. Mientras la mayoría de niños se desarrolla de una forma relativamente homogénea, los niños de alta capacidad muestran un desarrollo asincrónico entre sus capacidades intelectuales, y el resto de habilidades y cualidades.

Un niño de 7 años de alta capacidad, parece un niño de 7 años físicamente, pero puede tener la capacidad de razonamiento de alguien que le duplica la edad, con el desarrollo emocional o la escritura de un niño pequeño. Estos niños muestras características de distintas edades, todo en uno.

2. Los niños de alta capacidad son extremadamente sensibles.

El Calentamiento Global

La existencia del más allá.

Los animales en peligro de extinción.

La III guerra Mundial

La explosión del sol

El sentido de la vida.

Estas son preguntas y miedos que he tenido que manejar con mi hijo desde que tenía apenas 1-2 años de edad. Debido a su desarrollo asincrónico, alberga pensamientos en su pequeña y ocupada cabecita, que sus emociones todavía no son capaces de procesar. No pudo ver la televisión hasta que tuvo 6 años debido a la extrema sensibilidad que mostraba hacia su contenido y temas.

Estos temas realmente les agobian y preocupan a una edad en la que es complicado explicarles la profundidad de los mismos. Y la falta de respuestas que puedan entender, les agobia aún más.

3. Los niños de alta capacidad son muy intensos.

Si pides a unos padres de cualquier niño de alta capacidad que describan a sus hijos, una de las respuestas más frecuentes que encontrarás es que “Los niños de alta capacidad son muy intensos”. Cuando mi hijo es feliz, esta “que se sube por la paredes”, revienta de felicidad, de repente ese momento o ese día se convierte en “el más feliz de mi vida”. Cuando esta enfadado, es un verdadero tornado. Cuando esta triste, se sumergen en un profundo vacío y cuando se sienten frustrados , pueden soltar una pataleta digna de un niño de dos años. Para muchos adultos, incluso para sus compañeros, estas reacciones extremas a aspectos que para la mayoría carecen de importancia, causa cuando menos extrañeza, sino rechazo y crítica y ellos, que también cuenta con una mayor capacidad de percepción, notan este rechazo aún cuando no se verbaliza, lo que les genera un mayor dolor aún.

Los niños de alta capacidad se distinguen por su sobre-excitabilidad, un término desarrollado por el psicólogo polaco Kazimierz Dabrowski como parte de su teoría del desarrollo de la personalidad.  Las sobre-excitabilidades de Dabrowski han sido bien acogidas por la comunidad de individuos de Alta Capacidad porque permiten explicar las extrema sensibilidad e intensidad que es común entre este colectivo. Dabrowski describe 5 tipos de sobre-excitabilidad : Intelectual, sensual, emocional, imaginativa y psicomotora.

4. Los niños de alta capacidad pueden tener problemas de aprendizaje.

La capacidad cognitiva de mi hijo esta por encima del percentil 99.9, pero tiene dificultades de aprendizaje. Él lucha con un desorden del procesamiento sensorial y comparte características con un diagnóstico TDAH. También tiene grandes preocupaciones.  Mi hijo es doblemente excepcional : Tiene alta capacidad y dificultades de aprendizaje. Y él no es el único. Hay muchos niños con doble excepcionalidad, y todos ellos luchan por que sus necesidades sean atendidas en la escuela.

5. Los niños de alta capacidad necesitan estar con sus pares intelectuales.

Siempre que el tópico de los “pares intelectuales” sale a relucir, cuento la historia del día en el que salía de un restaurante con mis hijos y algunos de sus amigos. Mi hijo, que por entonces tenía 5 años, paró de repente y gritó ¡Chicos, eh, chicos, mirar! ¿No os parece que esa celosía se parece a verja levadiza? ¡Es chulísima¡

Sus amigos se pararon para mirar donde mi hijo señalaba pero sin entender nada, y después siguieron con sus juegos. Mi hijo se quedó alucinado, admirando el jardín del restaurante. Enseguida cogí mi móvil y busqué en google “verja levadiza”, y tenía razón. El enrejado del restaurante simulaba la verja levadiza de un castillo medieval. Y entonces mi corazón dio un vuelco porque me preguntaba, ¿Cómo iban a entenderle sus compañeros de clase si su propia madre necesitaba buscar en internet sus palabras?

Los niños de alta capacidad -igual que todas las personas- necesitan rodearse de personas que les entiendan y que les aprecien. Estas personas pueden tener 2 años más que ellos, o 10, pero es equivocado asumir que su sitio es estar con niños con lo que lo único que comparten es el año de su nacimiento.

