“La verdad es aquello que produce resultado”. Buda.

Ayer por la mañana La Rebelión del Talento acompañó a nuestra querida docente y escritora María S.Dauder a presentar su nuevo libro Las Altas Capacidades en la Escuela Inclusiva: Dan y Nica. Los viajes de la Bolita Mundis de la Editorial Horsori en Azuqueca de Henares.

En esta jornada, también nos acompañaron las activas y potentes representantes de Facto Toledo, ofreciendo a las familias el respaldo necesario para iniciar y desarrollar el apasionante camino de “baldosas amarillas” que supone tener un hijo de altas capacidades. Todo ello hubiera sido imposible sin la asombrosa capacidad organizadora de Eva Enamorado, propietaria de la librería Dinos, que congregó a más de 70 personas, incluidos el Alcalde, y las concejales de Educación y de Cultura de dicha localidad.

Al terminar la jornada, varios padres y maestros vinieron a comentar con nosotras sus impresiones, sus inquietudes, los desvelos que les producen los prejuicios populares tan dañinos hacia nuestros hijos. ¿Cómo puede ser que en tantos años las creencias populares y los mitos no hayan cambiado la percepción general sobre estos niños?

La respuesta es sencilla: falta formación. Y esto a pesar de que la formación hoy esta al alcance de cualquiera. Vivimos en una sociedad donde la tecnología ha evolucionado de un modo asombroso, nunca en la historia de la humanidad tanta información ha estado tan al alcance de todos, y eso supone, como lectores, poder acceder de forma prácticamente ilimitada a todo aquello que queramos conocer, y en la profundidad que nosotros queramos alcanzar. Esto supone también algo muy obvio: la exigencia de realizar una lectura comprensiva y contar con la capacidad crítica para discernir y separar el grano de la paja.

En cualquier ámbito podemos encontrar información de calidad e información de “opinólogos y charlatanes” lanzando frases con gran vehemencia que, en un primer momento, nos pueden parecer veraces. La clave y responsabilidad del lector es conocer quién es la fuente, su educación y formación, su trayectoria profesional y qué frutos ha obtenido de su trabajo. Al fin y al cabo, no todas las opiniones valen lo mismo.

Esa labor “investigadora” supone un esfuerzo para el lector, pero el premio lo vale: tener criterio. El formarse una opinión sólida y, lo más importante, útil, te da un gran poder. En efecto, conocer algo en profundidad, aporta seguridad y te da todo el valor para poder transmitir los mensajes claves a tus lectores u oyentes, sean quienes sean.

En el contexto de las altas capacidades sucede lo mismo. Nosotras tenemos muy claro que los referentes clave están en la Universidad y publican sus investigaciones en medios de reconocido prestigio internacional, son quienes utilizan el método científico: investigan, revisan, desarrollan, analizan, prueban y vuelven a revisar y comparten sus investigaciones con el resto de la comunidad científica de su ámbito de experiencia. Son quienes con su trabajo diario aportan luz en sus investigaciones sobre neurociencia, psicología, aprendizaje, etc. y nos dan las claves para aplicar en la educación sus conocimientos y descubrimientos.

Lamentablemente, en nuestro país no todas estas investigaciones se traducen al castellano, pero tenemos investigadores que sí nos acercan estos trabajos desinteresadamente, y se preocupan de divulgar esas conclusiones. En Rebelión somos conscientes de que, en muchas ocasiones, el lenguaje es sumamente técnico, por ello intentamos allanar el camino, para poder llegar lo más lejos posible y difundir un mensaje sobre las altas capacidades lejos de los clichés y mitos, pero también de conceptos obsoletos y hace tiempo superados, como supone el clasificar a los niños y limitar la respuesta educativa, en función del mero resultado en un test.

Para nosotras, los profesores y las familias son la clave y los destinatarios de estos mensajes.