6. Los niños de alta capacidad y sus familias necesitan apoyo.

Mi hijo es un niño divertido, inteligente, enérgico, creativo, intenso, muy demandante, y absolutamente agotador. Le quiero “de aquí a la luna y vuelta a la tierra”, pero educarle y cuidar de él ha sido uno de los retos más importantes de mi vida. Me ha enseñado mucho a lo largo de los años y nuestro viaje no ha hecho más que empezar. Con el tiempo, este viaje se ha hecho algo más fácil, gracias en gran parte a la comunidad de familias con niños de alta capacidad que buscamos y ayudamos a crear.

Así como los niños de alta capacidad necesitan ayuda y comprensión para desarrollarse, también la necesitan sus padres, para atravesar este sendero y no sentirse aislados la mayor parte del tiempo. Necesitan saber que no están solos y necesitan aprender cómo ayudar a sus hijos para lograr un desarrollo equilibrado y feliz y, en muchas ocasiones tristemente contrarrestar los efectos de un modelo educativo y un entorno social adverso.

Cambiando la cara de las Altas Capacidades.

Se que la palabra “superdotado” o “alta capacidad” resulta incómodo para muchos, pero cuando evitamos hablar de este alumnado, estamos haciendo un mal servicio a estos niños. Cuanto más hablemos sobre las altas capacidades y sobre los niños con doble excepcionalidad, de sus necesidades educativas específicas y sus necesidades socio-emocionales, más podremos aumentar el conocimiento y entendimiento sobre las características de estos niños.

Los niños de alta capacidad no son mejores que el resto de niños, son diferentes. Igual que otros colectivos que comparten diferencias respecto de la “norma” o la “media”, también lo hacen los niños de alta capacidad y los doblemente excepcionales y también necesitan que su educación se ajuste a sus necesidades y peculiaridades.

Creo que el desarrollo asincrónico es la verdadera esencia de la alta capacidad. Un razonamiento y preocupaciones que no corresponden a la edad de sus cuerpecitos. Si pudiéramos entender esto, creo que todo el mundo podría entender y atender mejor a estos niños, y nuestro mundo sería mejor.

Escrito por Caitlin Curley, psicóloga educativa, madre de tres niños extraordinarios e, inesperadamente “homeschooler”. Co-fundadora de “Raising Poppies” una comunidad de Facebook para padres de niños de alta capacidad y doble-excepcionalidad. También colabora en Simple Homeschool y GeekMom.

Artículo traducido de su original en : http://ihomeschoolnetwork.com/6-truths-about-gifted-kids/


 

Muchas familias se sentirán identificadas con este relato. Esta es nuestra realidad, lidiar con “adolescentes” de 7 u 8 años, con niños que no se conforman con cualquier explicación,  niños para quienes el aburrimiento, el tedio, la repetición, las normas ilógicas, la injusticia, la autoridad impuesta, el exceso de ruido o aglomeración o una simple etiqueta no pasan desapercibidos y dan lugar a complejas situaciones y reacciones.

Niños que jamás parecen querer irse a la cama, disfrutar de una película sin hacer continuas preguntas o apuntar los gazapos, que quieren manejar el cuchillo, cuando apenas aún acaban de quitarse los pañales. Un constante tira y afloja que te obliga a desarrollar -casi nunca lo conseguimos- una mano izquierda  capaz de ser lo suficientemente empática para no dañar su sensibilidad, responder  con lógica y argumentos a todas sus preguntas y al tiempo enseñar los límites y el respeto propios de su edad.

Una constante preocupación por ser capaces de procurarles un entorno cognitivo, social y emocional al tiempo seguro y retador, lo que en demasiadas ocasiones supone mantener una continua tensión con la escuela. La búsqueda de equilibrio entre no cohartar su iniciativa y evitar una denuncia por dejación de nuestra responsabilidad de protección. Son, sin duda, niños con necesidades educativas específicas tanto en el hogar como en el aula y el escaso reconocimiento que esta circunstancias recibe hace que su situación sea doblemente compleja.

Como la autora de este artículo, también estamos convencidas de la necesidad de dar a conocer la realidad de estos niños y sus familias, pero es muy importante hacerlo desde el conocimiento, la investigación y la cordura, para no seguir alimentando los mitos que rodean a este colectivo o incluso añadir otros nuevos. La notoriedad no debe estar reñida con la corrección y el rigor de los datos.

En este campo, que cada “maestrillo tenga su librillo” esta haciendo un daño irreparable en tantos y tantos niños que fruto de la confusión que genera tanta “opinión” siguen desatendidos por la escuela y la administración. “A río revuelto, ganancia de pescadores”.