Los profesores pasan con nuestros niños unas siete horas al día, cinco días a la semana, y nueve meses al año. ¿Cómo no van a ser fundamentales? Son nuestros aliados en la educación de nuestros hijos, un referente en sus vidas, personas que dejarán una huella, que les acompañarán a lo largo de las etapas clave de su infancia, adolescencia y juventud, mostrándoles conocimientos y experiencias.

Estas personas tan valiosas para la sociedad no reciben formación en la carrera de Magisterio sobre alumnado con altas capacidades, la información que reciben al respecto puede ser por su propia curiosidad, o por formación complementaria, en el mejor de los casos.

Los padres estamos en una situación parecida. En muchas ocasiones identifican a nuestros hijos después de una trayectoria de lo más variopinta por causas ajenas a las altas capacidades: problemas de atención, de conducta, ansiedad, fobia escolar, aburrimiento, etc. Los niños sufren, no saben qué les sucede, niños de 3, 4, 5, 10 años, sufren porque no entienden por qué no encajan en el mundo.

Entonces, nos dan una evaluación de altas capacidades, una “bomba” con la que no sabemos muy bien qué hacer, y nos dedicamos a engullir cualquier información que aparece en las redes, compramos libros, acudimos a las bibliotecas, vamos a jornadas, leemos todas las noticias de los niños “genio” y acabamos hechos un lío. Hay tantas opiniones que no sabemos qué vale y qué no, escuchamos consejos (no pedidos), y que normalmente obedecen a las creencias populares que duelen, y no tenemos herramientas para rebatirlos.

Cuando las familias acudimos a la escuela con esta “bomba”, nos podemos encontrar con profesores con experiencia e interés en las altas capacidades, o profesores que les suena y no tienen ninguna curiosidad, o profesores que les suena y les interesa ahondar en el tema. Es como jugar a la lotería, pero con el bienestar de nuestros hijos.

En muchas ocasiones hemos sufrido o conocido el desencuentro con el docente, muy doloroso, porque quien se lleva la peor parte son los niños. Cuando esto ocurre y no hay acompañamiento familia-escuela, esta “bomba” acaba estallando en la cara del niño. Niños que crecen muy rápido y que el Sistema obliga a permancer  esperando: repeticiones, plazos, evaluaciones, informes, aprobaciones… el alumno languidece esperando. No en balde algunos estudios han puesto en evidencia como “esperar” es el recuerdo más frecuente que los niños de alta capacidad tienen sobre su etapa escolar.

Pero lo importante es el aquí, y el ahora. La clave es trabajar ya con información y formación de calidad. Y eso está al alcance de todos, y hay que tener la ACTITUD para hacerlo, y los niños lo valen, no se nos ocurre mejor excusa para aprender que los niños. Y, aceptémosolo, maestros y familias estamos condenados a entendernos, tenemos que respetarnos mutuamente, efectuar la escucha activa (que significa empatizar con quien te está explicando algo, y no escuchar para contestar, eso no es la escucha activa), y la lectura comprensiva (no entender lo que quiero entender porque me sirve para mi argumento = prejuicio; la lectura comprensiva significa entender y asimilar la totalidad de la información que nos están transmitiendo, no tergiversar los textos a nuestro antojo).

Nosotras queremos lanzar un mensaje a familias y maestros, ¡empoderaros¡. No podemos esperar a que el sistema cambien, a que nos “lluevan” los recursos, a que “alguien” más decida cambiar la situación para nuestros propios hijos. Nuestros aliados, los maestros, exigid formación de calidad sobre las altas capacidades, no os agarréis a las excusas producto de estereotipos que la investigación lleva 15 años desmintiendo:  No os agarréis a que deban obtener un CI del 130 en cualquier test, no os agarréis a que el menor no es de alto rendimiento, no os agarréis a que el alumno escribe con una letra incomprensible, no penséis que porque se equivoca ya “no es”, todo eso, entre otras muchas cosas, no justifican el no actuar. Aprendamos de verdad lo que son las altas capacidades. Un potencial superior que la escuela debe desarrollar.

Los padres, conozcamos nuestros derechos, persistamos en que apliquen las medidas que por ley les corresponden a nuestros hijos, tratemos el tema con la naturalidad que requiere. Nuestros hijos no son extraterrestres, son niños normales, pero no son típicos; Apoyemos sus intereses y sobretodo, eduquémosles con la idea de que su “don” no les garantiza el éxito, si no que su “don” unido a la constancia, la perseverancia, el trabajo, convertirá sus sueños en una realidad. Acompañémosles y ayudémosles en las “fortalezas del corazón” como señala Pfeiffer, que no es otra cosa que una de las claves fundamentales: las emociones de los niños y su gestión.

Si maestros y padres tenemos el conocimiento, seguramente podremos llegar a acuerdos y establecer las medidas curriculares adecuadas de manera bastante sencilla. La relación familia-escuela se verá reforzada, cuando los padres observamos que los maestros son competentes y formados, encajamos “la bomba” de otra manera: supone un auténtico alivio tener la certeza de que tu hijo/a está en las manos adecuadas y podrá florecer su potencial de la mejor manera, por lo que seguramente el niño/a será un estudiante de alto rendimiento.

En España apenas un 0,20% del alumnado esta identificado como alumnado de alta capacidad. Los autores actuales internacionales hablan de que deberíamos estar hablando en torno a un 10-15%. Familias, asociaciones, escuela y administración tenemos responsabilidad en este dato. No podemos por más tiempo mantener oculto y olvidado todo este potencial. Cuando fallamos en permitir que un niño desarrolle su talento, sea éste el que fuera, estamos olvidando el ingrediente principal de la felicidad y el desarrollo sano y equilibrado del ser humano : La autorealización.

Identificar para actuar. Evaluar para entender. Trabajar en el aula un ambiente que favorezca el desasarrollo del potencial de todo el alumnado, con herramientas multinivel, flexibilizar el curriculum, las estructuras, los procedimientos, el sistema en su conjunto. Centrarse en el alumno, en el niño. Son su capacidad, sus necesidades, sus intereses, los que deben marcar el ritmo, y despojarnos de los límites y las barreras que como adultos les imponemos.

Familias, “salir del armario”, apoyaros las unas a las otras cuando coincidáis en un centro.

Asociaciones, ayudarles en esta tarea, administrarles la información que necesitan para ello.

Maestros, centros, es vuestra responsabilidad tentar al niño a avanzar, ser catalizadores del talento, se puede, ya hay quien lo hace, sólo hay que proponérselo.

Administración, dejar de legislar poniendo límites, itinerarios, requisitos y plazos. Dejar que los niños vuelen, que recorran el curriculum a la velocidad y profundidad que su potencial les permita.

La Rebelión del Talento está para ayudar, ese fue el origen de este blog, y hoy más que nunca tenemos la absoluta certeza de que la verdad es aquello que te hace libre, y que es aquello que produce los resultados esperados.

Un abrazo

La Rebelión del Talento.

6 comentarios sobre ““La verdad es aquello que produce resultado”. Buda.

  1. En Eclesiastes 3 podemos encontrar éste escrito que siempre me ha impactado y el cual recorto:

    Hay un tiempo para todo.
    Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo:

    un tiempo para nacer,
    y un tiempo para morir;
    un tiempo para plantar,
    y un tiempo para cosechar.

    Pue bien, creo que vosotras estáis en el tiempo de plantar, un tiempo de esperanza e ilusión, pero también un tiempo de incertidumbre, pues el camino hasta la cosecha está lleno de contratiempos: la calidad de la tierra sembrada, pues hay tierras feraces y tierras yermas, las inclemencias del tiempo, las malas hierbas, las posibles plagas, etc.
    Ahora bien, cuando la semilla es buena y los cuidados apropiados, no hay duda que la cosecha llegará y será motivo de regocijo.
    Por tanto os animo a seguir con ésta labor vuestra y a que no desfallezcáis a pesar de las adversidades.
    Lo conseguiréis.

    1. Muy acertado. Añado q la siembra y la cosecha deben generalizarse. No basta q un docente, un centro o una administración tomen la iniciativa. Es tarea de todos

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